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Los estudiantes de Medicina dan la nota

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Sergio y Elena, baluartes de la tuna y la orquesta, dan la nota a la entrada de la Facultad de Medicina. / JAVIER MORALES

  • La facultad granadina cuenta con la única orquesta de Medicina de España y la primera tuna femenina de la UGR

Poco tienen que ver, a priori, los bisturíes con las flautas; la radiología con el solfeo; las enfermedades con la música. Quizás por eso llame la atención el vínculo entre la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada y el cuarto arte. Los propios estudiantes se han lanzado a la aventura de las melodías dando lugar a dos agrupaciones inéditas: una tuna femenina y una orquesta de futuros médicos.

Al frente de la primera, en la parcela musical, está Elena del Águila, una alumna del quinto curso que relata como una anécdota el punto de partida de la tuna. Una compañera iba por la calle cuando se cruzó a la agrupación masculina. Les preguntó si podían formar una tuna de mujeres y desde el primer momento los chicos les prometieron su ayuda. «Cuando fuimos a hablar con el entonces decano, Indalecio Sánchez-Montesinos y le cantamos nuestra primera canción y le contamos nuestro proyecto, le gustó tanto la idea que decidió apoyarnos», recuerda.

Eso ocurrió el 17 de abril del pasado año. Desde entonces, ensayan una vez a la semana en 'El Cebollas'. «Hay que decir que los ensayos no son tan serios, es más el ambiente de pasarlo bien, tranquilamente», advierte Elena. Las 12 chicas apadrinadas por la tuna masculina, que les echará una mano hasta que estén listas para ser 'becadas', siguen la rutina tradicional de estas agrupaciones, pero a la inversa.

Ellas, en vez de cantar a las chicas, dedican sus serenatas a los chavales. «Hay varios tipos de actuaciones. Podemos tener rondas, que es cuando vamos a la casa de un chico y le cantamos a un balcón. Lo hacemos igual, sólo que nosotros rondamos a los chicos», explica. Además, salen de 'parche', «amenizando a la gente» a cambio de la voluntad. También participan en certámenes de tunas novatas. En este punto, aclara que hasta que no conozcan lo «imprescindible» y sus padrinos les den el visto bueno, no se pueden considerar plenamente una tuna. «¿Cuándo llegará la beca? No se sabe, algún día».

«La primera tuna femenina -dice- es la de Alicante, que lleva creo desde 1989». En Andalucía ya florecen en provincias como Almería, Málaga y Cádiz; y en Córdoba y Sevilla a nivel novato. Sin embargo, la gente todavía mira con curiosidad cuando salen a la calle. «Era un mundo muy machista, una tradición que era así, y estamos cambiándola, innovándola, adaptándola a la realidad de hoy en día».

Desde Varsovia

Tanto la Tuna Femenina Novata de Medicina como la Orquesta de Estudiantes de Medicina han contado con el apoyo del equipo decanal de la facultad. La orquesta clava sus raíces en Varsovia, durante una convención de músicos estudiantes de Medicina de toda Europa. Fue entonces cuando Sergio López, presidente de la asociación de Músicos Estudiantes de Medicina, habló con una compañera sobre los futuros médicos que pierden la oportunidad de continuar con su carrera musical cuando comienzan en la Universidad.

En septiembre de 2014 la banda comenzó a rodar y en mayo del año siguiente ofrecieron su primer concierto benéfico. La recaudación quedó en manos de la asociación Alumnos Universitarios Tendiendo Puentes (AUTP), un colectivo de alumnos de la Facultad de Medicina que trabajan para explicar a los más pequeños, de un modo sencillo, en qué consisten las intervenciones a las que se van a someter.

La segunda de sus actuaciones, según detalla este estudiante de sexto, tuvo como objeto la fundación granadina Agua de Coco, que trabaja con el objetivo de «mejorar la calidad de vida de las personas desfavorecidas en los países del sur». Por ejemplo, el dinero obtenido por un concierto en el mes de mayo en el Paraninfo del Parque Tecnológico de la Salud (PTS) fue a parar a Homo Sapiens, otra asociación de Granada que pretende «integrar a discapacitados mentales en la sociedad». En total, la orquesta ya ha donado más de 1.300 euros.

Por comodidad, ya que la mayoría de sus 45 integrantes -38 estudiantes de Medicina y el resto de otras titulaciones- residen junto a la antigua Facultad, ensayan en el espacio que un día fue cafetería del edificio de la avenida de Madrid. Cuentan con la ayuda, tras la batuta, de Luis Leandro Hita, tubista de la Banda Municipal de Granada, que colabora con la orquesta de forma altruista.

Algunos de los músicos compaginan la Medicina con sus estudios en el Conservatorio Superior. «Lo llevan bastante bien, de momento. La carrera de Medicina es una carrera en la que si eres constante y lo llevas más o menos, no es tan complicada. Un instrumento, si dejas de tocarlo una semana y media, probablemente pierdes tres meses de práctica (...) Creo que hay tiempo para todo. Compaginar la música y la Medicina no es algo tan complicado cuando solamente ensayamos solo un día a la semana y de esa manera vas a poder seguir haciendo tu hobby».

Ambas formaciones abren sus puertas. La tuna, al resto de estudiantes de la Universidad de Granada. La orquesta, a que los recién ingresados en la Facultad de Medicina se enrolen en el proyecto para así darle continuidad conforme los mayores se gradúen. Parece que la relación entre Música y Medicina está garantizada en el corazón del PTS.