Cuatro sanitarias de Granada atenderán a niños palestinos y sirios en Líbano

Las cuatro sanitarias pasarán diez días atendiendo necesidades traumatológicas en un campamento de refugiados. / V.S.C.

Es el tercer año que el SAS y el hospital Virgen de las Nieves colaboran con la Media Luna Roja para atender un programa de traumatología infantil

VANESSA SÁNCHEZ CORTÉSGRANADA

Hoy parten hacia Líbano Rosa Jódar, traumatóloga, María José García, anestesista, Nani Mochón y Toñi López, ambas enfermeras. Participarán durante diez días en un programa de colaboración con Palestinian Children Rellief Fund (PCRF), una ONG estadounidense que se ocupa de gestionar la colaboración entre la Media Luna Roja y el Servicio Andaluz de Salud, entre otros organismos internacionales.

El destino de estas cuatro profesionales es Baddawi, un campo de refugiados palestinos situado al norte del Líbano. Allí llevarán a cabo un programa dedicado a la atención traumatológica de la población palestina infantil. Rosa Jódar explica que las patologías más comunes suelen ser congénitas y son fruto de la falta de supervisión en el embarazo y de la carencia de seguimiento durante los primeros años de infancia, cuyas secuelas, parálisis, síndromes y deformidades, entre otras, se podrían haber evitado si hubiese habido atención sanitaria.

"Los inmigrantes sirios no tienen siquiera la condición oficial ni protección de "refugiados" y viven atemorizados por la posible deportación" ROSA JÓDAR | TRAUMATÓLOGA

Según la traumatóloga y su compañera anestesista, María José García, la situación del campo de refugiados en el que sobreviven decenas de miles de personas se ha agravado desde 2015. La zona recibe a numerosos inmigrantes sirios que ni siquiera obtienen la condición oficial de ‘refugiados’, son inmigrantes ilegales que «se esconden para no ser deportados, temen ser descubiertos no sólo por el trauma que supondría volver a su país en el estado de devastación y guerra civil en el que se encuentra, también porque para ellos es una humillación», cuenta Rosa Jódar.

"Es una oportunidad grandiosa que nos ofrece la vida" NANI MOCHÓN | ENFERMERA

Pese al riesgo, niños y adultos acuden a ser atendidos por el personal sanitario que trabaja en el hospital Safad, dentro del campo de refugiados. Según esta traumatóloga, la población palestina vive con muchas necesidades, pero al menos tienen un apoyo social estable, tienen un lugar en el que estar, sobreviven en paupérrimas condiciones su situación se ha cronificado; mientras, la población siria «no tiene un espacio físico, ni tienen derecho a él, se sienten muy perdidos y desamparados, tienen que trabajar en peores condiciones y pagan alquileres muy elevados» señala la traumatóloga.

Un regalo

Pese a este retrato de la situación en Líbano, las cuatro mujeres se sienten agradecidas con esta oportunidad profesional y personal. Nani Mochón explica que «es un regalo que nos hace la vida», afirmación que suscriben sus compañeras. «Es una oportunidad grandiosa porque sentimos que recibimos más de ellos de lo que nosotras podemos ofrecer, te dan algo que de ninguna otra manera podríamos conseguir y supone un desarrollo personal que solo podemos experimentar allí, una experiencia que te regala una perspectiva que te hace disfrutar mucho más del día a día cuando volvemos», afirma María José García.

"Con nada tienes que hacer mucho" Maria José García | anestesista

A nivel profesional también se aprende a ser muy eficiente, «con nada tienes que hacer mucho», dice la anestesista. Además de la atención sanitaria, también ayudan a los profesionales del campo de refugiados de otra forma porque según García, el personal que hay allí no puede salir a seguir formándose en otros países, tampoco se les permite ofrecer sus servicios fuera del recinto y «los conocimientos que podemos compartir con ellos son más que bienvenidos».

La preparación profesional para realizar un viaje y un trabajo de estas características no es suficiente, también hay que estar preparado de forma emocional. Las cuatro mujeres reconocen que todas han llorado alguna vez, «como todos los profesionales que desarrollan allí su trabajo, pero gracias al apoyo que nos damos unos a otros, lo superamos» cuenta María José García que puntualiza que justo antes del regreso, también lloran.

Aunque Líbano se encuentra en una situación de tensión social y económica, la ONG con la que colabora el Servicio Andaluz de Salud, no pone en riesgo a los cooperantes que acuden a trabajar en el campo de regugiados; las cuatro profesionales afirman sentirse seguras allí. Por «desconocimiento» de cómo es su situación afirman que sus familias piensan que es un trabajo en una zona en la que se corren cierto peligro, y aunque algunos familiares se muestran reticentes, apoyan su decisión.

También reciben apoyo y ánimosde sus compañeros del Virgen de las Nieves, de los que reciben apoyo, ánimos e incluso le trasmiten esa sensación de orgullo porque profesionales del Virgen de las Nieves están realizando una labor humanitaria de estas características.

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