Ideal

Un estudio sobre las recaídas en cáncer de pulmón, premiado por los cirujanos torácicos españoles

El doctor Antonio Cueto, junto a la cirujana Clara Isabel Bayarri y la enfermera Isabel Ja.
El doctor Antonio Cueto, junto a la cirujana Clara Isabel Bayarri y la enfermera Isabel Ja. / Á. P.
  • La unidad del Complejo Hospitalario de Granada se hace con tres premios de ámbito nacional y se convierte en el centro más galardonado del país

El doctor Antonio Cueto Ladrón de Guevara dirige la Unidad de Cirugía Torácica (operaciones de cáncer de pulmón, neumotórax, intervenciones en la pleura, traumatismos costales...) de los hospitales de Granada y antes de empezar a hablar de los tres premios que acaban de ganar de una tacada en el Congreso de la Sociedad Española de Cirugía Torácica deja una idea clara: todo es gracias al trabajo en común de su servicio y a la colaboración con otras áreas, «porque en Medicina uno solo no es nadie».

A continuación, junto a la cirujana Clara Isabel Bayarri, explica que esta hizo una brillante comunicación oral sobre un estudio - en el que colaboran con el centro Genyo de Granada y con el doctor José Luis García Puche- que ha demostrado que la presencia de células tumorales circulantes en sangre de pacientes que han sido operados de un cáncer de pulmón - y que se suponía que quedaban curados- se puede asociar a un mayor riesgo de recaída de esa enfermedad.

«Las frecuentes recaídas en estos pacientes se deberían a la existencia de una enfermedad generalizada en forma de micrometástasis cuyo origen estaría en estas células tumorales capaces de desprenderse del tumor primario en estadios iniciales, sobrevivir en el torrente sanguíneo y abandonarlo hacia otros órganos o bien recolonizar el tumor primario dando lugar a metástasis y a la recaída local. Su detección por tanto en sangre podría ser un factor de mal pronóstico así como una posible indicación más precisa de tratamiento complementario a la cirugía», explica la doctora Bayarri.

El hallazgo de esas células tumorales circulantes se lleva a cabo mediante un análisis de sangre (biopsia líquida) y en este proceso cuentan con la colaboración de la doctora María José Serrano, de Genyo. «Si se confirman los hallazgos de la doctora Bayarri tras analizar 102 casos, estos pueden ser determinantes para decidir a qué pacientes -o no- se les aplica radioterapia o quimioterapia después de la cirugía de cáncer de pulmón. Las células tumorales en sangre periférica se utilizarían para la detección precoz o predicción de posibles recaídas», explica Antonio Cueto Ladrón de Guevara.

Los primeros resultados de la doctora Bayarri arrojan que se detectaron células tumorales en la sangre de 40 pacientes (de 102) antes de la intervención, lo que representa el 39,2% y en 28 pacientes pasado un mes de la cirugía (27,5%). «La mayoría de enfermos presentaron un descenso tras la intervención y este descenso fue estadísticamente significativo», aclara. Pese a ello, quienes aún tenían células tumorales circulantes tras la cirugía tuvieron una tasa de recaídas del 57,1% frente al 27% para pacientes en los que no se encontraron células tumorales en la sangre. «Estos enfermos con células tumorales en sangre al mes de la intervención tuvieron además una supervivencia libre de enfermedad más corta (del 52,1% al año) frente al 79,1% del resto», apostilla la cirujana. En estos momentos, se estudia la posibilidad de ofrecerles un tratamiento adyuvante (quimioterapia) a la cirugía, aunque serán necesarios nuevos estudios que confirmen dichos hallazgos.

Por otra parte, el premio a la mejor comunicación científica de Enfermería se lo llevó Isabel Jaldo, también de la planta de cirugía torácica por crear un protocolo en los cuidados del paciente con traumatismo costal, una lesión que normalmente se produce por accidentes de tráfico o caídas de ancianos en el cuarto de baño.

El segundo premio al mejor vídeo en cirugía torácica abierta en el seno del congreso nacional fue para un trabajo presentado por Carlos Fernando Giraldo, un MIR del servicio que ahora trabaja de médico en Las Palmas, quien presentó un audiovisual sobre una reconstrucción de tórax con omentoplastia, barra de titanio y malla tras operar un tumor de esternón maligno primario. «En aquella operación, que fue compleja, participaron tanto cirugía general como plástica», apostilla Clara Bayarri Lara.