Cristóbal Montoro: "Si Mariano Rajoy no repite como candidato nos equivocaremos todos"

Cristóbal Montoro estuvo esta semana en Granada para participar en el 40 aniversario de la CGE./RAMÓN L. PÉREZ
Cristóbal Montoro estuvo esta semana en Granada para participar en el 40 aniversario de la CGE. / RAMÓN L. PÉREZ

El ministro de Hacienda defiende que tenemos el "crecimiento económico más sano de la historia de España" y fija el inicio de abril como fecha tope para los nuevos presupuestos

Quico Chirino
QUICO CHIRINOGRANADA

Cristóbal Montoro estaba en el grupo de influencia que se formó en 1993 alrededor de José María Aznar. Conoce la gloria y el fracaso electoral y ha demostrado que está disponible para convivir con las victorias y las derrotas. Fue ministro de Hacienda (2000-2004) y se fajó junto a Mariano Rajoy en la oposición en la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero; siempre leal al actual presidente del Gobierno, al que solicita en esta entrevista que vuelva a ser el candidato en las próximas elecciones generales... cuando toquen. Rajoy ha pedido a sus ministros que salgan a la calle a vender la gestión del ejecutivo popular. Y Cristóbal Montoro anda explicando en qué consiste la regla de gasto. Esta semana pasó por Granada para participar en el 40 aniversario de la Confederación de Empresarios.

–Intuyo por sus últimas declaraciones que pretende ser flexible con las comunidades en la negociación de la deuda o el sistema de financiación. Sin embargo, la presidenta andaluza, Susana Díaz, insiste en que ni usted ni Mariano Rajoy tienen voluntad de llegar a acuerdos...

–La hay claramente. Tratamos de asegurar y mejorar la financiación de los servicios públicos fundamentales. Estamos en una evolución económica que facilita nuevos recursos. Y lo pertinente es que esos ingresos vayan, además de a reducir déficit público, a garantizar la prestación de esos servicios fundamentales. También hay un planteamiento de reforma tributaria. Es un proyecto ambicioso, que ahora lo podemos hacer, una vez que estamos al borde de la salida de España del déficit excesivo.

–¿En qué línea iría esa reforma tributaria que menciona?

–En las comunidades hay unos impuestos cedidos, patrimoniales, que causan, por así decirlo, cierto revuelo. Eso hay que ordenarlo en España. Y luego están, por ejemplo, los medioambientales, que tenemos que utilizar para garantizar el medio ambiente en nuestras ciudades.

–Hacer esos cambios con un Gobierno en minoría se antoja difícil…

–Mejor, porque si conseguimos el acuerdo nadie dirá que un Gobierno impuso su mayoría.

–De la manera que habla del sistema de financiación, ¿reconoce que no era justo pero no se ha cambiado antes porque no se podía?

–El sistema era perfeccionable, todos lo sabíamos, y más quienes estuvimos haciendo la oposición en el Gobierno socialista que aprobó este sistema, que fue muy aplaudido por la Junta de Andalucía. Tenemos que pedir a todos coherencia. Algunos ya lo criticamos por su opacidad, porque era absurdo aprobar aquel sistema que produjo el mayor déficit público de la historia de España en el año 2009. Reclamo un poquito de coherencia a los que fueron los padres de este sistema, que no fue bueno de nacimiento. Llevamos seis años gobernando, con un intermedio de un Gobierno en funciones. Hemos hecho una política económica que ha facilitado que ahora haya recaudación. Porque hay mucha más gente trabajando, hay mayor recaudación tributaria. Por eso se pueden abordar cambios.

–La Junta ya ha puesto un precio a ese acuerdo de financiación: 4.000 millones de euros más para Andalucía. ¿Es asumible?

–Eso es una forma de empezar la negociación. Sólo en ahorro de intereses por haberse acogido a mecanismos excepcionales de financiación, la Junta de Andalucía ya supera esos 4.000 millones de euros. Ya los tiene en menor capítulo 3 de su presupuesto. Hace falta prudencia.

