Un nuevo decreto amenaza al cliente de larga duración en los campings de la Costa

Dos turistas pasan un día de tranquilidad, junto a su caravana en el camping Don Cactus de Carchuna. javier martín/JAVIER MARTÍN
Dos turistas pasan un día de tranquilidad, junto a su caravana en el camping Don Cactus de Carchuna. javier martín / JAVIER MARTÍN

Denuncian que la estancia máxima permitida ha pasado de ocho a seis meses y que muchos no podrán adaptarse a las nuevas categorías

Laura Gautier
LAURA GAUTIERMotril

Llegan a la Costa Tropical después de recorrer miles de kilómetros en autocaravanas buscando pasar un invierno de sol. Son los cientos de turistas de alto poder adquisitivo procedentes de los países nórdicos y centroeuropeos que eligen los campings del litoral granadino para que sean su casa durante unos meses, que además aprovechan para visitar toda la comarca. Hasta ahora, aparcaban en una de las 1.015 parcelas que hay en los campings de la Costa con la posibilidad de quedarse hasta ocho meses, que era el tiempo máximo permitido para pernoctar en estos alojamientos.

Sin embargo, una modificación en el decreto que los regula ha reducido a seis los meses que, como máximo pueden quedarse. Y el sector, que sobrevive en la temporada baja gracias a este cliente, entiende el cambio como algo «innecesario» que echará por tierra todos los esfuerzos que se están haciendo para luchar contra la estacionalidad. Este cambio en la ley, que también incluye la regulación de las áreas de autocaravanas en Andalucía, así como la nueva clasificación por estrellas son los cambios que el sector no ve con buenos ojos.

La queja llegó de la mano de la federación andaluza y el sector de la Costa se sumó a las protestas. Los campings del litoral andaluz no piensan dar por bueno el decreto sin luchar, por eso, se moverán para pedir a la administración que de marcha atrás. De hecho, según indicaron los campings de la Costa consultadas por este periódico, el próximo martes se reunirán con la CEA (Confederación de Empresarios de Andalucía) para que den voz a sus quejas en la mesa de turismo.

Fuentes de la consejería de Turismo indicaron a IDEAL que se trata de una legislación que viene a sustituir a la anterior de 2003 y con la que se pretende reforzar la calidad de estos alojamientos y adaptarse a las nuevas necesidades del turista. Además, las mismas fuentes especificaron a este periódico que el nuevo decreto se ha articulado teniendo en cuenta las peticiones de la federación andaluza de campings. Aún así, aclaran, la Consejería de Turismo abre la puerta a introducir cambios si el sector no está de acuerdo.

La primera queja que lanzan los campings es la reducción del tiempo máximo de estancia permitido, que pasa de ocho a seis meses, una restricción que siempre se ha manejado para evitar que cualquier persona fije en un camping su lugar de residencia. Los campings entienden que la medida será negativa, ya que hasta la fecha aprovechaban estos ocho meses para alargar la temporada baja que, en su caso, deja datos de ocupación espectaculares que oscilan entre el 80% y el 100% entre los meses de octubre y mayo. Así lo atestigua Carmen López, directora del camping Playa Poniente de Motril, que además es la presidenta provincial de la federación, que ve que la medida será un varapalo para los campings de la Costa que, precisamente gracias a estos clientes habían conseguido «romper la estacionalidad» endémica que sufre el sector turístico del litoral.

Turista ganado

En la misma línea se posiciona Álvaro García, gerente del camping Don Cactus, uno de los más grandes de la Costa con espacio para 1.100 personas y famoso por su amplio calendario de actividades de ocio. García explica que el cliente que llega en estos meses es un turista que se han «ganado» gracias a la apuesta que ha hecho el sector por participar en ferias internacionales. García, que fue uno de los propietarios que mantuvo conversaciones con la Junta para negociar el decreto, explica que el sector llegó a plantear que el tiempo se incrementara de ocho a once meses.

Y es que, según explica, sus clientes suelen llegar al camping justo cuando acaba la temporada alta, en octubre, y permanecen allí hasta mayo. Y según explica, no se trata de un cliente cualquiera, sino de un turista de alto nivel adquisitivo que no sólo se deja el dinero en los campings, sino que se gasta el 70% de lo que trae en la cartera en servicios culturales, turísticos y de restauración de toda la Costa.

Regular las áreas de pernocta

Además, según critican, el nuevo decreto regulará las denominadas áreas de pernocta, es decir, aquellas zonas que existen en algunos municipios, que no tienen nada que ver con los campings y donde las caravanas pueden pasar algunos días teniendo como único servicio una toma de agua y otra de luz. Para la federación provincial de campings, esta regulación sólo traerá la normalización de una oferta al margen de los establecimientos oficiales que no hará otra cosa que disminuir la calidad del destino. «Si esas áreas se convierten prácticamente en campings, al final se devaluará la imagen de la Costa. Y hay que recordar que Andalucía no es un sitio de paso, sino un destino en sí mismo», advierte Álvaro García.

La Junta, por su parte, especifica que gracias a este decreto, por primera vez se regulan como un grupo específico de campamento de turismo y con una categoría única. Estos espacios podrán situarse en zonas anexas y diferenciadas de los campings, con los que podrán compartir determinados servicios, o bien como establecimientos independientes.

Junto a esta nueva regulación, el nuevo decreto también introduce la nueva clasificación por estrellas. A partir de ahora, según la Junta, habrá cinco categorías, frente a las cuatro que había antes. Este sistema, según explican, busca equiparar Andalucía con otras comunidades autónomas y estados miembros de la Unión Europea y fija las condiciones de los alojamientos para cada categoría en función de la superficie y las distancias de las parcelas de acampada, así como las exigencias en cuanto a servicios y equipamientos.

Álvaro García, del Don Cactus, puntualiza que antes los campings se clasificaban en categorías, pero que no coincidían con la 'nota' que manejaban en otras comunidades o países. «Un camping de primera categoría tenía una equivalencia de cuatro estrellas en otro sitio. Ahora, si queremos tener las cinco estrellas tendremos que hacer una serie de obras que a lo mejor no son posibles en todos sitios», explica, haciendo alusión a aquellos establecimientos que aún no cuentan con una concesión definitiva o que están en zonas que no dan pie a obras o ampliaciones, como los parques naturales.

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