Las mafias cambian las pateras por motos acuáticas para pasar a los inmigrantes

El conductor de la moto detenido en Motril el pasado mes de agosto y sus dos ocupantes. / EFE

En Granada fue detenido uno de los 45 arrestados este verano en Andalucía por utilizar este método para cruzar el Estrecho con personas sin permiso de residencia

JOSÉ RAMÓN VILLALBAGRANADA

Las mafias dedicadas a traer a inmigrantes desde la otra parte del Estrecho hasta el litoral granadino empiezan a cambiar sus formas de trabajar con el único objetivo de ganar más dinero en menos tiempo.

La Guardia Civil detuvo el pasado mes de agosto a un individuo de 23 años de nacionalidad marroquí por un presunto delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros al conducir la moto acuática en la que viajaban tres jóvenes marroquíes indocumentados.

La embarcación se había averiado y navegaba a la deriva cuando fue avistada por un pesquero que avisó a Salvamento Marítimo, que los rescató y los trasladó al puerto de Motril. Al parecer los inmigrantes habían salido esa misma mañana de una playa de Alhucemas con el propósito de llegar a la costa española.

Al llegar al puerto de Motril el equipo de Policía Judicial de la Guardia Civil de Almuñécar identificó al conductor de la moto acuática y procedió a su detención por facilitar el tráfico ilegal o la inmigración clandestina de personas a España, o con destino a cualquier otro país de la Unión Europeo.

El caso de Granada no es el único. La Guardia Civil ha detenido este verano a más de un conductor de estas motos acuáticas en otros puntos de la geografía andaluza, como Ceuta, Málaga, Algeciras o Tarifa, entre otros.

Estas motos de agua apenas tardan quince minutos en cruzar desde Marruecos hasta el Estrecho, quince minutos para llegar a aguas españolas y otros tantos para alcanzar las orillas de las playas andaluzas gaditanas, malagueñas, granadinas o almerienses en función de la ruta escogida.

Estos vehículos tienen espacio suficiente para transportar a tres personas y si apuran se cuela una cuarta más. En algunas de las detenciones efectuadas este verano de pilotos de estas motos –al menos 45– también hallaron hachís. Es decir, el viaje, en ocasiones, tiene una doble finalidad meter hachís e inmigrantes que huyen de la miseria de sus países.

En el caso del piloto de la moto, detenido por la Guardia Civil de Almuñécar, negó en todo momento que estuviera pasando inmigrantes. Tras sufrir una avería en la moto de agua e ir a la deriva hizo creer que estaban dando un paseo en la misma.

Cuatro mil euros

Cada viaje en moto puede rondar los cuatro mil euros para los inmigrantes que cruzan el Estrecho, es decir, en un viaje con tres pasajeros pueden ganar 12.000 euros sin contar si llevan droga. Sólo en Ceuta han sido detectadas 29 motos de este tipo entre los meses de julio y agosto, así como quince en las costas gaditanas. De momento, en Granada sólo ha sido detenido un conductor de moto acuática por tráfico de inmigrantes frente a los 45 de toda Andalucía, incluida Ceuta.

Hay datos espeluznantes: 87 de los 120 inmigrantes que se han jugado la vida cruzando el Estrecho en moto de agua este verano son menores de edad (84 varones y tres mujeres).

Un alto porcentaje de estos menores extranjeros no acompañados acaban quedándose en España una vez que consiguen entrar en el país, confirman diversas fuentes. El procedimiento de repatriación se inicia «cuando el interés superior del menor se satisface con la reagrupación familiar o su puesta a disposición de los servicios de protección de su país de origen», según establece el Ministerio del Interior.

En 2016 Motril recibió en sus costas a 1.888 inmigrantes. Las cifras de este año apabullan. En tan sólo siete meses de 2017 –hasta julio– ya se ha igualado la cifra del año pasado con 1.886 extranjeros atendidos en el puerto motrileño. Y esto no parece tener freno. El año pasado fue histórico por la oleada de pateras y este superará al anterior. Desde 2006 –cuando se recibieron a 1.952 personas en Motril– no se llegaba a niveles tan altos como en 2016 que hizo a la ciudad granadina «coronarse» como la mayor puerta de entrada de la inmigración clandestina a la Península, con Tarifa y Almería a la zaga.

Según los datos que se manejan este año, Motril superará el número de inmigrantes y podrá revalidar este triste título de la desgracia, de la desesperación de los que se lanzan al mar en busca de una vida mejor, jugándose la que tienen.

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