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Así quedó el coche de la Policía que fue apedreado en Granada

Luna trasera de un coche de la Policía Local rota tras la lluvia de piedras.
Luna trasera de un coche de la Policía Local rota tras la lluvia de piedras. / IDEAL
  • Un grupo importante de personas intentó impedir la detención de un varón de 22 años y los agentes se vieron obligados a sacar el arma para intimidar al gentío allí congregado

Tres agentes de la Policía Local de Granada vivieron ayer un auténtico infierno durante el transcurso de una persecución por las calles Henríquez de Jorquera y José María Buguella -en el distrito norte de la ciudad- de un vehículo que había despertado las sospechas de los policías tras dar un acelerón cuando el conductor advirtió la presencia del vehículo policial.

Los agentes pusieron las sirenas e iniciaron la persecución tras el coche del sospechoso, quien se saltó todas las señales de tráfico que se cruzaba arriesgando la seguridad de peatones y resto de conductores que se salían a su paso. No sólo eso. El conductor iba pidiendo ayuda, asomando la cabeza por la ventanilla mientras aceleraba en su vehículo.

Tras llegar a una calle peatonal, abandonó el turismo e inició la huida a pie. Uno de los agentes se quedó en el coche policial y los otros dos iniciaron una carrera para tratar de reducir al conductor huido. Pero mientras esto ocurría, fueron muchos los vecinos de la zona que se iban agolpando junto al vehículo de la Policía Local y al mismo tiempo obstaculizando la persecución a pie de los agentes. En un momento dado, los policías dieron alcance a este individuo pero el gentío allí congregado logró aislar a uno de los agentes hasta llevarlo a un portal, momento aprovechado por el joven para huir de nuevo.

La situación no dejaba de complicarse por segundos. El único policía que se encontraba dentro del coche también estaba rodeado de vecinos y se vio obligado a sacar su defensa para despejar la zona. Mientras tanto, sus otros dos compañeros sacaron el arma reglamentaria sin llegar a utilizarla para tratar de intimidar a los allí presentes.

Los agentes pidieron refuerzos por la situación tan complicada en la que se vieron inmersos en pocos minutos. Finalmente, lograron atrapar al huido, tras lo cual comenzó una lluvia de botellas y pedradas que dañó un vehículo de la Policía Local e hirieron a uno de los agentes.

La presencia del resto de patrullas en la zona permitió amortiguar la tensión y finalmente detener al conductor del coche, quien no dejaba de gritar a los allí congregados que sacaran del vehículo la mercancía que iba dentro. La Policía Local se lo llevó detenido para entregarlo ante la Policía Nacional. Dentro del coche sólo había un fuerte olor a marihuana. Este joven de 22 años conducía sin carné y está acusado de un delito de atentado contra la autoridad y conducción temeraria.