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La prostitución se hace 'invisible' y sólo hay quince sanciones en el último año

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La zona del Parque Comercial Alameda es una de las habituales de la prostitución de calle. / Ramón L. Pérez

  • Cambian los espacios y la forma de acceder al sexo pagado, aún así, el Ayuntamiento intervino con 327 mujeres; 110 en la calle; 137 en pisos y 80 en locales

Las esquinas de calles como San Juan de los Reyes y San Matías o los jardines laterales del Paseo del Salón guardan en silencio parte de la historia de la prostitución en Granada. La práctica del oficio más antiguo del mundo no escapó de sus años álgidos y sus clásicas calles en la ciudad. Espacios urbanos en los que la oferta y la demanda sexual era habitual y visible para todo el mundo, especialmente, por la noche. Veinte años después, la situación ha cambiado mucho. Tanto, que se podría decir que la prostitución en Granada se ha hecho casi invisible.

En el último año, y tomando como patrón la Ordenanza de la Convivencia -normativa municipal que controla la oferta y la demanda del sexo en la calle- sólo se han abierto 15 expedientes por estas prácticas, cuando hace tan sólo cinco años las sanciones superaban el medio millar. Los datos son datos y aunque demuestren que la profesión se ha disfuminado, sigue ahí. Está y ahora esconde otros problemas mayores como el de la trata que se intentan frenar desde las instituciones y las organizaciones que trabajan con el colectivo.

¿Dónde están?

Cristina Beltrán, técnica de Cruz Roja y una de las profesionales que trabaja con ellas, corrobora el hecho de que el que la prostitución no se vea no quiere decir que no exista. En Granada, según diversos estudios, se calcula que hay unas 300 prostitutas. La mayoría ejerciendo en club y pisos que han aumentado bastante en los últimos años en la ciudad y que se han convertido en un nuevo refugio para este oficio.

«Todo es una evolución, la ordenanza de la Convivencia hizo que las mujeres se desplazaran al extrarradio, y cuando esto pasó otros municipios como, Peligros, aplicaron la misma medida; posteriormente, llegó la crisis que hizo que la prostitución de calle descendiera bastante», explica Beltrán. Había que buscarse otras alternativas y ante la posibilidad de ser multadas -hasta con 3.000 euros- cambian los espacios, las formas y el perfil de las trabajadoras.

María José Díaz, técnica de Cáritas, señala que además de que la prostitución haya cambiado y se pueda ver menos a pie de calle, las prostitutas tampoco son las mismas. La imagen tradicional de una mujer 'sexy' que ofrece servicios sexuales ya no es la que era. «Cualquier mujer que esté sentada en un banco y que, a simple vista pase desapercibida, puede estar trabajando». De hecho, con la crisis fue importante el número de mujeres españolas que se tuvieron que adentrar en el mundo de la prostitución apareciendo un nuevo perfil más desconocido hasta entonces, el de la mujer d enacionalidad española de clase media-baja acosada por la crisis.

La crisis también trajo otra modalidad: los pisos. Los profesionales que trabajan con estas mujeres reconocen que son el nuevo foco del empleo -la discrección y la 'autogestión', en muchos casos, son las claves de su uso.

En Granada se calcula que hay unos cincuenta pisos, muchos de ellos en el Camino de Ronda, en los que se trabaja el sexo. Detectarlos no es sencillo y sólo las advertencias vecinales pueden sacar a la luz esta práctica que, en cualquier caso, no es delictiva a no ser que se produzcan situaciones de explotación o violencia; precisamente, uno de los grandes problemas que esconde la práctica de la prostitución.

Discreción de las redes

En este sentido, Internet se ha convertido en un gran filón. Los contactos entre trabajadoras y clientes se realizan en muchas ocasiones a través de las redes sociales, un gran paraguas para esconder esta práctica. "Hay chicas que viven en pisos de alquiler y luego comparten otro, en el que trabajan, aunque la mayoría vive y hace los servicios en la misma vivienda", básicamente, porque no llega el sueldo, explica Cristina Beltrán.

Mantenerse de la prostitución no es fácil y el trabajo, especialmente, el reducto que queda en la calle lo tiene muy complicado. "Hay servicios que no llegan a los 20 euros y las condiciones son muy en precario". Erradicar o estar a pie de calle para hacer más seguras estas situaciones es la otra cara de la prostitución.

A lo largo de este año, de enero a octubre, el Ayuntamiento ha trabajado con 327 mujeres, el 27,5% de nacionalidad española y el 72,5% de origen extranjero. Y entidades como Cruz Roja, Cáritas o la Fundación solidaridad Amaranta han puesto al servicio de estas mujeres asesoramiento e información sobre los recursos a su alcance para abandonar la calle, a pesar de ello, el 90%reconoce su imposibilidad para hacerlo.