Otras ciudades pugnaron por quedarse el legado de Lorca

El alcalde, Paco Cuenca, y la presidenta de la Fundación, Laura García Lorca, el día de la firma del convenio. /Ramón L. Pérez
El alcalde, Paco Cuenca, y la presidenta de la Fundación, Laura García Lorca, el día de la firma del convenio. / Ramón L. Pérez

Madrid y una ciudad andaluza mostraron al Ministerio de Cultura su interés por albergar los fondos de la familia del poeta

M. V. Cobo
M. V. COBOGRANADA

El pasado miércoles se firmó un convenio histórico que permitirá que el legado de Lorca llegue al centro cultural construido para este fin. Primero llegará como una dación en pago, para saldar la deuda que la Fundación tiene con el Consorcio y que asciende a un millón de euros, pero en menos de tres años debe pasar a manos de una fundación pública andaluza, que ostentará la titularidad de toda la herencia del poeta.

La sede de esos miles de manuscritos, dibujos o pinturas será la ciudad de Granada, el Centro Lorca de la plaza de la Romanilla. Pero no todo estaba escrito de antemano. Otras dos ciudades españolas mostraron su interés al ministerio de Cultura por albergar este legado. Así lo explica el alcalde de la capital, Paco Cuenca, que admite su orgullo por haber logrado cerrar uno de los compromisos que anunció tras la toma de posesión. «Han sido decenas de reuniones, algunas muy tensas, y muchas noches sin dormir».

Cuenca desvela que Madrid y «otras ciudades andaluzas» se ofrecieron a albergar este legado incomparable. Los problemas que se estaban produciendo en Granada para desbloquear las relaciones con la Fundación y rubricar ese traslado animaron a otros candidatos. «Había gente que quería que se quedara en Madrid. Y hubo otras ciudades andaluzas que hicieron consultas al ministerio para llevarse el legado y que se hicieran exposiciones de esas obras», revela el regidor. La incoación del expediente para declarar BIC el legado Lorca, impulsado por la comunidad de Madrid, disparó las alarmas. Pero Cuenca añade a renglón seguido que tanto la Junta como el Ministerio trabajaron desde el principio para que fuera Granada -y el Centro Lorca- la única sede de esa herencia que la familia Lorca fue recopilando desde el exilio.

Cuenca explica que este último año y medio ha sido de un trabajo arduo «para recomponer las relaciones la Fundación y la familia Lorca. Para ellos ha sido muy doloroso leer y escuchar que el legado se estaba vendiendo, que no estaba en la Residencia de Estudiantes o que se había embargado». Un reencuentro entre la ciudad y los Lorca que empezó el día que tomó posesión.

«La primera llamada que me encontré cuando bajé al patio tras tomar posesión era de Laura García Lorca. Nos reunimos de forma discreta en la sala Mariana Pineda al día siguiente», recuerda el primer edil. Desde ese día comprobó que la familia estaba dolida y que, a su juicio, se habían tomado «decisiones interesadas» para dañar el proyecto. «El anterior gobierno municipal abandonó cualquier fórmula para solucionar legal y administrativamente la llegada del legado. Aquí existía la visión de que el Centro Lorca fuera un teatro de barrio, que funcionara con programación cultural del Ayuntamiento y sin el legado», resume el primer edil.

Tras retomar la relación con la familia, las dos partes comprobaron que compartían el objetivo de culminar el proyecto del centro de la Romanilla, que no era otro que convertirlo en la memoria de Federico en Granada. «La familia ve que por primera vez hay ganas y voluntad, y se vuelven a sentar a la mesa todas las instituciones, con el mismo objetivo», recuerda.

Negativas

El camino no ha sido sencillo y el primer edil admite que «la Fundación ha llegado a decir, varias veces, que no traía el legado. No se fiaban, y es normal. La última, hace sólo un mes. No estaban de acuerdo con que debían un millón, porque ellos han puesto más dinero del que se les estaba reconociendo». Aun así, el alcalde destaca la palabra 'generosidad'. Los últimos días han sido de negociaciones muy intensas. «La Fundación quería garantías de conservación, de buena gestión... es el legado de su familia, y en estos tiempos se ha puesto en duda incluso ese patrimonio».

Cuenca señala que en estos últimos meses ha habido «filtraciones interesadas» que ponían en peligro la negociación. «Cuando se supo que la auditoría señalaba que estaban sin justificar 3,8 millones de euros, estuvo a punto de romperse la negociación, porque ellos habían puesto dinero propio por encima de las subvenciones públicas», explica.

El alcalde admite que tantas dudas se habían sembrado que en uno de los muchos viajes a Madrid pidió ver en persona ese legado, para comprobar que lo que se estaba diciendo no era verdad. «Está perfectamente archivado y catalogado», destaca el primer edil.

Y descarta que se haya llegado a ningún 'apaño'. «La dación en pago está avalada por un informe del Abogado del Estado», remarca el regidor. «Todo esto podía haberse quedado en un contencioso que durara años, las administraciones no querían dejar de reclamar el dinero y la familia tenía que defender su trabajo y su patrimonio; todas las partes estaban dispuestas a ir a un lío judicial», admite el primer edil.

Cuenca no duda en mostrar su orgullo por haber conseguido «desenmarañar en menos de dos años catorce años de entuertos del PP». Y se muestra duro con las críticas que ahora recibe: «El PP debería estar callado y pidiendo perdón, por la vergüenza que nos han hecho pasar». Y resume los errores que, a su juicio, se cometieron: «No se debió encargar a una fundación cultural la construcción de un edificio; no se debió expulsar a la fundación del consorcio, y no se debió romper nunca la relación con la familia. Es incomprensible», resume el alcalde.

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