El barrio que volvió a levantar la persiana tras las obras del metro de Granada

Uno de los restaurantes abiertos en el 'renacer' de Camino de Ronda./ALFREDO AGUILAR
Uno de los restaurantes abiertos en el 'renacer' de Camino de Ronda. / ALFREDO AGUILAR

Los comerciantes de Camino de Ronda celebran la apertura del nuevo medio de transporte tras una dura etapa de obras en la que 700 comercios cerraron sus puertas

Javier Morales
JAVIER MORALES

Camino de Ronda quedó abierto en canal durante siete años con las obras para abrir el tramo subterráneo del metropolitano de Granada. Unos 700 comercios bajaron definitivamente su persiana ante la dificultad para atraer clientela: las entradas a sus negocios estaban obstruidas por las vallas y la circulación al tráfico restringida entre Méndez Núñez y la Hípica. Además, la remodelación del barrio coincidió de lleno con la crisis económica. Pero hubo quien sobrevivió al envite, manteniendo a flote negocios con décadas de trayectoria, y emprendedores que apostaron por plasmar su idea anticipándose al despertar de la zona.

Hay supervivientes. Algunas de las tiendas tradicionales que pudieron apretar los puños para mantener su actividad relataron a IDEAL para este vídeo grabado a finales de marzo -una de las fechas comprometidas para la apertura del metro- el mal trago por el que pasaron.

Es el caso de Antonio Castillo, de Lord Vestuario, con tres décadas de experiencia a sus espaldas: "Se ha pasado mal, con muy poca sensibilidad por parte de los políticos". Asegura que los comerciantes sintieron "un vacío" por parte de la instituciones, Ayuntamiento y Junta de Andalucía, que a su juicio desprotegieron a los negocios mientras se enzarzaban en una disputa política acerca del formato y viabilidad del medio de transporte que se estrena este jueves. "Me estaban cobrando la basura cuando no pasaban ni basureros ni barrenderos", resume Castillo, al tiempo que anticipa que "coger el tono no va a ser fácil". "La calle terminada ha ayudado, pero que no crean que esto se ha arreglado", advierte.

La calle, en algunos tramos a oscuras durante la noche, sucia, repleta de trampas para los peatones y convertida en un laberinto para los vehículos, empezó a ver la luz en 2013, cuando estrenó su nueva fisonomía. Medianas reformadas, aceras anchas, carril bici, nueva vegetación... y sin aparcamientos. Es una de las cuestiones pendientes de respuesta: ¿qué pasará con la plataforma construida entre la calle y las vías? Iba a ser un parking llamado a aliviar la supresión de plazas en superficie, pero el proyecto está en vía muerta.

Las asignaturas pendientes

Entre 2012 y 2013, el distrito Ronda empezó a ver la luz tras más de un lustro empantanado entre obras. Pero aún hay cuestiones por resolver. Los comerciantes de la calle Arabial también esperan una reforma que debió empezar a la par del fin de las obras en Camino de Ronda, pero que no deja de acumular retrasos. También está por concretar el futuro de la plataforma construida en un nivel intermedio entre la superficie y las vías del metro. En un principio iba a ser un parking, pero el Ayuntamiento propuso hace unas semanas que se convirtiera en un espacio cultural. Por otro lado, los colectivos ciclistas han reclamado en multitud de ocasiones una reforma del carril bici en Camino de Ronda, plagado de 'trampas'.

Colchonería Jardín de la Reina es otro de los 'históricos' de Camino de Ronda: "Se han perdido clientes, ahora parece que se está recuperando, pero se ha perdido bastante. Había una tabla para poder entrar a la tienda, no había tráfico, no había nada...". Son palabras de María Angustias Gallego, optimista moderada ante un resurgir a paso lento. Coincide con ella Pilar Sevilla, de Estanco La Rivera: "Llevamos aquí 40 años y con las obras del metro lo pasamos bastante mal. Estábamos cuatro personas trabajando y nos quedamos solo dos... Ahora estamos dos y una a media jornada. Venía muchísima menos gente, por la noche hasta cerrábamos antes porque nos daba miedo de quedarnos con esto tan oscuro".

"Llevamos aquí 40 años y con las obras del metro lo pasamos bastante mal. Estábamos cuatro personas trabajando y nos quedamos solo dos"

"Nos dijeron que esto iba a tardar unos 18 meses, pero esto todavía ni ha terminado. Cerraron muchísimas tiendas, no se podía acceder aquí, la gente no sabía cómo llegar... Casi ni andando, era horroroso. Esto se vino abajo y nos ha trabajado muchísimo trabajo salir". Mari Cruz Rueda, en la Fábrica del Tresillo, es contundente a la hora de hablar sobre las obras. Pero añade al problema la crisis. "No hemos recibido ningún tipo de ayuda". Recuerda que una empleada de la tienda tuvo que dejar su trabajo: "Prefiero irme, si no os va a costar más trabajo", les dijo.

La herida "ha sido fuerte y se va arrastrando". Pero ella cree que ni la nueva cara de Camino de Ronda ni el fin de la crisis económica han compensado lo perdido durante siete años. En su retina permanece viva la imagen de una calle apagada que tenían que regar cada mañana para esquivar el polvo, una tortura para los transportistas y un peligro para los peatones. "Ahora no tenemos ni un carga y descarga, no hay paradas para que alguien pare un momento. Los camiones tienen que parar en la puerta con los intermitentes puestos y si viene la policía decir que tienen que descargar".

Comercios vacíos durante las obras. / RAMÓN L. PÉREZ y ALFREDO AGUILAR

"Llegamos y nos encontramos la valla puesta y a partir de ahí todo fue para atrás, hasta momentos en los que no se podía entrar", rememora José Pérez, de Enmarcaciones Exprés. Al día siguiente, comenta en tono irónico, la Junta y el Ayuntamiento "empezaron a ofrecer ayudas". En su negocio había tres trabajadores y ahora queda una y media. Pero reconoce su fortuna, ha visto a muchos caer. En positivo, Juan Miguel Rubiales, de librería Las Flores, reconoce que "desde que se abrió la parte en superficie y se terminaron las aceras y zonas peatonales se notó muchísimo".

Él habla de un millar de persianas bajadas por siempre a consecuencia de las obras. Otras muchas aprovecharon la coyuntura para reinventarse, como Antonio Moya, de Asadero Rubén, quien explica que a raíz de la crisis conjunta 'metro+economía' empezó a ofrecer menús, porque tuvo un año "en el que bajó la venta un 60 o 70%". Y también hubo quien levantó la persiana.

Camino de Ronda y su entorno aguardan la apertura del metro con ilusión, pero con ciertas dudas acerca del éxito de la infraestructura: los vecinos sufrieron los ruidos y suciedad de unas obras que parecían interminables, mientras que los comerciantes vieron perecer sus negocios o, en los mejores casos, cómo se desplomaba su facturación. Todavía están en fase de adaptación a la luz de un túnel del que salieron hace más de tres años.

También en el especial del metro de IDEAL...

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