Acusan a un fontanero de secuestrar y robar a unos clientes discapacitados

El sospechoso, según el fiscal, había trabajado para las víctimas, una pareja de ancianos y su hija, que padece una enfermedad mental

Carlos Morán
CARLOS MORÁNGranada

El acusado había realizado varias chapuzas de fontanería para las víctimas. Había estado en su casa, conocía sus hábitos y sabía que la situación de la familia para la que había trabajado era complicada. El padre, octogenario, no podía valerse por sí mismo y su hija padecía una grave enfermedad mental. La madre no tenía problemas tan serios de salud, pero era una anciana. En consecuencia, poco resistencia podían oponer. El sospechoso lo sabía. Y empezó a acosarlos. Primero fue un hurto, pero después pasó a mayores: robo con violencia y secuestro, según detalla la Fiscalía Provincial de Granada en el escrito en el que reclama que el procesado sea condenado a penas que casi suman veinte años de cárcel.

La celebración de la vista oral del juicio está prevista para este mes de enero en la Audiencia.

Los hechos que ahora deberán enjuiciar los magistrados del citado tribunal ocurrieron a finales del mes de julio de 2016 en la capital granadina. «Aprovechando que conocía a la familia por haberles realizado previamente trabajos de fontanería», el encausado «se presentó» en la vivienda de las víctimas con malas intenciones. En el interior del piso sólo estaba la hija, que sufre un trastorno psiquiátrico que la convierte en una persona muy vulnerable, especifica el ministerio público. El fontanero conocía «esa circunstancia» y, «con diversas excusas, pidió dinero» a la mujer y «logró convencerla para que le abriera la puerta» del domicilio. Una vez dentro, «registró a su antojo» las habitaciones y los muebles. En este sentido, se apropió de un sobre que contenía 120 euros. Luego se marchó.

El ministerio público pide para el procesado penas que casi suman veinte años de cárcel

Eso sucedió el 26 de julio de 2016. Al día siguiente, el sospechoso volvió a las andadas y, en esta ocasión, su comportamiento -siempre según la investigación desarrollada por la fiscalía- fue mucho más violento. A primera hora de la mañana, se apostó junto al portal a esperar al padre de la familia, un anciano de 84 años «con una dependencia total de terceras personas para sus actividades diarias» y «muy limitada movilidad».

Así las cosas, el acusado obligó a empujones al octogenario a volver a casa instantes después de que este pisara la calle. En piso estaban su mujer y su hija discapacitada. Entonces, el presunto delincuente «esgrimió lo que parecía ser un arma de fuego, amedrentando» a la familia. Incluso llegó a efectuar dos disparos «para infundir más temor a las víctimas».

Maniatadas

Momentos más tarde, el asaltante encerró a las dos mujeres en un dormitorio y «las maniató, advirtiéndoles de que no se movieran de allí ni avisasen a nadie». Para reforzar sus amenazas, el procesado dijo a las cautivas que un «primo» suyo estaba montando guardia fuera del inmueble. Acto seguido, exigió al anciano que cogiera su cartilla de ahorros y fue con él hasta la oficina bancaria correspondiente. «Allí, tomando el acusado la iniciativa en las gestiones, se presentó ante el empleado (...) como» una «persona que trataba de ayudar» al abuelo. La víctima, que estaba aterrorizada por lo que les pudiera ocurrir a su mujer y su hija, aceptó que el secuestrador vaciase su cuenta, en total, 7.850 euros. Luego, devolvió las llaves del piso al anciano y se fue con el botín.

Como consecuencia de estos acontecimientos, la madre tuvo problemas psíquicos que le obligaron a someterse a tratamiento especializado.

De acuerdo con este relato del suceso, la fiscalía ha concluido -de forma provisional- que el imputado cometió un delito de hurto, otro de robo con violencia en casa habitada, dos de detención ilegal y un quinto de lesiones psíquicas. El castigo que le correspondería si es hallado culpable sumaría 19 años y ocho meses de cárcel.

Además, el ministerio público solicita que el sospechoso no pueda acercarse a las víctimas durante casi dos décadas.

Fotos

Vídeos