El pescado de Motril se revaloriza y supera los cinco millones de facturación en la lonja

Las cigalas y gambas, en la lonja de Motril./JAVIER MARTÍN
Las cigalas y gambas, en la lonja de Motril. / JAVIER MARTÍN

Tras una grave crisis que acabó con la mitad de los barcos, el sector pesquero sale a flote y logra en 2017 la mejor cifra de ventas de los últimos cinco años

Mercedes Navarrete
MERCEDES NAVARRETEMOTRIL

La quisquilla de Motril, reina indiscutible de las mesas de muchas familias en la pasada Nochebuena, se pagó el pasado año a una media de 19,59 euros por kilo en la lonja de Motril, mientras que en este 2017 que acaba de terminar el precio medio ha subido hasta los 23,14 euros. Es un ejemplo -el más motrileño si cabe- de cómo las capturas que cada día llegan a la lonja granadina están revalorizándose, al fin, tras unos años durísimos para el sector pesquero en el que la crisis se llevó por delante más de la mitad de los barcos y hundió la facturación en la lonja a mínimos históricos.

En los años boyantes, antes del estallido de la crisis económica, la lonja de Motril llevó a facturar 7,2 millones de euros (el récord es del año 2007), según las estadísticas de la consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía. Eran los años en los que más de cuarenta barcos salían a faenar cada día desde el Puerto de Motril. Sin embargo, la crisis general y la que ha soportado el sector pesquero en particular -con la pérdida progresiva de la flota- fue hundiendo de manera alarmante la facturación de la lonja, que tocó fondo en el año 2014 con apenas tres millones de euros. Quedaron apenas 13 barcos pesqueros de arrastre en Motril.

Sin embargo, tras unos años de suplicio, el sector pesquero granadino vuelve a mirar al futuro con ilusión. La recuperación del mercado nacional, que demanda en mayor medida la calidad y la frescura del pescado de Motril, está provocando un incremento de los precios en la lonja, que cerrará este 2017 con la mejor facturación de los cinco últimos años. En el pasado 2016, la lonja de Motril movió 4,2 millones de euros, mientras que en el 2017 se superaronn ya de largo los cinco millones de euros, un aumento de más del 16%, según los datos ofrecidos a IDEAL por la lonja motrileña.

En 2017 el pescado se ha revalorizado pero es que, además, también están entrando más capturas a la lonja, para alegría del sector pesquero granadino y toda la economía que depende de él. Así, mientras el año pasado en la lonja entraron 941.382 kilos de pescado y marisco, en 2017 (a fecha de mediados de diciembre) ya iban 1.842.067 kilos. Prácticamente el doble y aún faltaba por contabilizar las capturas de las dos últimas semanas del año, en las que los pescadores estaban 'echando el resto' para traer el máximo de pescado y marisco, ya que es cuando logran más valor. «El pasado año la quisquilla alcanzó un máximo de 104 euros en lonja y este año esperamos superarlo en esta campaña navideña», explica esperanzado Ignacio López, el patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de Motril. Estas fechas son las de mayor consumo de pescado, después del verano y por delante de la Semana Santa y también las de los precios más altos para los pescadores, por lo que los barcos salen a por todas. «Estamos faenando en caladeros como el Seco de Motril, intentando buscar langosta, quisquilla que es lo que tiene ahora buenos precios. Hoy la lonja se ha llenado de capturas espectaculares, en cantidad y calidad», explicaba orgulloso el patrón mayor en la tarde del 22 de diciembre, la última de lonja antes de Nochebuena.

«La Navidad es fundamental, supone el 30% de las ganancias del año para el sector pesquero, muy por delante de Semana Santa que en este año que viene nos pillará en paro biológico. Estamos logrando mejores precios y también ha aumentado las capturas», resume López Cabrera.

Las claves

Para el patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de Motril, hay diversos factores que están influyendo en la recuperación del sector, entre ellos «el buen trabajo» que están haciendo los pescadores motrileños, referencia nacional del sector en buenas prácticas ambientales gracias a su proyecto 'Ecopuertos', con el que retiran la basura del mar. La modernización de la lonja y la recuperación de la economía son otras de las claves que apunta López para que a los pescadores le esté yendo mejor. Pero por encima de todo destaca la calidad de su producto, que cada vez es más reconocida dentro y fuera de Granada.

«Esto es trabajo de todos, de los pescadores, de los que están en la lonja... pero sobre todo la recuperación se debe a que los consumidores demandan pescado de calidad de Motril», incide.

Cada vez hay más empresarios hosteleros de primer nivel que quieren tener pescado fresco de Motril en sus restaurantes y no necesitan estar, físicamente, en la lonja para comprarlo, sino que confían sus encargos a los distribuidores, que saben que no pueden fallarles y pujan al alza en la subasta, lo que sube los precios. «Estamos muy contentos de cómo ha ido este año y esperamos seguir haciendo bien las cosas para mejorar, en la Cofradía de Pescadores tenemos muchos proyectos en cartera», avanza López. No obstante, los buenos vientos que este año soplan para el sector no se están traduciendo en un crecimiento de barcos. «Venimos de años muy duros, entre 2006 y 2016 perdimos el 60% de la flota pesquera. Quedamos 13 barcos de arrastre, tres de cerco y dos de palangre en superficie. Sí se han recuperado las artes menores, de cinco han pasado a 17», concreta el patrón mayor.

Además, en 2017, se han enviado al desguace tres barcos, dos de arrastre y uno de palangre en superficie, aprovechando la última convocatoria de ayudas europeas con las que Europa pretende primar la reducción del esfuerzo pesquero.

«La última convocatoria de estas subvenciones han acelerado la retirada de uno de los armadores que contaba con un barco de madera obsoleto y ha aprovechado el momento para retirarse. Sabe que son las últimas y no se quería arrepentirse de no haberlas aprovechado», justifica Ignacio López.

Futuro

Como quiera que sea, el sector encara el futuro con optimismo. «Si la Unión Europea atiende nuestras reivindicaciones y hace caso al plan de gestión del Mediterráneo Andaluz que ha consensuado el sector con la Junta, hay futuro para la pesca», sentencia López Cabrera. Este plan contempla medidas para regenerar los caladeros y establece 210 días máximos de trabajo anual para los barcos, además de zonas de cierre espacio-temporal de los alevines. «Si entre 2006 y 2016 Andalucía ha reducido un 58% el esfuerzo pesquero y los datos que llegan del Mediterráneo siguen siendo malos, hay que plantearse que la flota pesquera no tiene toda la responsabilidad. Hay que actuar en el aspecto ambiental», concluye el patrón mayor.

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