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Los productores aspiran a duplicar el precio de los subtropicales tras la lluvia

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Campo de chirimoyos en Minasierra, en Motril. / JAVIER MARTÍN

  • La sequía provocó una sobreproducción de subtropicales, cuyo precio puede ahora duplicarse

Tras meses sin caer una sola gota, los agricultores de la Costa miran al cielo con la esperanza de que las lluvias de estos días alivien la sed de sus campos y los precios de sus cosechas, que este año se han visto severamente mermados por la sobreproducción derivada de la falta de agua y las altas temperaturas. Esta inusitada situación meteorológica dio pie a que frutos subtropicales como la chirimoya cayesen al suelo antes de cuenta, sin parar y sin tener su tamaño habitual, lo que se tradujo en un precio de venta que se situó por debajo de los costes de producción -cuantificados en un euro por kilo en el caso de la chirimoya- y en pérdidas para los agricultores, que recogieron frenéticamente este fruto para que no se echase a perder.

«La consecuencia directa de la falta de agua es que el fruto es más pequeño, cae antes porque no soporta el calor y la producción se aprieta más», alertaba hace apenas un mes y medio Manolo Novo, presidente de la comunidad de regantes del Bajo Guadalfeo, una zona que, ha sufrido especialmente las consecuencias de una sequía que ha durado demasiados meses y que en el caso del área de Río Verde en Almuñécar mantuvo sus acuíferos al borde de la salinización, tal y como denunció también Joaquín Cabrera, desde la asociación Agua para el Campo, que, ayer calificó las lluvias caídas sobre la Costa como «un milagro del cielo» que contribuirá a recargar los castigados acuíferos, mientras los agricultores disfrutan de un ahorro considerable de electricidad al no tener que tirar del agua de los pozos para regar unas tierras que ya está mimando la esperada lluvia.

Ahora, y como consecuencia, los jornaleros esperan que las precipitaciones y la bajada de temperaturas alimenten sus tierras y hagan crecer sus frutos, con la perspectiva de que los precios se multipliquen por dos a partir de la próxima quincena, que ya coincidiría con la campaña navideña y el aumento de compras derivado de las fiestas. Así lo explica Víctor Rodríguez, director comercial de Frutas Los Cursos, que opera en el área de Almuñécar -una de las zonas más castigadas por la sequía- y que cuenta con alrededor de 600 agricultores que se dedican en exclusiva a la producción y recogida de chirimoyas en su empresa comercializadora.

De uno, a dos euros el kilo

Rodríguez aseguró ayer que la previsión de venta para la semana que viene contempla que los precios de frutos como el aguacate o la chirimoya pasen de 1,20 euros el kilo a unos dos euros, un incremento que se sostiene en las consecuencias derivadas de la lluvia. «Al coger tanta mercancía durante los meses de octubre y noviembre, cuando la fruta caía por el calor, el mercado se saturó. Esta semana, los agricultores no podrán salir a recoger frutas y eso provocará que el mercado se limpie un poco y los precios puedan volver a subir», argumentó Rodríguez quien, sin embargo alertó de que las lluvias caídas a lo largo de estos días y que han acumulado alrededor de 50 litros por metro cuadrado en zonas como Almuñécar no salvarán la campaña, que ya se encuentra recolectada al 70%. «Si la lluvia que está cayendo ahora, hubiese caído en el mes de octubre, no habría caído agua, habría caído oro», aseguró Rodríguez, que se enfrenta a una campaña que espera verse aliviada con las ventas del mes de diciembre. «A estas alturas ya la campaña no se va a salvar, pero el campo sí y el campo es nuestra materia prima», afirmó.

En la misma línea se manifestó Joaquín Cabrera, de la asociación Agua para el Campo, que si bien se mostró aliviado y «feliz» ante la llegada del agua, reconoció que los litros caídos no son todavía suficiente para recargar los acuíferos del área de Río Verde. «En la Costa han caído alrededor de 50 litros, pero aunque haya supuesto un alivio, esto no soluciona el problema. Para que los pozos vuelvan a estar en condiciones, debería caer un total de 200 litros antes de que acabe el año», alertó.

Pero, a pesar del optimismo que irremediablemente traen las lluvias, desde Frutas Los Cursos prefieren mantenerse cautos a la espera de ver cómo se comportan las temperaturas puesto que, si se mantienen por encima de la media, pueden continuar arruinando esta campaña que ya empezó torcida. «Si ahora cuando las lluvias desaparezcan no se mete el frío, el fruto volverá a caer, volveremos a tener sobreproducción y los precios también se desplomarán», alertó Rodríguez.

Aunque los agricultores de la zona de Motril se salvaron del mal arranque de campaña por contar con un sistema de riego diferente que no acarrea tantos costes, también la lluvia y el frío animará los precios de sus frutos. Concretamente, la producción de pepino de esta zona es la que se verá más recompensada. Así lo afirmó ayer Fernando Martín, gerente de la cooperativa motrileña Procam, quien espera que el precio de este producto se mantenga como mínimo durante dos semanas en torno a 1,30 el kilo, lo que implica que el precio se haya triplicado después de que las etiquetas marcasen 0,40 céntimos como precio de venta.

«Son varios los motivos que han provocado que se hayan incrementado últimamente los precios de este producto: por un lado el frío, que ha mermado la producción y, por otro, la reducción de superficies cultivables en los últimos años también ha provocado que suban los precios de este producto», argumentó Martín, que al igual que los jornaleros, espera que el tiempo se mantenga y de una tregua a la agricultura de la Costa.