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Granada cerró 2016 como la única capital andaluza que superó los límites de polución

La boina de contaminación es perfectamente perceptible en Granada.
La boina de contaminación es perfectamente perceptible en Granada. / FERMÍN RODRÍGUEZ
  • La estación de Granada-Norte lleva una década rebasando el valor límite de cuarenta microgramos de N02 contemplado en la normativa

Fíjense en la foto de la derecha. En primer plano, el monasterio de San Jerónimo. Al fondo, esa especie de neblina que ha echado raíces en Granada. Que unos días es más perceptible y otros menos, pero que siempre está ahí y que evidencia que, en efecto, Granada 'despunta' como la ciudad con mayores niveles de polución de Andalucía y también se halla entre las primeras de España. Se desprende de la lectura de esta imagen y se constata en los informes que elabora todos los días la Junta de Andalucía.

Se trata de un tema de actualidad permanente, aunque en las últimas semanas, coincidiendo con la Navidad, ha concitado no pocos debates a raíz de la decisión del Ayuntamiento de Madrid de restringir el tráfico en la capital porque los niveles de dióxido de nitrógeno, producidos por el tráfico, prácticamente cuadruplicaban los cuarenta microgramos por metro cúbico de aire que recoge la normativa como límite. Valores extremos que obligaron a tomar decisiones extremas. La estación medioambiental de Granada-Norte es la única de Andalucía que ha superado esta cifra en promedios anuales. Concretamente ha alcanzado los 44. Detrás, ya por debajo de esa barrera de los cuarenta, se sitúa Carranque-Málaga (30) o Príncipes-Sevilla (25), que son los medidores que históricamente muestran los parámetros más elevados en Andalucía. Granada, eso sí, se sitúa un escalón por debajo de las dos grandes urbes españolas, donde el año pasado hubo captadores, como el de Escuelas-Aguirre-Madrid, que registraron medias de 57 microgramos; o Eixample-Barcelona, con 56 microgramos.

En el caso de Granada -también de Madrid o Barcelona-, no estamos ante un problema coyuntural, sino que tiene un carácter más bien estructural. Si ponemos el foco en los últimos diez años, Granada, concretamente Granada-Norte, siempre ha estado por encima de los cuarenta microgramos de NO2. En 2011 y 2015 se alcanzaron los 48. El punto más bajo de la gráfica, centrándonos siempre en el último decenio, se produjo en 2008, cuando las concentraciones descendieron hasta los 41 granos.

¿Cómo se genera este contaminante? Las principales fuentes son la circulación de los coches y la producción de energía. Ahí están las estadísticas de movilidad en el Cinturón. Según la última macroencuesta realizada por el Consorcio de Transportes, en el Área Metropolitana se contabilizan todos los días 1.118.830 viajes, de lo que más de 715.000 se realizan en transportes motorizados con claro predominio de los coches particulares (507.433). Buena parte de esos desplazamientos se canalizan a través de la Circunvalación, que se ha quedado pequeña ante el crecimiento de los municipios del entorno, muchos de ellos colindantes con Granada, y la construcción de focos de atracción comercial. Se calcula que la entrada en servicio del Metropolitano, prevista para finales del mes de marzo, quitará ocho mil automóviles de esta autovía y reducirá las emisiones de anhídrido carbónico en 3.234 toneladas anuales, las de óxido de nitrógeno en 4,9 toneladas y las de micropartículas en 0,43 toneladas.

Calefacción

La calefacción es otro de los grandes emisores. Se estima que el cuarenta por ciento de las comunidades de propietarios se calientan con calderas de gasóleo. El Ayuntamiento de Granada elaborará un estudio para disponer de números reales y desde su Concejalía de Medio Ambiente ya ha advertido de la necesidad de que, desde administraciones superiores, se ponga en marcha un plan renove que permita sustituir estos sistemas por otros menos lesivos para el medio ambiente.

Urgen soluciones. Las condiciones climáticas de Granada, con pocas precipitaciones y ausencia de corrientes de aire, coadyuvan a que las magnitudes de la contaminación vayan a más. Francisco Casas, neumólogo granadino, comenta que la calidad del aire es básica para la salud de las personas, que realizan unas 2.800 respiraciones a lo largo del día. «A parte del oxígeno y nitrógeno, inhalamos todas esas partículas nocivas que están en suspensión en la atmósfera», comenta Casas, quien agrega que, según la Organización Mundial de la Salud, el 1,4% de las muertes que se producen en el planeta se relacionan con la polución. «La vía respiratoria es la puerta de entrada».

Casas explica que el grado de afección depende de factores como el agente inhalado, la exposición o las medidas de defensa que se pongan en marcha, pero el impacto es mayor cuando se trata de pacientes con enfermedades respiratorias o cardiovasculares. También se han identificado grupos de mayor riesgo como los ancianos o los niños.