Las obras en una iglesia de Motril enfrenta a una cofradía con el Ayuntamiento

Las obras en la iglesia del Carmen siguen paralizadas. / JAVIER MARTÍN

La construcción de un salón parroquial en el edificio del siglo XVII es el germen de la disputa de los cofrades con el gobierno municipal motrileño

MERCEDES NAVARRETEMOTRIL

La construcción de un salón parroquial junto a la iglesia de la Virgen de las Angustias ha desatado un enfrentamiento entre la Cofradía del Perdón y el área municipal de Urbanismo de Motril, que paralizó los trabajos hace tres meses por considerar que afectan a un edificio del Siglo XVII, que figura en el catálogo municipal de bienes protegidos, y requieren por tanto un procedimiento especial. La Cofradía, y otros miembros de la comunidad parroquial, están indignados. Lo que para Urbanismo es un procedimiento garantista para velar por el patrimonio histórico de la ciudad, para ellos es una «demora torticera» de las obras.

Al igual que ya lo hizo el párroco de las Angustias, Juan Bautista Amat, el hermano mayor de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús del Perdón, Sergio Urrutia asegura a IDEAL que la construcción de ese salón parroquial, que se utilizaría para guardar los tronos solo durante los días de Semana Santa, es muy necesaria para la vida de la parroquia, que actualmente no tiene espacio para los grupos de Cáritas, catequesis o costura. Pero además, la Cofradía está muy molesta con el Ayuntamiento de Motril ya que, en su opinión, Urbanismo está retrasando «de manera injustificada», las obras, con las que se pretende cerrar el espacio existente entre la casa parroquial y la ermita del Carmen para construir un salón multiusos. «Las obras tenían un plazo de tres meses por lo que ya prácticamente podían estar terminadas», lamenta Urrutia, que insiste en que los trabajos «sobre cimentación de hierro» no causan ningún impacto en el edificio.

La construcción comenzó el pasado mes de septiembre, sin que el Ayuntamiento hubiese concedido la preceptiva licencia, por lo que Urbanismo paralizó las obras advirtiendo a los promotores que el proyecto necesitaba someterse a un procedimiento especial.

«Desde mayo de 2017 se lleva trabajando en este proyecto con el conocimiento del Ayuntamiento. El 12 de junio se le da entrada para su estudio y se adjunta el informe de Cultura de la Junta en el que se señala que no se trata de un edificio de singular protección. El 28 de julio se pagan las tasas para la licencia de obras (...) Un mes más tarde se procede a retirar la verja y la vegetación que tantas humedades provocan en el templo y el 7 de septiembre llega la paralización ante la denuncia de unos conocidos ciudadanos. A partir de ahí creemos que el proceso ha estado viciado por un comportamiento «hostil y sectario», denuncia la Cofradía en un comunicado. «Se ha entorpecido y dilatado en el tiempo pidiendo lo que a ningún ciudadano o institución se le ha pedido. No hay nada más que ver el entorno, las plazas y calles adyacentes», critica la Cofradía.

También reprochan que se haya impuesto la pérdida de un metro de superficie construible, «pero aún sin entender esa medida de dudosa utilidad se acepta y se vuelve a modificar el proyecto». «No contentos ahora imponen un informe arqueológico en el patio que constata ciertamente que solo hay relleno de escombro, pero que añade sobre coste y nuevo retraso», apuntan.

Escollos

Según la Cofradía, una vez salvados los escollos del informe arqueológico y la pérdida de metros, se les ha comunicado que el proyecto debe estar 20 días en exposición pública en el Ayuntamiento y otros 20 más en el Boletín oficial de la provincial. Ante esta situación, la Cofradía del Perdón se plantea varios interrogantes, entre ellos, «¿qué interés oculto hay para impedir o demorar injustificadamente unas obras beneficiosas para el colectivo social motrileño?».

Además, reprochan al área de Urbanismo que no pusiera en conocimiento «desde el principio» todos los condicionantes «que se han ido añadiendo» y que han retrasado e incrementado el coste de la obra. «¿El Ayuntamiento remodeló la plaza, ¿se exigió así mismo lo que ahora resulta tan importante’ ¿actuó con la misma diligencia para proteger el patrimonio civil de la ciudad?», concluye.

La Cofradía exige, por último, que se lleve el asunto a pleno con la mayor celeridad «pues nos encontramos indefensos ante la maraña burocrática tejida hasta ahora».

Una obra para «dar vida a la parroquia y recuperar tradiciones»

«Este salón vienen a llenar un vacío por falta de espacios adecuados para realizar las distintas actividades destinadas a niños, jóvenes y adultos de nuestra parroquia», esgrimen desde la Cofradía. Además, el hermano mayor explica que el salón multiusos permitiría recuperar la tradición de que los tronos salieran de la Calle de las Cañas. Históricamente, los tronos de la hermandad salían del Carmen, hasta que el tamaño de los pasos nuevos obligó a cambiar. En la ermita no hay un lugar para ponerlos a cubierto y un año el patrimonio de la Virgen de la Misericordia se estropeó, lo que obligó a la junta directiva de la Cofradía a tomar la controvertida decisión de salir de la Iglesia mayor. Ahora, con el salón, podrían volver.

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