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Piden cárcel para cuatro policías acusados de agredir a un sospechoso de violencia machista

  • La víctima, que también será juzgada por un presunto delito de atentado, perdió un testículo al recibir dos rodillazos en los genitales

El próximo día 22 de junio, cuatro agentes de la Policía Nacional deberán sentarse en el banquillo de los acusados de la Audiencia de Granada por la presunta agresión a un vecino de la capital que perdió un testículo tras recibir dos rodillazos en los genitales. La fiscalía pide para cada uno de los funcionarios dos años de cárcel por un supuesto delito de lesiones.

El suceso que ahora deberá dirimir la justicia ocurrió después de que los patrulleros en cuestión fueran alertados de que podía estar produciéndose «un presunto episodio de violencia de género». El sospechoso sería el hombre que a la postre resultó herido. Se da la circunstancia de que esta persona tendrá en el juicio la doble condición de víctima y procesado, ya que el ministerio público le imputa un delito de atentado y pide para él una condena de un año y tres meses de prisión.

Los hechos sucedieron la noche del 11 de enero del año pasado, cuando los cuatros policías encausados recibieron la orden de acudir a un determinado punto del barrio del Albaicín para actuar en un posible incidente de violencia machista. Al llegar a la zona, vieron a un hombre pegándole voces a su pareja. «Qué pases de mí, no quiero ni que te acerques», gritaba el individuo a la mujer, según detalla el escrito provisional de acusación elaborado por la Fiscalía Provincial de Granada.

Alterado

Los agentes pidieron entonces al individuo que se identificase pero, siempre según el ministerio público, éste se negó con «un evidente menosprecio hacia el principio de autoridad». El hombre replicó que no llevaba el carné de identidad y añadió que, aunque lo hubiese tenido, «no se lo iba a enseñar, todo ello en evidente estado de alteración y agresividad, llegando incluso a manifestar 'no os tengo que contar maderos, queréis bajarme los pantalones y tocarme los huevos'», relata la fiscalía.

Presuntamente, lo siguiente fue que el sospechoso trató de golpear a uno de los policías. «Actuando guiado por un claro y palmario propósito de atentar contra la integridad física (del agente), se abalanzó contra el mismo en un intento de propinarle un guantazo, no consiguiéndolo gracias a que pudo esquivarlo», refiere la fiscalía.

Entonces, los demás «policías nacionales» quisieron sujetar al hombre, «que propinó un golpe en la boca del estómago» a otro de los patrulleros. Este último no sufrió daños porque llevaba un chaleco antibalas.

A partir de este instante, fue cuando los agentes, presuntamente, traspasaron la legalidad y cometieron un supuesto delito de lesiones. «Los (...) acusados, de manera mutuamente consentida y con el propósito de atentar contra» la «integridad física» de la víctima, perpetraron la agresión, que el fiscal describe en los siguientes términos: «Mientras que unos (...) sujetaban» al sospechoso «con los brazos abiertos, otro le propinó un fuerte rodillazo en sus partes íntimas (genitales), lanzando (el afectado) un grito de dolor que no paralizó la actuación de los agentes, pues fue nuevamente agredido con otro rodillazo en la misma zona anatómica».

Informe forense

Como consecuencia de los golpes, el hombre perdió un testículo. El posterior informe forense determinó que las heridas que sufrió la víctima se debían a que había recibido los rodillazos. «Es compatible en la producción de las lesiones que constan en la documentación médica (...). Se considera el cumplimiento de los criterios de nexo causal médico-forense: científico, temporal, espacial (...), continuidad sintomática y de exclusión de otras causas».

Para la fiscalía, lo ocurrido constituiría un presunto delito de lesiones con la «agravante» de que los supuestos autores actuaron con el «prevalimiento» derivado de su condición de agentes de la autoridad. Por ello, solicita para cada uno de ellos una condena de dos años de cárcel.

La víctima, por su parte, está acusada de un delito de atentado y se enfrenta a una pena de un año y tres meses de prisión.