Las cuatro claves de la sentencia del caso Alhambra

Los acusados que resultaron absueltos lo celebran con sus abogados. /EFE
Los acusados que resultaron absueltos lo celebran con sus abogados. / EFE

Las macrocausas son un 'monstruo' de muy difícil manejo, dan mucho que hablar, pero su efectividad es modesta

Carlos Morán
CARLOS MORÁNGRANADA

Si algo ha quedado meridianamente claro con el caso Alhambra, es que las macrocausas judiciales son un 'monstruo' de muy difícil manejo. Y las macrocausas acaban en macrojuicios: este, sin ir más lejos, duró tres meses y quedó visto para sentencia el 19 de diciembre de 2016.

Lo cierto es que son tan aparatosos que dan mucho que hablar, pero su efectividad es modesta... al menos es lo que ha pasado con este asunto. Mucho ruido y pocas nueces, una evidencia que debería invitar a la reflexión al poder judicial, pero también al resto de la sociedad, incluidos, por supuesto, los medios de comunicación.

Esa es la principal clave de la sentencia conocida ayer. Las otras son las siguientes.

1. De las cincuenta personas que se sentaron en el banquillo de los acusados, sólo han sido condenadas diez y las penas impuestas oscilan entre los tres y los diecisiete meses de prisión. Como quiera que el Código Penal establece que los jueces pueden suspender la ejecución de las condenas si estas son inferiores a los 24 meses, es seguro que ninguno de los reos tendrá que pisar el presidio. No es que la ley impida que sean encarcelados, pero, teniendo en cuenta la historia e intrahistoria de este pleito, es prácticamente imposible que tal cosa ocurra.

Además, todavía pueden presentar un recurso de casación -anulación- contra el fallo ante el Tribunal Supremo.

2. Los diez condenados se benefician del enorme retraso que arrastraba la causa. «Concurre en el presente caso, y por aplicación retroactiva más favorables a los acusados, la atenuante del art. 21.6ª del C. Penal por dilación extraordinaria e indebida en la tramitación del procedimiento, siempre que no sea atribuible al propio inculpado y que no guarde proporción con la complejidad de la causa. Se aplicará retroactivamente, por no estar esta circunstancia atenuante contemplada en a la fecha de los hechos enjuiciados. (...) El derecho fundamental a un proceso sin dilaciones indebidas aparece expresamente reconocido en el artículo 24.2 de la Constitución y que, si bien, no es identificable con un derecho al cumplimiento de los plazos establecidos en las leyes procesales, si impone a los órganos jurisdiccionales la obligación de resolver y ejecutar lo resuelto en un tiempo razonable».

3. En cuanto a los cuarenta absueltos, la mayoría de los cuales (31) eran peones de la Alhambra, el tribunal ha estimado que no cometieron los delitos de daños al patrimonio y cohecho que se les imputaron. En realidad, la sentencia dice que no hay pruebas de que nadie cometiera tales infracciones.

Volviendo a los peones, el tribunal considera que no puede equiparse su conducta a la de los seis oficiales que sí han sido condenados. De hecho, recuerda que algunos eran sustitutos de los titulares de las plazas y llevaban muy poco tiempo trabajando en la Alhambra. Los magistrados explican que los peones se vieron «implicados o condicionados a seguir las directrices de los oficiales del Patronato o actuaran complacientes con la situación surgida», dice la resolución judicial. De ahí que todos ellos hayan sido exonerados de toda responsabilidad.

4. Los autores de la sentencia recurre a la coletilla jurídica 'con todos los pronunciamientos favorables' a la hora de redactar los fallos absolutorios, lo cual significa que el tribunal quiere dejar patente que no había nada contra ellos para intentar 'cimentar' un hipotética condena.

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