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Una empresa compra el colegio Loyola para abrir otra residencia

Imagen de archivo del Colegio Mayor San Ignacio de Loyola, en el campus de Cartuja.
Imagen de archivo del Colegio Mayor San Ignacio de Loyola, en el campus de Cartuja. / ALFREDO AGUILAR
  • Los empresarios están esperando la licencia de obras para aumentar el número de plazas y que sea rentable la actividad

El Colegio Mayor Loyola cerró sus puertas en julio de 2014 tras 48 años de actividad. Por este edificio pasaron miles de estudiantes universitarios en ese casi medio siglo de actividad. Pero los problemas económicos y los cambios en la demanda de la sociedad provocaron su cierre hace ya casi tres cursos. La Compañía de Jesús, propietaria del recinto, lo ha vendido recientemente a una empresa familiar de Navarra, que quiere abrirlo de nuevo con uso residencial. Desde la Compañía de Jesús confirmaron a este periódico la venta de las instalaciones a una familia de Navarra que ya tiene otra residencia universitaria en esta comunidad. Tras adquirir el recinto, los nuevos propietarios presentaron un proyecto de ampliación en el Ayuntamiento para poder aumentar el número de plazas y que la explotación resulte rentable. Según señalaron desde la Compañía de Jesús, la nueva empresa todavía estaría esperando esa licencia de obras, por lo que no han podido anunciar cuándo abrirán el negocio.

El Colegio Mayor Loyola fue residencia universitaria masculina hasta el mes de julio de 2014, cuando cerró sus puertas. Fue el pasado 11 de octubre de 2016 cuando se firmaron las escrituras de la venta, según confirmaron desde la orden jesuita, propietaria de todas las instalaciones. La compañía no quiso desvelar el precio de venta del recinto.

La intención de los nuevos propietarios era la de abrir la residencia de cara a este próximo curso 2017-2018, aunque parece que no llegarán a tiempo porque no se les ha concedido la licencia para ampliar el número de plazas, como tenían previsto en su plan de negocio.

Los nuevos propietarios ya tienen experiencia en este tipo de negocios. Los jesuitas, que mantienen contacto con los nuevos dueños, señalan que la residencia no tendría carácter religioso como hasta ahora, aunque no quisieron desvelar ningún detalle más.