«Cantábamos durante todo el verano en la radio del pueblo»

Pilar Espejo, gerente del complejo hospitalario Virgen de Las Nieves, cantó durante el verano de 1965 'Cuando calienta el sol'. / Alfredo Aguilar
Mi canción del verano

Entrevista a Pilar Espejo, gerente del Complejo Hospitalario Virgen de las Nieves

Antonio Sánchez
ANTONIO SÁNCHEZ

Pilar Espejo (Adra, 1958) vive y disfruta con la música. Al preguntarle por una canción del verano, la mente se le dispara y comienza a pensar en varias a la vez. Sin embargo, su cabeza se planta en el estío de 1965 desde el que su ciudad natal comienza a enviarle notas desde su memoria. «Cuando calienta el sol, aquí en la playa...», tararea la gerente del complejo hospitalario Virgen de Las Nieves. Esta canción, de la que la mayoría de jóvenes sólo conocen la primera frase, era una sinfonía que estaba grabada en las cuerdas vocales de Pilar Espejo. Y no se quedaba ahí.

«Era muy chica, no tenía más de siete años y en mi pueblo había una emisora (Radio Adra) que nos invitaba a los niños todas las tardes de verano. Íbamos allí, cantábamos y cuando terminábamos nos regalaban una chocolatina, que por aquel entonces era un regalo muy preciado», recuerda Espejo, a la que se le llena la boca al recordar aquel verano.

La música -cuenta- siempre ha estado muy presente en su vida. En su casa había un tocadiscos que 'gobernaba' su padre. A él le gustaba Carlos Gardel y sus tangos, pero también sonaba la música de Raphael y Julio Iglesias, que fascinaba a su madre. A ella, natural de Chauchina, la escuchó cantar cientos de veces el himno que Agustín Lara le regaló a Granada en 1932, el famoso 'Granada, tierra soñada por mí'. «Se emocionaba cada vez que la cantaba», cuenta.

Pilar Espejo es la pequeña de cinco hermanos y su hermana Mari Loli se la sentaba en sus piernas para enseñarle las melodías que más tarde cantaría en la radio de los abderitanos. «'Cuando calienta el sol' es una canción que me repetía mucho y al final se me metió entera y nos poníamos a cantarla en la radio e incluso podíamos dedicársela a quien quisiéramos», recuerda. En su familia se peleaban para lograr el premio de la pequeña de la casa, salvo su hermano Pepe, que cada tarde escuchaba a su hermana a las puertas de la emisora de Radio Adra para que compartiera con él la chocolatina a su salida.

Los veranos de Pilar Espejo eran musicales y sencillos. «Mi vida en aquella época consistía en ir a la escuela y jugar por la tarde con mi amiga Encarnita Pérez. Y durante los veranos por la mañana nos íbamos el grupo de amigos a la playa de San Nicolás y por la tarde nos sentábamos en la terraza del bar La Granja a tomar una limonada», cuenta Espejo.

En la recámara se le quedan -dice- varias canciones del verano. «Me gusta tanto la música... aunque canto fatal y no me di cuenta hasta que ya era mayor... que tengo varias canciones del verano. La de la adolescencia con los cantantes italianos, la de la juventud cuando íbamos a las discotecas o la que recuerdo de cuando era madre, pero si hay alguna que se me viene a la mente esa es 'Cuando calienta el sol' frente a los micrófonos de la radio de mi pueblo. Es un recuerdo muy feliz», rememora Espejo.

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