–Otra de las sospechas más recurrentes es que alguna comunidad salga más beneficiada que otra en el nuevo sistema de financiación, por ejemplo, Cataluña. ¿Garantiza que será equitativo?

–Tiene que serlo, también para Cataluña. Se trata de que todos los ciudadanos tengamos garantizado el acceso a servicios públicos fundamentales. Cataluña necesita sentirse del proyecto de España. No podemos tener un discurso excluyente.. Si empezamos a recelar unos de otros no vamos a ser constructivos.

«En las comunidades hay unos impuestos cedidos que causan cierto revuelo. Eso hay que ordenarlo» REFORMA TRIBUTARIA

«Reclamo un poquito de coherencia a los que fueron los padres de este sistema de financiación» COMUNIDADES

«Nuestra voluntad es que haya presupuestos. Los demás tienen que explicar por qué no lo apoyan» CUENTAS DE 2018

–¿Existe un riesgo real de intervención de ayuntamientos a corto plazo?

–El Gobierno está ayudando a los municipios. El 70% de los ayuntamientos que están en una situación más crítica están en Andalucía. El ejercicio 2017 podemos estar muy cerca de que España quede fuera del procedimiento de déficit excesivo, y eso se consigue porque hemos aplicado la ley de estabilidad presupuestaria, que conlleva que los gobernantes cumplan con el objetivo de déficit o no déficit y, segundo, con la regla de gasto. Es una regla muy compleja que se ha puesto de moda y de tanto hablar de ellas parece que se entiende. No es un recorte de gasto, sino que los límites del crecimiento del gasto tienen que ir acordes al crecimiento de la economía. Es muy sensata y es una regla europea. La vamos a seguir aplicando. El responsable es el Estado español. Es normal que haya cierta tensión. En el año 2012 el debate era si iban a cerrar más de 4.000 ayuntamientos, ahora es que nos quedan 280 con problemas, dentro de los 8.200 que hay en España.

–Hablando de presupuestos, ¿mantiene el horizonte de marzo o abril como tope para aprobar los de 2018?

–Es que tiene que haber una fecha tope porque, si no, se superponen con los siguientes. El límite está en que nuestra Ley de Estabilidad define que, antes de que comience el último semestre, llevemos a las Cortes el techo de gasto. En julio hay que estar debatiendo el presupuesto de 2019. No tiene sentido que se superpongan. El límite está en esa primera semana de abril.

–¿O presupuestos prorrogados?

–Lo que no evita que hagamos una operación de reales decretos para que algunos ámbitos, como el sueldo de los funcionarios o actualizar la financiación territorial, no se queden retrasados.

–El presupuesto se daba por hecho antes de enconarse el conflicto independentista catalán, ¿ha habido tacticismo político?

–Exacto. La de Cataluña es la mayor crisis que ha ocurrido en España. Se aprobó el techo de gasto en julio y esa mayoría no estaba dispuesta a reproducirse cuando estalló el conflicto catalán. No podemos rebajar la valoración de ese conflicto. Nos han restado los votos para llevar el presupuesto nuevo. El PSOE nos está diciendo que no va a aprobarlo. Somos un Gobierno en minoría. Cómo vamos a llevar cualquier ley y menos la de presupuestos. Nuestra voluntad es que haya. Los demás tienen que explicar por qué no lo apoyan.

–¿Qué explicación da a la postura de Ciudadanos?

–Ahora pone otra circunstancia. Desde enero, no antes, ha dicho también que los presupuestos son un asunto de la senadora Pilar Barreiro –investigada por el Supremo–. No lo había dicho antes. Cada uno es libre de poner las pegas que entienda. Pero también hay que preguntarse por qué no las puso en su momento. Seguimos convencidos de que C’s estará porque ya habíamos negociado el contenido del presupuesto.

–¿El Gobierno va a entrar en esas ofertas o peticiones de Ciudadanos?

