La sequía hace que los regantes de Almuñécar se planteen proyectar desaladoras privadas

Los agricultores tocan las hojas secas./J. Martín
Los agricultores tocan las hojas secas. / J. Martín

Los agricultores reclaman medidas extraordinarias como la recarga del acuífero para salvar las 4.800 hectáreas de subtropicales sexitanas

Mercedes Navarrete
MERCEDES NAVARRETE

Almuñécar ya no puede esperar a las canalizaciones de Rules. Las tuberías que tienen que conducir el agua de riego desde los embalses de Béznar y Rules hasta la Costa –que siguen en tramitación administrativa y sin fecha fijada para las obras– no les servirán de nada si sus aguacates se secan antes. La sequía ha llevado al límite a las vegas de los ríos Verde, Seco y Jate, en Almuñécar, y la salinización del acuífero, que durante años ha sido una amenaza latente, es ahora un riesgo inminente, para el que los productores de subtropicales ya se están preparando. "Se acabó, de este año no salimos, si no llueve el acuífero se salinizará este verano y se nos van a perder más de dos mil hectáreas de subtropicales". Más alto y más claro no lo puede decir Joaquín Cabrera, presidente de la Asociación Agua para el Campo de las cuencas de los Ríos Verde, Seco y Jate, que lanza a través de IDEAL una llamada de auxilio junto a otros agricultores de Almuñécar para que las administraciones tomen conciencia de la situación extrema y pongan en marcha soluciones de emergencia.

"Si no llueve se nos van a perder más de dos mil hectáreas de subtropicales" Joaquín Cabrera

Concretamente reclaman, como medida extraordinaria, que se inyecte en el acuífero de Río Verde parte del caudal de abastecimiento destinado a la población, de manera que se crearía un ‘colchón’ para ganar tiempo y frenar la salinización. Por otro lado, ante la tardanza del proyecto de Rules, piden a la Junta de Andalucía que tome la iniciativa y ponga en marcha las obras de la tubería negra, un proyecto de canalizaciones que continuaría las existentes, que ya llegan de Béznar a Molvízar, hasta Almuñécar.

"Ese proyecto está ahí, lo hizo la Junta y ya está redactado, el agua podría llegar a Río Verde antes, sin necesidad de esperar al proyecto de Rules. Nos lo prometieron en 2012. Tiene un presupuesto de 21 millones, pero los regantes estamos dispuestos a cofinanciar las obras antes de que se pierdan los cultivos", asegura Cabrera. Están desesperados.

Casi 300.000 euros por desaladora

Tanto, que algunos ya no van a esperar más a que Junta o Gobierno hagan algo por ellos y han tomado la iniciativa para financiar, de manera privada, desaladoras que eviten la salinización de los pozos de riego. Juan Camacho, vocal de Tropicales de la organización agraria COAG, ha sido el primero en encargar a una empresa un proyecto ante la solución extrema que viven en su comunidad de regantes. La empresa tiene en marcha ya los estudios de la desaladora, presupuestada en 280.000 euros más IVA. Un coste que se sumará a los gastos eléctricos que ya asumen estos productores para bombear el agua desde los pozos y elevarla a las cotas más altas. Estos costes lastran su competitividad con respecto, por ejemplo, a las fincas vecinas de Málaga. Camacho insiste en la necesidad de que la Junta intervenga ante la situación de emergencia y ponga en marcha alguna línea de subvenciones a la que las comunidades puedan acogerse para financiar las desaladoras de forma urgente. Camacho propone además una mesa de diálogo de todas las administraciones para implantar medidas de emergencia y pide a la alcaldesa de Almuñécar, Trinidad Herrera, que tome la iniciativa. "Sabemos que ella puede liderarla y se lo rogamos", señala.

La sequía ya ha empezado a acabar con los primeros aguacates en la zona

En la misma línea que Camacho, el presidente de Agua para el campo apunta que las consecuencias de la sequía de los subtropicales son muy graves no para ellos, sino para toda la economía de Almuñécar. "Según un estudio de los técnicos agrícolas locales, las 4.800 hectáreas de cultivos tropicales de los valles de Río Verde, Seco y Jate representan el 15% de la economía sexitana, mueven 65 millones de euros anuales y de ellos dependen 30.000 jornales al año", resume Cabrera. "Nos jugamos demasiado. Si se dañan árboles de cuarenta años estamos perdidos. Esto no es un invernadero que puedes dejar un año de poner la cosecha", añade Jesús Ruiz Peralta, otro de los agricultores implicados en la lucha por el agua. Junto a él Manuel Jerónimo, muestra el estado de las fincas del pago de Cotobro, donde la sequía ya ha quemado los primeros aguacates.

Los agricultores de Almuñécar ya reclamaban soluciones a los problemas de riego en 2013.
Los agricultores de Almuñécar ya reclamaban soluciones a los problemas de riego en 2013. / Javier Martín

"La situación es insostenible, son muchos meses de mala calidad del agua. Es indignante. ¿Es que no se dan cuenta de que lo que puede llegar a pasar en Almuñécar es muy grave?", advierte Jerónimo, que pide a las administraciones que reaccionen ante situación de alarma. En su opinión, las desaladoras, necesarias para evitar la salinización del acuífero, pueden acabar de hundir a los agricultores por sus altos costes. "Las fincas se van a ver como en el año 91", vaticina pesimista a su lado Miguel Morales, otro agricultor que recuerda cómo tras la salinización del acuífero de Río Verde, a finales de los ochenta, muchas hectáreas ya no se han vuelto a plantar. Descorazonado está también José Luis Ruiz, que tiene su finca en Río Seco: "He invertido en ella el trabajo de toda una vida y nos vemos impotentes".

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