Surfeando en la Costa Tropical

Olas para expertos adultos y para niños aprendices. /J. I. C.
Olas para expertos adultos y para niños aprendices. / J. I. C.

En las playas granadinas existen empresas que ofrecen distintos cursos de iniciación y evolución en el surf

José Ignacio Cejudo
JOSÉ IGNACIO CEJUDO

La Costa Tropical esconde más de una sorpresa. «Mucha gente se piensa que en el Mediterráneo no hay olas, pero no es así», reflexiona Carlos Sáez, ahora profesor de Educación Física y antes preparador de campeones en deportes náuticos como Gisela Pulido. En las playas granadinas existen empresas como Awa Watersports en Playa Granada, en Motril, o 18 Nudos en la desembocadura del Guadalfeo en Salobreña que ofrecen distintos cursos de iniciación y evolución en el surf y en otras disciplinas como el kayak, el windsurf, el paddle surf o el kaisurf. Las condiciones lo permiten.

En el caso de la desembocadura del Guadalfeo, su situación favorece que «la onda de la ola que se recoge tanto del Estrecho como de la parte de Alborán y Murcia termine entrando aquí muy bien». Lo explica Antonio Paquet, dueño del 18 Nudos. Se trata de una escuela de surf convertida también en club social. A este rincón acuden desde niños de seis a dieciséis años hasta adultos en torno a los treinta. O aprenden desde cero o perfeccionan la técnica. «Los padres vienen a apuntar a los niños y acaba inscrita toda la familia. Estamos notando un crecimiento muy bueno», afirma Paquet.

Tanto en 18 Nudos como en Awa Watersports se respira un ambiente familiar y deportivo. Los niños se acercan con ilusión al material, deseosos de aprender a surfear como han visto en la televisión. A veces se convierte en una pasión familiar que se hereda.

Vera tiene nueve años y hace surf y paddle surf. «Llevo viniendo todo el verano, es mi primera vez. Aquí me lo paso muy bien; vine con más amigos y he conocido a otros aquí», asegura antes de correr hacia sus padres. La ubicación es idílica. Lo remarca Carlos Sáez con su experiencia como aval: «Este sitio es chulísimo. Empezó con cuatro palos y mucha ilusión y ahora alucino con lo que hay. Parece Tarifa en Granada. Es espectacular para el surf, especialmente bueno para aprender».

Sobre la tabla con tres años

El mejor ejemplo es el de su hijo Lucas, de tres años. Lo subió con manguitos sin saber nadar y ya se pone en pie sobre la tabla solo y sin miedo. «Para ellos esto es como un parque acuático. Es un sitio poco profundo y con las olas adecuadas, con las tablas de espuma; es muy seguro», afirma. Aunque algunos no lo crean, en Granada también hay surf.

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