–El asunto de Barreiro está en el Supremo. No tiene que ver con el presupuesto. Tiene que ver con otras circunstancias políticas. Lo suyo es que tengamos los presupuestos cuanto antes. Aunque es muy importante entender que no es lo mismo unos presupuestos que tengan que impulsar la actividad económica que los que tocan ahora, porque como ya se está creciendo el papel es sostener esa creación de empleo. No es lo mismo el presupuesto de 2015 que el de 2018. Tenemos el crecimiento económico más sano de la historia de España. Nunca habíamos crecido creando tanto empleo y con la balanza exterior positiva. Si continúa vamos a estar en la primera categoría de desarrollo económico. Ese es el gran proyecto político del Gobierno de España y no lo podemos defraudar porque lo tenemos en nuestras manos.

–¿Cómo ha pagado el Gobierno el procés?

–Hemos tenido que adoptar decisiones frente a la crisis económica o política sin mirar a las encuestas electorales, como hacen otros. El presidente Rajoy toma decisiones siempre pensando en el interés general, nunca pensando en el interés del PP. Es un partido que siempre ha estado a la altura, porque nos llamaron a gobernar a mitad de los 90, cuando la tasa de paro en Andalucía estaba en el 31%, y nos han llamado a gobernar en el año 2011. Pero cuando estamos en el Gobierno tomamos las decisiones que le convienen a España y tratamos de generar esa confianza. Como los independentistas se han obstinado hemos llegado a ese grado de intervención. ¿Esto no es comprendido por la opinión pública? Seguro que lo será.

–Eso es el coste metafórico del procés, pero yo hablaba también del económico...

–Al revés, la intervención del Gobierno ha evitado el coste económico. En el Ministerio de Hacienda tenemos un excelente indicador, que es la recaudación del IVA. En el mes de enero ha habido en Cataluña una facturación muy parecida a la que había antes de la crisis del separatismo y la fracasada independencia. Si no hubiésemos aplicado el 155 sí se habría producido un deterioro económico muy grave. El problema catalán no está distorsionando la evolución económica. No hablo de muestras, sino de facturación. Cataluña se ha normalizado mucho, otra cosa es el ruido de determinados independentistas. La realidad económica de Cataluña está progresando.

El ministro Cristóbal Montoro atiende a IDEAL.
El ministro Cristóbal Montoro atiende a IDEAL. / RAMÓN L. PÉREZ

–El exministro Rodrigo Rato ha insinuado que usó la Oficina Antifraude para montar un complot contra él. ¿Cómo vive esas declaraciones?

–Con tristeza, porque realmente no puede haber un complot de Gobierno. Hay problemas judiciales e investigaciones en marcha que están realizadas por funcionarios. Y el Gobierno no tiene ninguna capacidad de decirle a esos funcionarios qué tienen que hacer. Que lo diga alguien que ha estado en órganos de gobierno es extraño porque sabe que eso es imposible. Cuando hemos estado juntos trabajando no se nos ocurría hacer nada parecido. El Gobierno no puede hacer ningún tipo de persecución de nadie. Esto lo vivo con tristeza. Otra cosa es el partido. Al partido también pertenezco, no soy un ministro marciano, estoy muy comprometido con el partido. En este momento el PP tiene que estar dedicado a hablar menos de nombres y hablar más de proyectos de España, porque estamos en un momento crítico de la historia de España. Es una organización de personas e ideales.

–Entonces, no sé si ahorrarme la última pregunta, que es sobre un nombre. ¿Debe Mariano Rajoy repetir como candidato?

–Si no repite nos equivocaremos todos. ¿Por qué? No solo porque lo esté haciendo bien si no porque es necesario. Si no fuera por él no estaríamos superando la crisis económica. Y ahora, ante esta crisis con Cataluña, si no estuviera Mariano Rajoy habría que ver lo que sería la gestión. Es una persona necesaria, es la experiencia de Gobierno y no la improvisación que se ve en otras formaciones que hoy dicen una cosa y mañana otra en función de lo que es el eco.

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