Ideal

Manhattan se postra ante Granada

El director Pablo Heras-Casado y el pianista Javier Perianes reciben la ovación del público en el Carnegie Hall.
El director Pablo Heras-Casado y el pianista Javier Perianes reciben la ovación del público en el Carnegie Hall. / Fernando Sancho
  • Pablo Heras-Casado, Marina Heredia y Javier Perianes conquistaron el Carnegie Hall en la madrugada de este viernes

  • Los tres protagonizaron un concierto histórico en la gran sala neoyorquina, que reclamó su presencia en el escenario hasta en seis ocasiones

Tan altos que no caben en un vistazo, tan poderosos que sostienen el mundo, pero este viernes los rascacielos de Manhattan se postraron a los pies del talento y la música de Granada. El público neoyorquino ovacionó la actuación de Pablo Heras-Casado, Marina Heredia y Javier Perianes, tres artistas vinculados a la ciudad de la Alhambra que en la madrugada del jueves al viernes protagonizaron un concierto histórico que sacudió las entrañas del mítico Carnegie Hall.

Los tres artistas triunfaron con un programa netamente español que rindió homenaje a los grandes creadores nacionales -Manuel de Falla, Joaquín Turina y Eduard Toldrà- y que contó con la feliz colaboración de los músicos de la St. Luke's Orchestra, que este viernes lograron una ejecución perfecta. Hasta en seis ocasiones reclamó el público la presencia en el escenario de los granadinos, emocionados ante lo que era un instante histórico.

El concierto arrancó a las nueve (hora local) con una ovación a Heras-Casado. Vestido con un impecable esmoquin, el granadino subió a las tablas y dirigió las primeras notas de 'Vistes al mar'. La música del maestro Eduard Toldrà inundó una sala completamente llena y expectante ante el estreno de esta pieza compuesta en 1921. Tras ella, la orquesta afrontó 'Noche en los jardines de España' junto al pianista Javier Perianes. El músico protagonizó uno de los momentos estelares de la noche con la ejecución de esta pieza de Falla de la que este año se cumple el centenario de su estreno.

Tras la pausa, el programa continuó con 'La oración del torero', de Joaquín Turina. La obra, una de las más interpretadas de su repertorio, dejó en la sala ese aire andaluz que guardara en ella el compositor sevillano. Magia pura que satisfizo al público y que adelantó lo que estaba por venir.

Marina Heredia, con un espectacular vestido negro, pisó el escenario para interpretar 'El amor brujo' y deslumbró. La cantaora sorprendió con un trabajo certero y elegantísimo acompañada por una orquesta que bajo el mando de Heras-Casado asombró al público. La ovación arreció y provocó la petición de bises. Mientras que Perianes ejecutó una serenata andaluza de Falla, la granadina cantó unas coplas 'a cappella' que provocaron el aplauso entusiasta de los tres mil espectadores.

Histórico

Hasta seis veces salieron los tres protagonistas al escenario, convocados por el aplauso unánime del público. «Parecía que no se iba a acabar nunca, no pararon de aplaudir», recordó anoche Marina Heredia. La cantaora, aún emocionada por la actuación, aseguró que nunca antes había sentido esa magia. « Solo desde que entras notas que es un sitio muy especial, la sensación es alucinante en los camerinos y cuando te pones en la bóveda del escenario, ante esas 3.000 personas... Es algo único, increíble».

Su actuación entusiasmó al público, pero también a Heras-Casado, que anoche celebraba el éxito de la artista. «Estuvo grande, muy muy concentrada, con mucha delicadeza y mucha fuerza», describió. Para el granadino, el de este viernes fue un concierto histórico. «Nunca se ha dado antes en esa sala una noche española con tantos elementos como esta -con el programa y los artistas- y además es que todo el mundo, desde los músicos de la orquesta al público, tenía la sensación de redescubrir una música fascinante».

El granadino tuvo palabras también de agradecimiento para Perianes. «Tocó con soberanía, con pasión y precisión», aseguró antes de destacar la facilidad con que se sobrepuso a la presión de un momento como ese. «Este viernes estuvo en el escenario con la misma calma que tendría en el sofá de su casa». Precisamente esa tensión, explicó, hizo anoche a los músicos dar el máximo . «Es una responsabilidad tocar ante un público y una crítica tan exigente, pero son estos retos en los que sientes la atención sobre lo que haces y sobre lo que suena los que realmente te hacen llegar al tope», dijo.

Y tanto que lo lograron. Conquistaron Manhattan hasta postrar los rascacielos a sus pies.