La llegada de inmigrantes se duplica en 2017 y alcanza la mayor cifra de los últimos 20 años

Una de las pateras que llegó a Motril durante el mes de noviembre./JAVIER MARTÍN
Una de las pateras que llegó a Motril durante el mes de noviembre. / JAVIER MARTÍN

Casi cuatro mil personas fueron rescatadas a bordo de 123 pateras en un año marcado por varias oleadas en toda la Costa que colapsaron los centros de internamiento

Laura Gautier
LAURA GAUTIERMotril

El 2017 acabará con el triste récord de ser el año que ha pulverizado las estadísticas de inmigración irregular en la Costa granadina. Las 3.949 personas que han sido rescatadas de un total de 123 pateras, según fuentes de la Subdelegación del Gobierno, no sólo duplican las cifras que se alcanzaron en 2016, cuando arribaron al puerto de Motril 1.927 viajeros, sino que suponen la mayor llegada de inmigrantes de los últimos 20 años. 2017 arrebata así el récord que ostentaba hasta la fecha 2004, cuando se salvó la vida a 2.859 personas que viajaban en infraembarcaciones botadas desde la costa marroquí. Pero los casi cuatro mil inmigrantes que han alcanzado la península vía Motril no sólo han roto las estadísticas. También han puesto a prueba los recursos y colapsado los centros de internamiento para extranjeros a los que van una vez que pasan las 72 horas que marca la ley desde que llegan y pasan por los centros de estancia temporal. Porque estas oleadas, que en el caso de Motril alcanzaron los mayores picos en agosto, octubre y noviembre, no sólo se vivieron en la Costa granadina, sino en todo el Levante español y el Mediterráneo.

Una situación límite que se vivió precisamente en estos últimos meses del año. Podría decirse que Motril está 'acostumbrada' a aguantar estas oleadas, el problema es que las sucesivas llegadas de pateras que se vivieron en octubre y noviembre -con más de 600 personas- pilló al Gobierno con los Cies «desbordados», según palabras del propio ministro del Interior, José Ignacio Zoido. La llegada de estas pateras, de forma paralela, también ha puesto en jaque a los cuerpos policiales de Motril, según denuncian desde el SUP (Sindicato Unificado de Policía). El colectivo apunta que cada vez que llegan las pateras, los efectivos tienen que trasladarse al puerto, dejando a la ciudad menos protegida. De ahí que según indicaran ayer a este periódico, soliciten que se separe el puerto de la ciudad a la hora de adjudicar personal a Motril.

1.927
inmigrantes alcanzaron Motril en 2016, prácticamente la mitad de los que lo han hecho a lo largo de este 2017.
2.859
personas llegaron a Motril en 2004, año que, hasta ahora, tenía el récord de llegada de inmigrantes.
291
viajeros llegaron a Motril en sólo una semana en noviembre poniendo a prueba unos Cies colapsados por la llegada de pateras a toda la costa.

Medidas excepcionales

A finales de noviembre, al Gobierno no le quedó más remedio que llevar a cabo medidas excepcionales que no se libraron de las críticas, como la utilización del Centro Penitenciario Málaga II, ubicado en Archidona, que ha estado funcionando como Centro de Internamiento para Extranjeros, lugar al que van después de pasar por los centros temporales (Cate) y en los que se decide si son repatriados, o no, a sus países de origen. Un total de 500 inmigrantes fueron recluidos en este centro después de llegar en patera al Levante.

Aunque ninguno de los inmigrantes que llegó a Motril tuvo que ser trasladado a Archidona, lo cierto es que pusieron al límite los recursos de la localidad, que cuenta con un Cate que, en principio, tiene capacidad para acoger a setenta personas y a más de un centenar, eso sí, si todos permanecen de pie. Tan solo en la última semana de noviembre llegaron 291. La Subdelegación del Gobierno llegó a plantearse habilitar el pabellón de deportes de Motril para acogerlos, algo que al final descartaron. Lo que sí hicieron fue utilizar las dependencias de la Comisaría de Motril y la Comisaria provincial para trasladar inmigrantes. La administración, que tuvo que trabajar contrarreloj para hacer frente a esta oleada, consiguió finalmente que la mayoría de estos 291 inmigrantes fueran acogidos por oenegés, una medida que tampoco es nueva y a la que recurren, generalmente, cuando los Cies se colapsan.

Desde la administración quieren dejar claro que los inmigrantes no se dejan en libertad, sino que siempre se busca la fórmula para acompañarles en este proceso de transición que viven cuando llegan a la península de forma clandestina. «Estamos realizando un esfuerzo realmente importante», afirmó el subdelegado, Francisco Fuentes, que explicó que durante las grandes oleadas trabajó de manera eficaz y coordinada con la delegación andaluza y las provinciales de Almería y Málaga para responder mejor a esta llegada de inmigrantes inédita.

El último capítulo de un año de récords se vivió el pasado 15 de diciembre, cuando las oenegé que habitualmente se hacen cargo de los inmigrantes custodiados por la Policía Nacional en Motril, avisaron de que no podían hacerse cargo de 52 subsaharianos.

Dado que el límite de permanencia en el Cate es de 72 horas, la Subdelegación del Gobierno informó ayer de que la Policía se puso en contacto en el Ayuntamiento para ver si podían hacerse cargo de ellos. Según indicaron las mismas fuentes y tal y como corroboró el Consistorio motrileño ayer a este periódico, finalmente los Servicios Sociales fletaron un autobús que recogió a los inmigrantes en el puerto y los llevó a la estación. Allí les compró un billete para que se trasladasen a Granada, previa petición de los propios inmigrantes, según indicaron.

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