Granada tiene 57.000 niños en el umbral de la pobreza que se quedarán sin Reyes este año

Khadija, de 42 años, es madre de un niño y una niña de 7 y 10 años. Los tres viven en Granada con 400 euros al mes. No tendrán día de Reyes./RAMÓN L. PÉREZ
Khadija, de 42 años, es madre de un niño y una niña de 7 y 10 años. Los tres viven en Granada con 400 euros al mes. No tendrán día de Reyes. / RAMÓN L. PÉREZ

Khadija, vecina de La Chana, tiene dos niños de 7 y 10 años y con los 400 euros que cobra no puede pensar en comprarles regalos La Orden de San Juan de Dios y varias oenegés son sus 'reyes'

Ángeles Peñalver
ÁNGELES PEÑALVERGranada

Khadija Meklof (Casablanca, 1975) llegó hace 17 años a España huyendo de la miseria de su barrio. Hija de un verdulero callejero, se quedó huérfana de padre siendo adolescente y se tuvo que buscar la vida. No se acostumbró a vivir en el umbral de la pobreza marroquí. Cruzó el Estrecho y la miseria se mudó con ella. Y ahora, como vecina del barrio granadino de La Chana, tampoco puede comprarle regalos de Reyes a sus hijos, de 10 y 7 años, y a duras penas les pone alimentos frescos alguna vez en semana. En su piso sin calefacción, la ropa y los alimentos no perecederos vienen de Cáritas y San Juan de Dios. Y gracias al servicio de comedor del colegio Santa Juliana, los menores almuerzan sano.

Khadija trabaja como costurera por la mañana y cobra poco más de 400 euros. Ese es todo su patrimonio. «Yo no cuento con la Navidad. El año pasado el niño recibió un coche y la niña, una muñeca, de Cáritas. Este año aún no sabemos nada. Es lo que hay», dice resignada. Ella no recibe ayudas económicas. Se separó hace un año de su marido y se quedó sola pagando 280 euros de hipoteca. Cáritas, entidad con la que se deshace en palabras de agradecimiento, le abona algún recibo de la luz. Cuando cocina, hace comida para varios días y si compra mete en la cesta productos en oferta. Pero el ahorro no le es suficiente para pagar la comunidad, por ejemplo. «La luz es el gasto más caro», afirma. El equipo de Cáritas parroquial de Santa María Micaela y personas como Pilar son «maravillosas», pero aún así su vida es «muy muy dura».

Khadija anhela tener un trabajo más para vivir mejor y que sus hijos tengan estudios, pero si un golpe de suerte no lo remedia los dos críos de esta marroquí serán también adultos pobres, como el 80% de los descendientes de hogares sin recursos. La pobreza se hereda. Lo explica Javier Cuenca, delegado de la oenegé 'Save the Children' en Andalucía: ocho de cada diez niños que hoy son pobres serán pobres en su edad adulta, con lo que sus expectativas vitales quedan alteradas desde el inicio.

Una familia que vive en una situación de pobreza relativa es la que tiene ingresos por debajo del 60% de la mediana nacional. En el caso de dos padres y dos hijos, serían 1.402 euros al mes. Pobreza severa la sufriría la familia que tiene ingresos por debajo del 40% de la mediana: en el mismo supuesto de dos padres y dos hijos, 934 euros al mes. Khadija Meklof y sus dos hijos viven en La Chana con 400 euros al mes. En el Zaidín y en la Zona Norte hay miles de familias por debajo de esas cifras.

Poco espacio

F., una española de 50 años gravemente enferma, a cargo de dos hijos y en severo riesgo de exclusión social, reside en la calle Pedro Claret de Almanjáyar, en una vivienda de alquiler social de la Junta de Andalucía. Cobra una ayuda de 426 euros. Sus dos críos adolescentes ya van al instituto y duermen en el mismo cuarto pese a ser chico y chica. No hay espacio para más en una vivienda donde apenas se cuentan muebles y sí mucho material reutilizado. Ella -gravemente enferma- no tiene en la cabeza, ni en el bolsillo, capacidad para regalarle nada a sus hijos porque no puede ni pagar la luz, enganchada de forma ilegal. «Le pedimos a los Reyes un piso mejor, porque este es indecente», se despide con lágrimas en los ojos.

