Las fincas de la Costa se blindan con seguridad privada por temor a los robos

Un guarda rural vigila la presencia de posibles intrusos en una explotación de la costa granadina. / JAVIER MARTÍN

El alto precio que ha alcanzado el aguacate ha llenado el campo de vigilantes | Los agricultores se agrupan por zonas para financiar los servicios de vigilancia y lamentan los gastos extraordinarios

Mercedes Navarrete
MERCEDES NAVARRETEMOTRIL

Los frutos subtropicales están de moda. En el caso del aguacate, la demanda mundial es tan alta que los precios están en máximos históricos. Esto significa que de los árboles plantados en las 2.594 hectáreas de subtropicales de la Costa granadina cuelgan en estos momentos muchos miles de euros... y sus propietarios no quieren arriesgarse a que les arrebaten en una noche el trabajo de todo el año. El fruto vale más que nunca y el temor a los robos se ha disparado de forma paralela. Por eso los productores de la Costa están recurriendo a la vigilancia privada para blindar su 'oro verde' y se organizan por fincas vecinas para financiar de forma conjunta los servicios de seguridad. Un fenómeno inédito hasta ahora en el campo de la Costa.

«Este año hay poco fruto y buenos precios. Si no tomamos medidas preventivas sufriríamos muchos más robos. La seguridad privada no es barata pero nos organizamos y lo asumimos como un gasto más de la producción», resume Juan Camacho, vocal de Subtropicales de COAG Granada y propietario de fincas de subtropicales en La Herradura.

118
Son las denuncias de 2017 por robos en el campo (38 en Motril y 131 en el resto de la comarca).
35%
Alrededor del 35% de los robos en el campo denunciados se esclarecen, según las fuerzas de seguridad.

En esta localidad, diez agricultores que producen para Frutas Fajardo han contratado un vigilante privado, con vehículo y perro, para mantener controladas sus 200 hectáreas de subtropicales. Cuando se marchan los trabajadores de la finca llega el vigilante, de manera que los aguacates están custodiados las 24 horas. «Reclamamos a todas las administraciones que se impliquen en este problema, que tengan en cuenta estos gastos extraordinarios que asumimos con la vigilancia privada a la hora de cobrarnos los impuestos. Y esto además de la falta de agua... estamos muy castigados», lamenta el portavoz de COAG. Además, tanto esta organización agraria como la Asociación Nacional de Tropicales advierten de que el temor a los robos que tienen los productores influye de manera directa en la calidad del fruto, ya que precipita la recogida.

Del bueno al excelente

«Siempre dentro de unos márgenes porque sabemos que no podemos permitirnos perder credibilidad y calidad en los mercados. Pero en el momento en el que se pueden coger lo hacemos... y esto es una pena. Recogemos toda la cosecha en dos meses en lugar de en cuatro y esto influye en el beneficio, porque el aguacate no deja de engordar. Y del bueno al excelente hay diferencia», apunta Camacho. En la finca motrileña que produce los reconocidos 'Mangos del cielo' también cuentan con un guardia apostado permanentemente a la entrada del camino Cuesta de Panata y lo financian entre varias fincas. «Está ahí durante todo el año, el aguacate es más difícil de ver pero el mango es muy goloso, cualquiera se lo lleva, no nos queda otra», explican sus propietarios.

Para el presidente de la Asociación Nacional de Tropicales, José Linares, «es lamentable que se tenga que recurrir a la seguridad privada». Linares opina que el de los robos «es un problema gravísimo del campo» y tiene mayor entidad, incluso, de la que revelan las estadísticas. En este año 2017, en la Costa se han denunciado 118 robos en fincas, según los datos ofrecidos a IDEAL por la Policía Nacional y la Guardia Civil. Es casi un 40% menos que el año anterior. «Hay muchísima inquietud entre los productores, se quejan pero es verdad que luego cuesta convencer a nuestros asociados para que denuncien», incide el presidente de la Asociación Nacional de Tropicales. Y añade que el fenómeno de la seguridad privada que está ya instalado en la Costa granadina se está extendiendo también a Málaga.

Uno de los vigilantes rurales que trabaja como autónomo es Reynaldo Palomo, que vigila fincas en Motril, Almuñécar, Salobreña y Carchuna, «durante las 24 horas en temporada». «El campo se ha llenado de empresas de seguridad y autónomos estamos unos cinco. Yo me encargo de la vigilancia de 600 hectáreas y tengo cinco perros en fincas», comenta. Por su parte, el vigilante José Rivas, responsable en la Costa de la empresa Securitas, se encarga de la custodia de 500 hectáreas. «La demanda ha subido mucho, yo me he asociado con Securitas para dar un servicio de más calidad, con vehículos y perros. Patrullamos tres guardas y así podemos hacernos los descansos y ofrecer un servicio más profesionalizado, como autónomo siempre estás más expuesto», señala.

Rivas comenta que la empresa Frutas Manzano de Salobreña ha sido «pionera» en agrupar a sus agricultores, pero están siguiendo su ejemplo otros grandes almacenes comercializadores. El vigilante, que colabora activamente con las fuerzas de seguridad, asegura orgulloso que en las hectáreas que están bajo su control «llevamos cero robos». Hace apenas una semana, Rivas evitó que se llevaran 1.500 kilos de aguacates en la Cañada Vargas, en Torrenueva. Los ladrones lograron darse a la fuga ante la presencia del vigilante, pero recuperó un 'botín' de 49 sacos de fruto valorado en más de cuatro mil euros.

«Estamos en crecimiento, la empresa quiere apostar fuerte por el campo de la Costa y nos están equipando con medios punteros, está viendo que hay negocio», concluye.

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