La última travesía del Cheshire

La mercancía se ha compactado por las altas temperaturas a las que fue sometida y ahora se descarga con especial cuidado en el puerto motrileño. / JAVIER MARTÍN

El puerto de Motril organiza un 'macro operativo' para descargar el barco que ardió en Canarias | Más de 200 personas participan en la descarga del buque, que lleva fertilizante y que está en el punto de mira de los ecologistas

Laura Ubago
LAURA UBAGOMOTRIL

La leyenda ha convertido al Cheshire -un barco que ardió en Canarias y que viajó a Motril, ya apagado- en una especie de Titanic pero sin hundir. El buque sobrevivió al calor y al humo y con su chapa dañada recaló en el puerto motrileño enfrentándose a una batalla casi más dura que el incendio: las sospechas y ataques de los ecologistas que advertían de que la combustión de los fertilizantes que portaba podían haberlos convertido en «tóxicos».

El Cheshire sufrió «una descomposición térmica» -un incendio de humo, aunque ese sea su nombre técnico- de su carga de fertilizante el 12 de agosto cerca de las Islas Canarias donde iba a repostar en un viaje de Noruega a Tailandia. Las autoridades canarias confirmaron que no era un lugar adecuado para descargarlo, una vez que se apagó, tres semanas después. La tripulación dejó el barco a los tres días de producirse el incidente y el barco se quedó sin luz y a la deriva.

42.000
toneladas de nitrógeno, fósforo y potasio que se utilizan como fertilizantes para el campo .
23.000
toneladas se han podido aprovechar y se descargan en Motril después de la combustión del buque.

Tanto el responsable de la mercancía, Yara, como la naviera Bibby Line decidieron que Motril era un buen sitio para descargar la mercancía, ya que la empresa de fertilizantes tiene almacenes e instalaciones en el puerto motrileño.

El barco llegó remolcado a aguas motrileñas el 14 de septiembre. Los informes oficiales expresaron entonces que el barco iba cargado con 42.000 toneladas de nitrógeno, fósforo y potasio (NPK), catalogada como mercancía no peligrosa y que se emplea como fertilizante para uso agrícola ya que contiene los elementos necesarios para que las plantas puedan construir sus tejidos.

Después de informes técnicos y revisiones oficiales, las autoridades competentes decidieron que el barco sí podía descargarse en Motril. Tanto la empresa propietaria de la mercancía como la compañía dueña del barco organizaron una visita para que IDEAL comprobase de primera mano cómo se descarga un barco así y insistir en que se trata de un 'desembarco', al uso, de una mercancía que «no es peligrosa» a pesar de la descomposición que le hizo sufrir la combustión.

«Organizar todo esto para nosotros ha sido como un máster. Esta operación ha demostrado la capacidad del puerto de Motril para responder ante algo así y estamos satisfechos de cómo está transcurriendo la descarga», expresó a pie de buque el director del puerto Francisco González Méndez-Herrera, junto a Francisco Lorenzo Gallardo, gerente de la consignataria Motril Shipping.

«La mercancía ni es peligrosa, ni es tóxica; se han dado informaciones falsas»

En este 'macro operativo' han llegado a participar más de 200 personas, alojadas en hoteles de la zona. Mientras que los estibadores motrileños descargan, en el barco hacen pequeñas reparaciones para llevárselo. Dentro de este protocolo, la empresa de la carga y la naviera están absolutamente pendientes de todo el proceso en el que no faltan los técnicos de las aseguradoras que tendrán que averiguar qué falló para que se produjese la combustión de la carga.

«La mercancía no es peligrosa, no es tóxica, esas informaciones que se dieron son totalmente falsas. Llevamos más de 30 años trabajando con ese producto en la zona. Aquí se distribuye por el sur y se utiliza como fertilizante para el campo, por ejemplo para el olivo», indicaron en la visita al barco los representantes de Yara Iberian que garantizaron que lo único que le ha ocurrido a la mercancía es que «ha sufrido una descomposición» y por eso «se ha compactado», tal y como expresaron Elena Montero, María Luisa García y Luis Ángel López, directivos de esta empresa.

Esta mercancía se presenta generalmente en 'bolillas' de un tamaño muy pequeño y tras la combustión se ha convertido en 'pedruscos' porosos que han alterado el proceso de cómo se suele descargar.

Para el equipo de estibadores del puerto de Motril se trata de una descarga normal, según expresó Germán Rodríguez, portavoz de estos trabajadores. Si bien es cierto, que todos reconocen que este desembarco está siendo especial porque tiene el foco encima y el mundo de la navegación tiene puestos los ojos en él. Se están extremando las medidas de seguridad por «celo profesional» según indican desde la Autoridad Portuaria. Desde la naviera, el responsable de la gestión del buque Haris Siddiqui también defiende la máxima seguridad a la hora de realizar todas las operaciones y por supuesto también defiende que la mercancía era y es segura. Dentro de un par de semanas, el Cheshire volverá al mar, vacío, dejando atrás el cielo de Motril.

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