Según el último informe del Observatorio de la Infancia en Andalucía -de octubre de 2017-, el 35% de los menores en Andalucía, es decir, 567.424 niños y adolescentes, se encuentran en riesgo de pobreza o exclusión social; de ellos, alrededor de 57.000 son granadinos. Si se emplea el umbral de pobreza relativa de España, en vez del de Andalucía, el porcentaje de menores andaluces de 18 años en riesgo de pobreza o exclusión social sería del 46,9%.

El 60% de los hogares que atiende Cáritas en la provincia tiene niños en su seno

Sólo la Orden de San Juan de Dios repartió el año pasado más de 1.000 euros en juguetes a 110 niños de entre 0 y 14 años de 44 familias granadinas. El 60% de los hogares que atendió Cáritas en la provincia contaba con niños. «Lo normal aquí -en la población que atiende San Juan de Dios en Granada capital- es vivir muy justo, sin dinero para pagar los libros de infantil o de bachillerato de tus hijos y mucho menos para caprichos», añade Inés Riera, técnico de esa orden religiosa.

Pese a los datos que indican que España está saliendo de la crisis, 'Save the Children' denuncia que la desigualdad continúa aumentando. «Por supuesto que hay niños sin juguetes y que van a colegio sin desayunar y que cenan lo que pueden», recalca Javier Cuenca. «La recuperación económica no resuelve por sí sola el problema de la pobreza si no va acompañada de políticas que fomenten la igualdad social. Podemos encontrarnos con la paradoja de que haya más PIB y a la vez más inequidad», señala el delegado de la oenegé especializada en pobreza infantil.

Tres niños, cero ingresos

A 'Save The Children' llegan relatos como el de María, madre soltera con tres niños, uno de ellos de seis meses. «Vivo de lo que me da mi padre de vez en cuando. Si puede un mes 150 euros, algo para el material escolar... Y ahora en Reyes, pues a ver también en casa del abuelo lo que traen. Mis hijos lo entienden, es lo que hay», musita mientras bebe sorbos de un vaso de zumo que le han puesto de desayuno en la entidad. María escucha atentamente las indicaciones de Sara, su coordinadora en la oenegé, sobre cómo llegar a un lugar en el que tratar de encontrar trabajo. «He dejado un montón de currículos en un montón de sitios, y nada de nada», lamenta la madre soltera de 32 años.

Y otra vez la misma lacra sobre la mesa: cero ayudas públicas para María. Ella se considera también víctima del sistema. Le concedieron una ayuda al ser maltratada por una pareja anterior (la actual se ha desentendido de sus tres hijos). Más de 5.000 euros «que se quedó la Seguridad Social por una deuda en la que me metió mi exnovio», un ciudadano pakistaní al que acusa de haberla estafado. «Me puso como autónoma en una frutería que abrió y no pagaba cuotas, y como él no figuraba para nada de titular, luego han venido a reclamarme a mí, que no sabía nada», lamenta la desamparada madre. Y adiós ayuda. «Si no fuera por lo que me da mi padre, pensionista el pobre...», suspira María.

Los niños son víctimas de estas situaciones y no tienen culpa. En 'Save the Children' lo tienen claro y señalan cinco ámbitos en los que se debe poner el acento para reducir la pobreza infantil: el empleo de calidad (está creciendo el número de trabajadores pobres); la protección social (las familias con rentas altas pueden incluso beneficiarse más que las pobres de diferentes ventajas); la vivienda (la mitad de las familias con pocos recursos utiliza más del 40% de sus ingresos para gastos del hogar y solo quedan 141 euros para los niños); la sanidad (solo el 33% de los niños oficialmente pobres reciben prestaciones dirigidas a mejorar su situación); y la educación (su tasa de abandono prematuro es del 43%, frente al 5% entre los niños ricos).

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