Limdeco suspende la huelga y arranca la negociación para lograr contratos indefinidos

El comité de empresa, que vuelve hoy al Sercla, confía en aclarar la situación laboral de los 215 trabajadores en los próximos seis meses

LAURA GAUTIERMotril

Si la semana pasada Motril se enteró de la muerte de la empresa municipal de limpieza (Limdeco), lo que se vivió en el pleno municipal de ayer fue su entierro definitivo. Todos los partidos políticos levantaron la mano para liquidar y dar el último adiós a un ente que ha sido durante años un verdadero quebradero de cabeza para los distintos gobiernos. Y como en cualquier funeral que se precie, no faltaron las palabras para el difunto, aunque en este caso, los discursos se convirtieron en un choque de acusaciones entre PSOE, PA, IU y PP, que se recriminaron –unos a otros– los errores que han terminado matando a Limdeco de una acuciante asfixia económica.

Que la empresa de limpieza iba a disolverse ya estaba claro, lo que aún estaba en el aire era si sus 215 trabajadores iniciarían una huelga a la que decidieron recurrir para mantener –ya dentro de la plantilla municipal– las condiciones que tenían en Limdeco y trabajar como indefinidos. El gobierno explicó que los trabajadores entrarán a formar parte del Ayuntamiento como personal «laboral a extinguir», ya que «para ser personal laboral fijo, hay que presentarse a unas oposiciones y ganar la plaza», indicó el teniente de alcalde de Economía y Hacienda, Francisco Sánchez–Cantalejo, que sí les garantizó, «de palabra», que cuando vayan privatizando parte del servicio, a ellos «no se los va a llevar con la empresa privada».

Pero esta promesa no le vale a los trabajadores, que sin papeles de por medio, ven factible la posibilidad de que si se decide privatizar la limpieza en un futuro, puedan irse a la calle o trabajar con peores condiciones. Pero, según indicó a IDEAL Juan Martín, presidente del comité de empresa y miembro de CCOO, finalmente ayer se dio con la tecla que ha hecho desconvocar esa huelga que tenían planteada. A partir de ahora, ya una vez extinguida Limdeco, se iniciará un proceso de negociación que durará como máximo seis meses y con el que se intentará que los trabajadores entren en la plantilla municipal con la condición de «personal laboral indefinido», una fórmula que sí daría esa seguridad que reclaman los trabajadores. Este principio de acuerdo volverá a tratarse hoy en el Sercla y, previsiblemente, tras la reunión, Limdeco anunciará la suspensión definitiva de la huelga.

En cualquier caso, los trabajadores no lanzan aún las campanas al vuelo. El proceso para lograrlo es complicado y según indicó el propio Sánchez–Cantalejo, «los técnicos del Ayuntamiento van a tener una dura labor por delante con el fin de plasmar en el papel la modalidad que les corresponda» y ver de qué manera encajan en el puzle. «Esto es sólo la primera etapa de lo que nos espera», aseveró ayer Juan Martín, que –independientemente de las condiciones laborales que finalmente se consigan– reconoció que la empresa de limpieza tenía que disolverse porque «no había otro camino».

A partir de ahora, según indicó en pleno Sánchez–Cantalejo, el gobierno seguirá con la hoja de ruta que tenía planeada y que incluye la privatización de una serie de servicios, como la grúa y el parking municipal de la Plaza del Tranvía, para que los trabajadores se dediquen exclusivamente a las labores de limpieza y recogida de basuras. La única diferencia, según indicó también Antonio Escámez (PA), «es que los trabajadores recibirán su nómina con el sello del Ayuntamiento de Motril», algo que el gobierno calificó como un «logro». «Hoy es un día feliz, porque los trabajadores se quedan en el Ayuntamiento y nunca más se hablará de privatizaciones», aseveró el andalucista.

Una privatización «imposible»

Una decisión que, según Sánchez–Cantalejo se ha tomado para cerrar «la pésima situación económica» de Limdeco, que podría «haber arrastrado incluso al Ayuntamiento». El edil no se escondió e incluso llegó a reconocer que se le pasó por la cabeza optar por privatizar el servicio de limpieza. Sin embargo, según indicó, «el blindaje» que firmó la plantilla con el anterior gobierno del PP hace prácticamente imposible que el Ayuntamiento pudiese hacer frente a los pagos que tendría que desembolsar a una hipotética empresa. Para Sánchez–Cantalejo, esta es la prueba irrefutable de que el servicio de limpieza nunca dejará de ser público. «Sencillamente, ningún gobierno podrá hacer frente a esos pagos», recalcó en reiteradas ocasiones.

Un argumento que no le basta a IU que, a pesar de votar a favor de la liquidación de la empresa al entender que no queda otro remedio, pidió que se asegurase la condición de empleados públicos a los trabajadores. «Dentro de dos años no sabemos qué va a pasar y ponemos sobre la mesa la duda de una posible privatización», señaló Daniela Paqué, que se enzarzó en un cruce de acusaciones con el popular José García Fuentes al hacer un recorrido histórico por la trayectoria de Limdeco.

«Ha servido como el banco malo del Ayuntamiento, presupuestada a la baja para tapar agujeros municipales», recalcó Paqué, que aún así votó a favor de la disolución, que es la opción «menos mala» para una muerte anunciada que, consideran, podría haberse parado con unos nuevos presupuestos en el año 2015.

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