"Viajar es el secreto de la juventud"

Patricia Rojas es la Cosmopolilla y cuenta sus viajes en un blog. /Javier Yáñez
Patricia Rojas es la Cosmopolilla y cuenta sus viajes en un blog. / Javier Yáñez

Patricia Rojas, la Cosmopolilla, cuenta sus experiencias viajeras desde un blog y tiene ya más de 50.000 seguidores en redes sociales

JAVIER YÁÑEZ Motril

Si hay algo que el aventurero Willy Fog, el intrépido Gulliver, el audaz Marco Polo y el valeroso Capitán Nemo guardan en común, sin duda, son las leguas que cada uno cuenta a sus espaldas. Sin embargo, ninguno de ellos disponía de un blog, un lugar en internet en el que volcar las experiencias de todos aquellos recónditos lugares a los que muy pocos tienen la suerte de viajar. Patricia Rojas (Motril, 1979), fue más lista. En 2013 nace ‘La Cosmopolilla’, una página web que recopila paisajes, gentes, países y vivencias. En 2017 fue nominada por los premios PICOT al mejor blog de viajes.

¿Qué sensación provoca en el estómago eso de ganarse la vida viajando?

Hay mucha gente que piensa que esto no es un trabajo, no se dan cuenta de que esto es un pequeño medio de comunicación con un número de visitantes fieles a los que no se puede defraudar. Esto no es un hobbie, y a muchos les cuesta entender eso. Durante la semana hay que cuidar el número de publicaciones y subir varias entradas para mantener el nivel. Luego están las redes sociales, que desde luego están de moda y son de rápido consumo, pero no dejan de ser un escaparate para acceder al sitio web.

¿Cómo surgió la idea de abrir un sitio web? ¿Qué estudios cursó?

Durante la carrera hice prácticas aquí, en medios como El Faro y Onda Sur Motril. Una vez terminé comunicación audiovisual en Málaga me fui a vivir a Madrid. Los primeros años allí estuve dedicándome al marketing hasta que hice un viaje a Islandia. Al volver, me enamoré de ese país y escribí el primer artículo.

¿Cuál es el modus operandi una vez desembarca en el país en cuestión?

Debo decir, antes de nada, que no solo viajo por trabajo; de vez en cuando también por placer, aunque en esas ocasiones el móvil no se viene conmigo. Ahora bien, cuando llego a un sitio, las empresas que contactan conmigo para hacer promoción turística de ese destino, tienen todo organizado para seguir el itinerario previsto. Eso sí, todo lo que cuento está basado en mi propia experiencia. Si digo que ese sitio está muy chulo es porque he estado y así me lo ha parecido. He escrito tanto crítica buena como mala.

¿Cómo ha salido de alguna mala experiencia?

Me debo a mi público. Hay alguien que te paga y tienes un compromiso con él, pero si hay algo que no gusta lo tienes que contar. Estuve hace dos años en Islas Mauricio, uno de mis primeros viajes, y la verdad es que estuvo genial casi todo. Planearon varias excursiones y una de ellas consistía en nadar con delfines. Ni a mí ni al resto de bloggers nos pareció correcta la forma de actuar de los organizadores con esos animales y decidimos parar ahí la expedición y contar con pelos y señales lo que hacían. Considero que tengo una obligación moral para con los lugares que visito.

¿Qué lugares han impactado a La Cosmopolilla?

Me encanta Asia, Nepal en concreto, por los contrastes de colores. Me siento hiperestimulada cuando estoy allí y además la gente es una maravilla. La calidez que tienen como personas es inmejorable. Fue una semana entera de trekking, sin móvil, me lo tomé como superación personal. Otra experiencia inolvidable fue en Kuna Yala, en el archipiélago de San Blas, en Panamá. Allí existe una comunidad indígena que no se considera panameña. Estuve cinco días viviendo con una familia, a pie de playa, en una choza. Salían a pescar por la mañana con un cayuco y te ponían el pescado para comer encima de la mesa. No tenían nada y lo compartían todo.

¿Cuáles son los males que se curan viajando?

Todos. Para empezar, viajar es el secreto de la eterna juventud. Prejuicios, intolerancia, xenofobia… viajar te hace mejor persona, te pones en la piel de otros y te das cuenta que la vida no es como te la cuentan los telediarios, no te van a matar en cada esquina cuando vayas a aquellos lugares que están clasificados como peligrosos. A mí me han robado, sí, ¿dónde?, en Madrid.

Un consejo para alguien que se quiera apuntar a la vida viajera, ¿qué llevar en la maleta?

Para empezar, no lleves maleta, mejor coge mochila. La maleta de ruedas no es cómoda para ir por la selva o llenarse de barro. Ve ligero de equipaje, no necesitas más que ir vacunado, el pasaporte y ganas de ver mundo.

¿Recomienda algún lugar ‘low cost’?

No todo el mundo tiene posibilidades para ir a tal o cual lugar y tampoco hace falta irse muy lejos para descubrir lugares fascinantes. Allí, enfrente, tenemos Marruecos y es alucinante. Un ratito de ferry y estás en otro mundo, distintos colores, sabores… Lo miramos por encima del hombro y una vez allí te tratan de forma magnífica.

¿Echa de menos Motril cuando está fuera?

Por supuesto, le echo de menos como casa, como familia y como lugar de descanso. Cuando engancho varios viajes y pienso en un lugar para el reposo pienso en Motril. Escribí un artículo en mi blog sobre mi tierra y lo llamé como la canción de Antonio Vega: ‘Motril es el sitio de mi recreo’ porque para mí es un lugar donde cargar pilas y recuperar fuerzas, pero sobre todo mental. Ver el atardecer y la playa me hace olvidarme de todo y también despreocuparme de los problemas de Madrid, donde vivo actualmente.

¿En qué momento decide publicar ‘Cónicas de una cosmopolilla’?

A mí me apetecía publicar las crónicas de mis viajes más vívidos en formato libro y una editorial contactó conmigo para recopilar diversas experiencias. Dicho y hecho.

¿Puede una persona llegar a cansarse de viajar?

Me lo preguntan mucho, y la respuesta es que no, para nada. Esto es como un bicho que te pica, te vuelves adicto y quieres más y más. Me siento embajadora de Motril y de la provincia, los llevo allá donde voy.

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