Acusan a un hombre de apuñalar a su pareja y quedarse a mirar cómo se desangraba

Agentes de la Guardia Civil, durante la detención del acusado./G.C.
Agentes de la Guardia Civil, durante la detención del acusado. / G.C.

La mujer sobrevivió y el encausado, que está en prisión provisional, se enfrenta ahora a una petición de nueve años y medio de cárcel

Carlos Morán
CARLOS MORÁN

Después de asestar varias puñaladas a su pareja, la más comprometida y peligrosa en el cuello, el presunto homicida estuvo durante una hora y media viendo cómo se desangraba la víctima. Ella le pedía que llamase a una ambulancia, pero él se limitaba a observarla sentado en un sillón. De cuando en cuando, el acusado se levantaba y caminaba alrededor de la que hasta ese momento había sido su compañera sentimental, pero sin hacer nadar para procurarle auxilio, según el relato de los hechos elaborado por la fiscalía provincial.

Por fortuna, llegó a la casa la hija de la herida y el sospechoso acabó «marchándose», lo que permitió que la agredida recibiera la atención médica que precisaba de manera urgente. En este sentido, la rápida actuación de los servicios sanitarios evitó el fallecimiento de la mujer.

El suceso ocurrió alrededor de las cinco de la tarde del 17 de octubre de 2015 en una vivienda ubicada en la calle Larga de la localidad de Alhendín, a unos diez kilómetros de la capital granadina.

El encausado volvió de madrugada al lugar del crimen y fue detenido por los agentes de la Guardia Civil que, nada más ser alertados del ataque, se habían desplegado por la zona para intentar capturarlo. Desde entonces está entre rejas, esto es, privado provisionalmente de libertad.

El próximo mes de enero será conducido hasta la Audiencia de Granada para ser juzgado por la presunta comisión de un delito de homicidio en grado de tentativa, según el ministerio público, que pide que el procesado sea condenado a nueve años y medio de cárcel. En el caso de que el tribunal declarase culpable al supuesto agresor machista, este permanecería ocho años en libertad vigilada y no podría aproximarse a la víctima durante 18.

El escrito de acusación explica que el apuñalamiento se produjo mientras el encausado y su pareja discutían. En un momento dado, él empujó a la mujer y la derribó. Acto seguido, «se colocó sobre ella, la sujetó y le clavó un cuchillo en el cuello mientras le decía: 'Te voy a matar'», refiere la fiscalía. En los instantes siguientes, le causo más heridas en las manos con el arma blanca. Y después se sentó a mirar cómo se desangraba.

«No nos dejaba entrar»

En las horas posteriores al suceso, IDEAL conversó con la hija de la víctima, que evitó males mayores al llegar a la casa y provocar la huida del supuesto homicida, al que incluso llegó a agarrar por el cuello. «Decidí con mi pareja recoger a mi madre para tomar un café y cuando llegué metí la llave en la puerta para abrir y noté a una persona que la empujaba para evitar que entrara. Mi madre se desangraba en el suelo y él no nos dejaba entrar. Él tenía toda la camiseta llena de sangre», narró la hija la terrible experiencia.

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