Cárcel por causar un traumatismo craneal a una chica a la que golpeó con un casco

El suceso ocurrió el 17 de marzo de 2016 de madrugada. /Alfredo Aguilar
El suceso ocurrió el 17 de marzo de 2016 de madrugada. / Alfredo Aguilar

Él y sus amigos la conocieron «un rato antes» en un pub y, mientras caminaban juntos por la Gran Vía le dio con tal fuerza en la cara, que la derribó

Yenalia Huertas
YENALIA HUERTASGranada

El 17 de marzo de 2016, sobre las dos y media de la madrugada, una chica se cayó redonda en la Gran Vía. No fue un desmayo; no se desplomó sin más. Según han determinado los distintos jueces que han examinado el caso, recibió un virulento golpe. Uno de los jóvenes con los que iba andando por la céntrica calle granadina le dio en la cara con el casco de motorista que llevaba. Ella y su amiga lo habían conocido «un rato antes» en un pub de la capital granadina. Al caer al suelo de espaldas, se golpeó la cabeza y tuvo que ser trasladada de urgencia en ambulancia a un hospital. Él ha sido condenado a un año y medio de cárcel.

El asunto ha llegado hasta el Tribunal Supremo (TS), que el pasado 21 de diciembre inadmitió el recurso que el agresor interpuso contra la decisión del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) de confirmar su castigo. Fue la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Granada la que enjuició los hechos, por los que el acusado habrá además de pagar cerca de 7.000 euros de indemnización a la chica.

La sentencia ahora confirmada consideró probado que el procesado caminaba por la Gran Vía aquella noche con dos amigos, así como con la víctima y con otra chica en dirección a otro pub de la Calle Elvira. «En un momento dado y sin que se haya acreditado la causa de ese proceder, es lo cierto que el acusado, por algo que le enfureció y valiéndose del casco de motorista que llevaba en la mano golpeó a (...) en la boca, con tal fuera que la derribó».

La joven, de 19 años, acabó tirada en la acera con un traumatismo craneal leve y «una herida abierta en cuero cabelludo», por la que tuvieron que darle dos puntos de sutura. Aparte del golpe en la cabeza, también presentaba una herida en el labio inferior y la fractura de un diente. Además, necesitó tratamiento en la pieza dental contigua. Tardó cuarenta días en curarse.

La sala de lo Penal del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Ceuta y Melilla, tras revisar el caso en junio del año pasado, determinó que la declaración de la víctima había sido corroborada por otras pruebas, como los testimonios de los policías que actuaron después de que se produjera la agresión. A su juicio, el golpe que recibió la joven fue «enérgico y fuerte», no accidental, por lo que ratificó la pena que se le impuso al procesado como autor de un delito de lesiones. Frente a ello, la defensa del acusado alegaba una posible vulneración de su derecho a la presunción de inocencia.

«Graves lesiones»

El acusado aseguraba contar con un mensaje telefónico del que se deduciría que las partes se conocían con bastante anterioridad a los hechos. Asimismo, sostenía que las lesiones «pudieron tener origen en un acto involuntario de su parte». Planteaba de este modo que las lesiones de la chica se produjeron debido a «un movimiento de autodefensa o a un desequilibrio de la víctima». Sin embargo el TS descarta esta posibilidad y enfatiza las «graves lesiones» que sufrió la chica.

«La sentencia de la Audiencia creyó la versión de la víctima sobre la reacción violenta del acusado golpeándola con el casco en el rostro hasta tirarla al suelo», resalta el Supremo, para enfatizar que el TSJA consideró que existen pruebas de «la virulencia del golpe» y excluyen la posibilidad de que se tratase de una lesión accidental. En su opinión, la sentencia dictada por el alto tribunal andaluz ofreció una respuesta «lógica, motivada y razonable» al suceso, recalca la resolución judicial que zanja este caso, ya que no admite más recursos.

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