Almuñécar nombrará a Cecilia McWeeny Chacón como hija adoptiva

Almuñécar nombrará a Cecilia McWeeny Chacón como hija adoptiva

Procedente de Reino Unido, está metida en todas las causas que consistan en ayudar al prójimo en lo que necesite

LAURA UBAGOGranada

Almuñécar quiere reconocer su labor a Cecilia McWeeny Chacón, una vecina originaria de Reino Unido, una almuñequera más, que se ha entregado a los vecinos que así lo necesitaban. La alcaldía la acaba de proponer para ser nombrada como Hija Adoptiva de Almuñécar y espera que su propuesta sea tenida en cuenta y apoyada por los Grupos Políticos que conforman actualmente la Corporación Municipal.

Cecilia Chacon, como todos la conocen, «se centra en lo importante, en mirar a las personas con el corazón y en hacer el bien. Cecilia se pone al servicio del prójimo sin mirar más allá porque sencillamente es buena persona, pero a ella le gustaría que todos supieran que lo hace por una causa aún más elevada. No ya por ganarse el cielo, que eso ya lo tiene, porque es lo que le mueve», expresa la propuesta de la alcaldesa de Almuñécar, Trinidad Herrera.

Cecila McWeeny Chacón (Bradford, Reino Unido en 1940), es una almuñequera, como ella misma se reivindica, que llegó a Almuñécar en los años 60. El azar tuvo mucho que ver. Se encontraba un verano en los países nórdicos con unas amigas cuando conoció a un sexitano que le habló de estas tierras, le picó la curiosidad y en sus siguientes vacaciones puso rumbo a Almuñécar; Y fue pionera. El suyo fue uno de los primeros bikinis que pisaron las playas sexitanas.

El encanto de estas tierras y la sonrisa del almuñequero, Paco Chacón la enamoraron hasta el el punto de dejar su familia y su trabajo en Inglaterra para casarse y establecerse en Almuñécar para siempre desde 1967.

Cecilia y Paco, fundaron una gran familia. Ella se convirtió en el apoyo incondicional de Paco que fue uno de los grandes emprendedores almuñequero. Empezaron con un modesto puesto en la pescadería vieja y después llegó a fundar el primer híper del pueblo en los años 90.

Cecilia es una persona atípica, una madre atípica y una vecina atípica. Si le preguntas, dirá que es almuñequera, aunque si la oyes hablar su acento aún la delata, tras más de 50 años entre los sexitanos.

En cuanto sus seis hijos «tuvieron la estatura suficiente para llegar al botón del microondas se volcó en ayudar a los demás». Entregada a mil causas (la AECC, la Asociación contra la Drogadicción, Alcohólicos, SIDA, Cáritas…), tiende su mano a cualquiera que llame a su puerta. El color de la piel, la ideología, la religión o la condición social son algo en lo que ella jamás se fija para ayudar a quien lo necesite, cuenta esta propuesta.

«Su humildad impide que conozcamos de su boca los cientos de casos de familias necesitadas y personas sin rumbo e inmigrantes a las que ha ayudado y sobran los ejemplos. Sus acciones solo obedecen a su sentido de la justicia social», dice la propuesta de alcaldía.

No se puede salir con ella a la calle sin que se pare mil veces a saludar amigos y conocidos, a interesarse por alguien que haya pidiendo en un escalón o a invitarle a un café. No duda en acompañar a un extraño al médico para hacer de traductora y acompañante y es capaz de montar un rastrillo benéfico a favor de las misiones, la asociación contra el cáncer, los enfermos de SIDA o cualquier otra causa que merezca su atención. Así es Cecilia Chacón, más que una almuñequera más.

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