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Ayuda a los más mayores del valle de Langtang.
Ayuda a los más mayores del valle de Langtang. / RAFAEL GAN

Una ayuda de gran altura

  • Montañeros granadinos viajan a Nepal para ayudar a reconstruir un pueblo azotado por los terremotos

  • Los 10.000 euros recaudados durante un año se han convertido en materiales de construcción, tuberías de agua o colchones

Una ayuda de gran altura. Así hay que definir la acción humanitaria llevada a cabo por un grupo de nueve montañeros granadinos que acaban de regresar de Nepal, donde han participado en las labores de reconstrucción de Langtang, un pueblo del Himalaya devastado por el terremoto de 2015.

Durante dos semanas, la expedición granadina, apoyada por dos Bomberos sin fronteras de Málaga, ha convivido con los habitantes de esta remota zona montañosa, a 3.500 metros de altitud, y les ha llevado directamente la ayuda económica recogida a lo largo de un año dentro de la plataforma Acción Sierra Nevada.

«La vista del valle devastado sigue siendo conmovedora, un lugar dantesco en donde, aquí y allí, se levantan las banderas de oración que señalan los lugares en donde se produjeron las víctimas», comenta Jesús Labajo, coordinador del proyecto, impresionado a la vuelta de su viaje a Nepal.

En efecto, el terremoto y la posterior avalancha de toneladas de rocas borraron del mapa a todo un pueblo de 400 habitantes, dejando a su paso un paisaje desolador que se llevó por delante a 276 personas, todas las casas, numerosos hoteles rurales, infraestructuras, cultivos, ganado.

Tras el terremoto, ocurrido el 25 de abril de 2015, los montañeros granadinos se pusieron manos a la obra para recaudar fondos con los que ayudar a esta espectacular zona montañosa, socorrer a las víctimas y conseguir que, poco a poco, el turismo regrese a uno de los valles de trekking más frecuentados del Mundo. Las aportaciones individuales o de algunos clubes de alpinismo, mercadillos solidarios de los institutos José Martín Recuerda y Julio Rodríguez de Motril o la manifiesta generosidad de la empresa Mamut Sierra Nevada de Granada, entre otras, han transformado los 10.000 euros recaudados en materiales de construcción, cemento, tuberías de agua, duchas solares, colchones y edredones o aportaciones económicas directas a las familias más afectadas. La filosofía de la expedición se ha caracterizado por llevar toda la ayuda, hasta el último céntimo, a primera línea del desastre. Un viaje intenso, física y emocionalmente, en el que primero tuvieron que adquirir en la capital, Katmandú, todos los materiales demandados por los habitantes de Langtang que, poco a poco, están reconstruyendo sus casas y sus pequeños hoteles.

Posteriormente, llevaron todo en un camión hasta el último pueblo comunicado por carretera y, para culminar, subieron a pie a su destino, con ayuda de porteadores locales. Dos días de intensa caminata y 2.000 metros de desnivel por empinadas veredas e impresionantes paisajes de paredes verticales de 7.000 metros de altitud. Tras su llegada a Langtang, y tras el choc inicial, se pusieron manos a la obra, desescombrando casas y visitando a las familias más necesitadas para ofrecerles, no solo su ayuda económica, sino también el apoyo moral y anímico en estos momentos difíciles. Y así, Pasang Dhindu, con una grave minusvalía en un brazo tras el terremoto, Nurbu Palda o Tsering Dolkar han constatado la generosidad de los granadinos.

O es el caso también de Pemba Choeden, viuda con cinco hijos y sin recursos que, gracias a la ayuda recibida, podrá rehacer su casa y regentar un pequeño 'guest house' con el que normalizar su vida en el valle de Langtang que necesita que el turismo, casi la única fuente de ingresos de la población, regrese de nuevo.

«Volvemos de Nepal con la sensación de haber invertido y repartido de la manera más eficaz y justa posible todas las aportaciones», añade Jesús Labajo para quien todavía queda mucho por hacer y en donde, de hecho, han surgido otros proyectos de colaboración como la ayuda a una escuela rural. Tanto para él como para el resto de expedicionarios, éste ha sido un viaje solidario, con momentos emotivos, en el que han disfrutado del maravilloso valle de Langtang pero, sobre todo, han aprendido con sus gentes y se han sentido partícipes de la reconstrucción de una aldea que vuelve a resurgir con mayor belleza aún.

«Del Nepal me traigo mucho más de lo que hemos llevado», explica Encarnación Rodríguez, quien no olvidará jamás el momento en que puso su granito de arena con el reparto de colchones y edredones para las personas más ancianas, en su mayoría tibetanos nepalíes.

Más información en accionsierranevada.org o langtangdisaster.org

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