«Ahora se puede tomar un café en la Trinidad sin que te cague un estornino»

La limpieza regresa a la Plaza de la Trinidad tras la marcha de los estorninos. / Sarai Bausán García y Diego Quero

Los pájaros que tradicionalmente han ocupado los árboles y cableado del centro de Granada desaparecieron hace unas semanas, lo que ha acabado con la suciedad y el ruido que provocaban

SARAI BAUSÁN GARCÍAGranada

«¿Ves cómo está la plaza ahora? Ni una cagada de pájaro, ni mal olor, ni ruido. Está que da gloria verla». En solo unas semanas, la imagen que presenta la Plaza de la Trinidad ha cambiado drásticamente. Una novedad que se produjo al comienzo del invierno y «de la noche a la mañana» con un único causante: la desbandada de los estorninos que tradicionalmente han hecho suyo árboles, cableado y edificios del lugar.

Quien pronuncia las palabras que encabezan esta información es Pepe, el propietario de uno de los quioscos que rodean la plaza, pero podría estar en boca de cualquiera que pase su jornada en el entorno. El ruido de los cantos de los estorninos y de la megafonía dispuesta para intentar ahuyentarlos, el olor que provocan sus excrementos y que solo empeora cuando se intenta limpiar con agua y la imposibilidad de atravesar el lugar sin ser receptor de alguno de sus ‘regalos’ son, entre otras muchas, las quejas que de forma continua realizan tanto vecinos como comerciantes.

Pero, desde hace unas semanas, quienes frecuentan el entorno pueden estar más tranquilos. Según cuenta Pepe y refrendan el resto de sus compañeros, los estorninos alzaron el vuelo y abandonaron sus hogares a comienzo del invierno. Cada uno de los cuestionados tiene una teoría sobre dónde han ido a parar -la Vega de Granada, Marruecos, África...- pero todos ellos coinciden en un mismo punto: no importa el destino mientras no estén allí.

«Esto ha pasado todos los años. Cuando llega noviembre o diciembre se van de aquí y no vienen hasta la primavera. Para nosotros esto es un regalo porque vivir con ellos es muy complicado, está todo sucio, la gente se resbala con sus cacas, huele todo fatal...Ahora da gusto estar aquí», señala el empleado de uno de los puestos de prensa.

«Parece una plaza nueva», señalan. Como ejemplo de este cambio, Pepe señala a las mesas de una de las terrazas del lugar. Para su sorpresa, se encuentran sin las sombrillas: «Antes era impensable que no la tuvieran puesta. Una vez que no estaban puestas, vi cómo una mujer se estaba tomando un café y le cayó la caca de los pájaros en la taza». «Ahora se puede tomar un café en la Trinidad sin que te cague un estornino», concluye con sorna.

Para controlar tanto esta plaga como la de roedores y demás animales, el Ayuntamiento gastó durante este pasado año casi 393.000 euros. A pesar de ello, el último informe realizado por la dirección general de Medio Ambiente, fechado en el mes de noviembre, afirma que la presencia de estos pájaros es superior al nivel de otros años, «sobrepasando los umbrales de tolerancia para este tipo de organismo».

La medida que se recomienda para atajar esta situación es la poda del arbolado, un hecho que según los empresarios de la zona aún no se ha hecho. A pesar de ello, parece que los estorninos no serán un problema durante unos meses. La cuestión ahora es saber qué pasará con el café cuando vuelvan.

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Para controlar tanto esta plaga como la de roedores y demás animales, el Ayuntamiento gastó durante este pasado año casi 393.000 euros. A pesar de ello, el último informe realizado por la Dirección General de Medio Ambiente, fechado en el mes de noviembre, afirma que la presencia de estos pájaros es superior al nivel de otros años, «sobrepasando los umbrales de tolerancia para este tipo de organismo».

La medida que se recomienda para atajar esta situación es la poda o deshoje del arbolado, una situación que según los empresarios de la zona aún no se ha hecho. A pesar de ello, parece que los estorninos no serán un problema durante unos meses. La cuestión ahora es: ¿qué pasará cuando vuelva el buen tiempo? Habrá que esperar para averiguarlo.

«Que nos devuelvan los árboles que se han podado»

Otra de las quejas que presentan los vecinos de la Plaza de la Trinidad se centra en una decena de árboles que fueron talados debido a su mal estado y que aún no han sido repuestos. «Cuando se meten las máquinas para limpiar, cosa que hacen todos los días, el agua acaba cayendo a los puestos y los locales. Además, la tierra que hay en el lugar donde deberían estar los árboles se convierte en barrio, lo que provoca que todo se ensucie más y que la gente se resbale. Queremos que nos devuelvan los árboles que se han podado”, recalca el hombre.

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