Vecinos de Motril montan turnos de vigilancia de 24 horas para que no sigan las obras del centro de inmigrantes

Vecinos apostados frente al pabellón militar de Motril para vigilar que no siguen las obras. /Javier Martín
Vecinos apostados frente al pabellón militar de Motril para vigilar que no siguen las obras. / Javier Martín

«No es justo para los que llegan en patera, ni para nuestro barrio», advierten los residentes en Los Álamos, que no levantarán el campamento hasta que el Gobierno renuncie a trasformar el pabellón militar en CIE

Mercedes Navarrete
MERCEDES NAVARRETE

Hay vecinos que llevaban veinte años viviendo en el barrio de la Rambla de los Álamos de Motril y ni siquiera se conocían. Ahora, en apenas dos días se han hecho amigos después de compartir horas y horas de guardia y de vigilancia, bajo la especie de jaima que han instalado, para resguardarse del sol, frente al antiguo pabellón militar EVA 9, unas instalaciones que el anterior Gobierno pretendía transformar en un centro de reclusión de inmigrantes indocumentados para situaciones de emergencia. El propio Ayuntamiento de Motril se opone a las obras y les ha negado la licencia, pero los vecinos de este barrio, que ya promovieron una manifestación, no se fían.

Quieren comprobar con sus propios ojos que las obras no siguen adelante y han establecido una vigilancia por turnos que se mantiene activa las 24 horas del día. La jaima y unas sillas de playa son todo el dispositivo de estos vecinos, que se van dando relevos y permanecen apostados desde la tarde del pasado domingo frente a la puerta del pabellón militar. Allí seguirán, día y noche, hasta que el nuevo Gobierno central les garantice «por escrito» que no se construirá ningún CIE en Motril.

Churros y café

A las siete de esta mañana de martes, los que han hecho la guardia 'de noche' se han ido a casa a descansar y ha llegado el nuevo turno, con vecinos como Gertrudis, ama de casa o Cecilio, que ha aprovechado que está de descanso en la fábrica en la que trabaja para sumarse a la vigilancia. Otros vecinos han llevado churros y café caliente a los más madrugadores y a media mañana, el 'retén' ha ido creciendo con la incorporación de varias mujeres más. La jaima de la Rambla de los Álamos es un ir y venir. Y los ánimos están arriba. «¡Vamos guerreros!», saluda a sus compañeros Mari, que se incorpora a las diez y media a la guardia.

«Empezamos cuatro mujeres el pasado domingo día 10 y se han ido sumando. Hemos hecho un grupo de Whatsapp que se llama ' Comando G', en el que nos vamos avisando y nunca falta gente para venir, estamos todos a una», cuenta esta vecina en la jaima 'antiCIE'.

Un vídeo

«La Policía Local pasa y también pasó el inspector municipal pero si están trabajando detrás no los ven», apuntan los vecinos, aseguran que el pasado viernes vieron movimiento y muestran en un teléfono móvil el vídeo de un hombre sacando materiales.

«Con todo lo que se puede hacer aquí, todo lo que necesita el barrio, desde una residencia de ancianos hasta algo para la juventud o el cuartel de la Guardia Civil, lo que no queremos es una cárcel», advierte Cecilio.

Ni para ellos ni para nuestro barrio

«No queremos CIES es justo ni para ellos, que llegan en patera después de vivir un infierno, ni para nuestro barrio, veo a las personas detrás de las rejas y el corazón se me encoge», sentencia Sonia, que es cubana y lleva quince años viviendo en este barrio motrileño.

«No es cuestión de racismo. Esta es una zona de expansión de Motril donde tenemos muchos vecinos inmigrantes.

Los vecinos de los Álamos animan a otros motrileños a sumarse a 'la lucha' a través de la página de Facebook 'Motril dice no', que ya cuenta con más de 10.000 personas y a apoyarles sumándose a los turnos de vigilancia.

«O lo hacemos nosotros o no lo va a hacer nadie», concluye Sonia.

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