Carchuna-Calahonda se queda sin la independencia

La presidenta de la ELA muestra la sentencia que le niega la independencia. /Javier Martín
La presidenta de la ELA muestra la sentencia que le niega la independencia. / Javier Martín

Una sentencia deja definitivamente a este anejo de Motril sin posibilidad de segregarse aunque van a seguir luchando

Laura Ubago
LAURA UBAGOGranada

Carchuna-Calahonda acaba de recibir el portazo definitivo: no puede convertirse en un municipio independiente y ya ha agotado todas las vías para intentar conseguirlo. Aún así, la presidenta de esta Entidad Local Autónoma no se rinde. «Tenemos que seguir luchando aunque para empezar el proceso de nuevo tendríamos que tener 5.000 habitantes (con la nueva ley) y tenemos unos 3.800», expresa Concepción Abarca, que se siente impotente e inmersa en una «injusticia» que ha negado a su pueblo el poder volar libre.

A finales de 2014, este anejo de Motril ya recibió su primer ‘no’, el de la Junta que es quien tramita las segregaciones. Una de las condiciones que «incumple» es que «no cuenta» con una franja de 5.000 metros de anchura mínima de suelo no urbanizable entre el núcleo de población matriz y el del municipio en proyecto. Está Puntalón de por medio. La decisión del Gobierno autonómico se fundamentó también en tres informes del Ayuntamiento motrileño en los que se advirtió de aspectos de carácter legal, territorial y económico contrarios a la segregación.

La ELA del Llano no se resignó y fue a los tribunales. Interpusieron un contencioso-administrativo contra el decreto que les negaba la segregación y lo perdieron. Y ahora no cabe más recurso.

Lo que más le duele a Concepción Abarca es sentirse en «desigualdad» con otros anejos granadinos que sí han conseguido la independencia como Valderrubio, Dehesas Viejas o Domingo Pérez, «que no tienen ni de lejos la capacidad económica que tenemos nosotros, que sumamos además los habitantes de los tres juntos. Sin embargo a nosotros se nos interpreta restrictivamente con una doble vara de medir», cuenta la presidenta de la ELA.

A la Carchuna y Calahonda se les dice que no cumplen con la franja mínima de suelo no urbanizable de 5.000 metros con el municipio matriz. Lo que temen es la fusión con Puntalón, La Garnatilla o Torrenueva, pero Concepción Abarca asegura que esto es «imposible» porque existe una cordillera montañosa que les impediría juntarse con nadie.

Además les dicen que no aportan datos suficientes que acrediten la viabilidad económica de Carchuna y Calahonda. «Hemos aportado datos hasta la saciedad que acreditan que existe solvencia. Se han hecho cálculos económicos que no han sido considerados por la sala que demuestra la existencia de una potencia económica más que suficiente para poder llevar a cabo la segregación», argumenta la presidenta de la Entidad Local Autónoma, que no se cansará de reivindicar la independencia de su pueblo. «Lo que más me duele es que nos hayan tratado de manera injusta con respecto a los demás pueblos que sí han conseguido la segregación últimamente», anota Concepción Abarca.

Con la sentencia desfavorable se cierra una etapa. «Los recursos en esta instancia son prácticamente imposibles y, dado que fuimos los últimos en intentar un expediente de segregación por la ley de 1993 y sabiendo que las nuevas normas de la Junta cierran la posibilidad a nuevos expedientes salvo que tengas 5.000 habitantes, solo nos queda empezar a luchar por llegar a esa población y volver a intentar algo que por derecho nos merecemos como es ser un municipio autónomo de Granada», clama la presidenta de Carchuna y Calahonda.

Abarca señala que se merecen ser un pueblo independiente y poder contar con sus propios ingresos. «Somos un pueblo con muchas empresas en el que trabaja todo el que quiere. No quieren que seamos independientes, no le interesa a nadie», anota la presidenta de la ELA que asegura que se trata de una cuestión de «colores políticos». Por eso se siente discriminada y víctima de una injusticia que tratará de solventar cuando pueda comenzar de nuevo

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