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Proyecto Hombre, clave en el proceso de rehabilitación de Diego.
Proyecto Hombre, clave en el proceso de rehabilitación de Diego. / Ramón L. Pérez

«Soy adicto a la 'maría', empecé con trece años y a los 19 me dio el primer brote psicótico»

  • Diego, un joven enganchado al cannabis que está en tratamiento

Diego (Granada, 1987) perdió la cabeza por la marihuana. La expresión ha de entenderse en su sentido literal. Siendo un niño de sólo trece años empezó a fumar porros y su adicción fue creciendo al mismo tiempo que él se hacía un adolescente y luego un joven alto y fornido. Tras más de un lustro fumando una docena de porros diarios, «o más», la cordura le abandonó temporalmente. Sufrió un brote psicótico. Su mente rodaba a la velocidad del tambor de una lavadora cuando está centrifugando. Y, además, escuchaba voces que solamente él oía. Tocó fondo y habló con su familia, que nada sabía de su enganche a la 'maría' y de los problemas psiquiátricos que le estaba causando la droga. Inició una rehabilitación en el Centro Provincial de Drogodependencias y durante cuatro años estuvo limpio. Luego recayó y la locura volvió a darle otros dos toques de atención.

Ahora mismo, Diego ha vuelto a estudiar -dejó los libros sin tener siquiera el diploma más básico-, está terminando un nuevo programa de deshabituación en la organización no gubernamental Proyecto Hombre de Granada y ha aceptado narrar su dilatada relación de amor-odio con la marihuana. Su objetivo no es sermonear ni juzgar a nadie. Ni siquiera es un prohibicionista. No le parecería mal que se legalizase la 'hierba'. Lo que pretende es contar lo que le ha hecho a él la 'maría' por si le sirve a alguien. Sencillamente.

¿Qué tal está ahora mismo?

Bien, bien. Aquí en Proyecto Hombre estoy desde mayo del 2015.

¿Qué le llevó a la marihuana?

Fue por el círculo de amistades que tenía. Ellos fumaban y yo empecé a dar unas 'calaíllas' y, bueno...

¿Qué edad tenía?

Empecé a los trece años.

¿Es normal empezar tan pronto con la 'maría'?

Tan pronto, tan pronto, creo que no. Pero es que yo me junté con gente que fumaba y empezaron con eso de que 'si quieres probar'. Y yo dije que sí. Di unas caladas y me dio la risa tonta, el cachondeo, que es lo que buscas... Y a raíz de ahí, un día, otro, otro, otro... hasta que llega la dependencia.

¿En qué se nota que uno ya es adicto a la marihuana?

Cuando no consumes, te cambia el carácter para mal. Estás más nervioso y, en mi caso, había muchas discusiones en casa... muy mal ambiente.

¿Sólo consumía cannabis?

Probé más cosas, pero consumir lo que se dice consumir, marihuana.

Hay gente que cree que la 'maría', a diferencia de drogas como la cocaína o la heroína, no genera adicción ni síndrome de abstinencia...

Yo soy adicto a la marihuana. Habrá gente que igual pueda controlarla, pero yo no. Si empiezo a fumar, no puedo parar. Cae un canuto detrás de otro.

¿Cuántos canutos fumaba a diario cuando estaba enganchado?

Bastantes. Antes de empezar a trabajar, era carpintero, ya me fumaba uno. Luego, me hacía uno en el servicio e iba y volvía a por él. Y después del trabajo, me podía fumar ocho o diez como mínimo.

Supongo que el hecho de que sea una droga barata favorecerá el consumo compulsivo...

Pues sí, aunque depende si es 'exterior' o 'interior', que es cuando se cultiva en las casas de una forma digamos artificial, que no es natural. A la 'maría interior' le echan mucha química. Está manipulada para aumentar el nivel de THC -tetrahidrocannabinol, que es la principal sustancia psicoactiva del cannabis-, que es lo que produce el efecto y la adicción.

Comentaba usted antes que a la marihuana le llevaron las amistades ¿qué o quién le convenció de que debía alejarse de ella?

Tuve una novia y lo dejamos, y eso, junto al consumo de droga, me afectó. Entonces me dio un brote psicótico. Escuchaba voces, imaginaba cosas y me las creía... Locura... Tenía 19 años.

¿Y qué hizo?

Me fui a Málaga con unos familiares míos para intentar cambiar de ambiente. Pero con lo que tenía en la cabeza no podía descansar ni dormía nada. Entonces volví a escuchar voces de nuevo y cosas raras. Me asusté y me fui a dar vueltas en un autobús hasta que se hizo de día. Y como no podía aguantar más, llamé a mis padres y les conté lo que me pasaba. Porque ellos no lo sabían. Luego me llevaron al hospital y estuve ingresado en psiquiatría un mes.

¿Tiene que medicarse?

Tomé medicación durante tres años y medio, pero ya no.

Entonces ya no consumía ¿no?

No. Fui al CPD y dejé la marihuana durante cuatro años. Pero recaí y dejé de ir.

¿Por qué volvió a la 'maría'?

Pues la verdad es que no lo sé, porque yo estaba muy bien en aquella época... A mí es que ha gustado mucho la marihuana, esa es la verdad.

Pero ya no le producía aquellas risas tontas de los primeros porros...

No, los brotes psicóticos no hacen gracia. Y tuve dos más. Que yo no digo que le pase a todo el mundo. Eso depende de la persona, pero los aditivos que lleva la marihuana pueden activar esos brotes.

¿Por qué hay tanta 'maría' en Granada?

Antes ya había mucha, pero ahora hay más. Supongo que tendrá que ver con la crisis y el paro. Yo conocí a uno que decía que tenía seis chalés con plantaciones y que ganaba 200.000 euros al mes.

¿Sigue teniendo amigos que consumen?

No, ya he perdido el contacto. Y lo hice intencionadamente.

¿Es partidario de legalizar la 'maría'?

Y hay algunos estados que lo han hecho. Por mí, que la legalicen... Y que cada uno haga lo que quiera. En mi caso, no he tenido una buena experiencia.