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Granada cumple un año como la única capital sin conexión por tren

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Un vecino pasea por los andenes de la estación. / Alfredo Aguilar

  • El corte de la circulación provoca una caída global de pasajeros del 33%, con descensos de hasta el 82% a Barcelona y el 61% hacia Madrid

08.40 horas de la mañana en la estación de tren de Andaluces. La megafonía lanza un aviso: «El autobús con destino a Sevilla-Santa Justa va a efectuar su salida». Un pasajero despistado se asoma a los andenes, de donde lo rescata un amable trabajador de Renfe, que le indica que el viaje en tren se inicia en autobús. Y así en los últimos doce meses. Un año entero sin que salgan de la estación de Andaluces más trenes que los que tienen destino a Almería. Cuatro al día con final en la capital almeriense y otros tantos de llegada, que circulan por la línea de Moreda, que está plenamente operativa. Sin embargo, parten 21 autobuses. Todas las conexiones ferroviarias desde Granada -excepto Almería- incluyen un primer viaje en autobús hasta la estación de Antequera-Santa Ana, desde donde se continúa el camino a Sevilla, Madrid o Barcelona. Granada cumple un triste aniversario y un lamentable récord. Es la única ciudad española que ha estado un año completo con la circulación cortada. No hay antecedentes de otro corte igual por obras de la Alta Velocidad. No es habitual que se produzca un cierre completo de la línea durante tanto tiempo. Y el efecto sobre el número de viajeros ha sido notorio, con una caída global del 33% en este periodo.

El 7 de abril de 2015, justo después de la Semana Santa, se cortaba la circulación de trenes entre Antequera y Granada para llevar a cabo las obras de la Línea de Alta Velocidad. Faltaban ocho meses para las elecciones generales, no es un dato baladí. El Gobierno aseguraba entonces que el corte duraría cuatro meses, tiempo en el que se debían acondicionar los 27 kilómetros de vía convencional a su paso por Loja con un tercer hilo y los 2,7 kilómetros de entrada a Granada. Manejaban todavía como fecha para la llegada del AVE el último trimestre de 2015, y en esa tesis se mantuvieron hasta que quedaban dos meses para acabar el año y no se había movido una piedra en Loja y en la capital tampoco arrancaban las obras. A partir de ahí, la fecha para la llegada de la Alta Velocidad estaba próxima. «En pocas semanas», repetían una y otra vez desde el Partido Popular en Granada, porque el Gobierno -tanto Fomento y Adif- guardaron un aplastante silencio hasta que acabó 2015. Poco a poco, semana a semana, se ha llegado al primer aniversario.

Doce meses con el tráfico cortado. Actualmente, las obras de Loja acumulan al menos tres meses paralizadas y se encuentran al 20% de ejecución. Así informaron desde Adif en el mes de marzo, en respuesta a un cuestionario remitido por este periódico en el que admitían que los tres últimos contratos adjudicados -Estación de Granada, paso por La Chana y Loja- habían sufrido modificados para subir su presupuesto y eso retrasaba los trabajos. El modificado de Loja -para aumentar la dotación- esperaba aprobación. Los tres contratos se adjudicaron por la mitad del precio inicial.

Al menos, hasta agosto

En este tiempo, ha habido pocas explicaciones oficiales de Adif o del Ministerio de Fomento, que se abonaron a la opacidad más absoluta. Mañana se cumple un año, pero el corte se prolongará, al menos, hasta el mes de agosto, que es el tiempo por el que se han contratado los autobuses con los que se presta el servicio entre Granada y Antequera. La publicación en el Boletín Oficial del Estado de ese contrato es el que ha permitido saber, aproximadamente, cuál es la realidad de la obra. Este contrato con una empresa de autobuses le cuesta a Renfe -al Estado, es dinero público- 250.000 euros al mes, un millón cada cuatro meses, más de ocho mil euros diarios. Esos autobuses conectan Granada con las estaciones de Antequera Santa Ana, Antequera ciudad y San Francisco de Loja.

Cuando se cumple un año, el mutismo sigue igual. Renfe se niega a facilitar datos de pasajeros con origen o destino Granada, pese a las peticiones reiteradas de este periódico. Sin embargo, la sección ferroviaria de UGT ha facilitado esas cifras. En este año se ha perdido el 33% de viajeros, al pasar de 588.000 viajeros en los doce meses anteriores al corte, a 396.539 en los doce siguientes -con datos hasta final de marzo-. La sangría ha sido más notoria en los dos destinos preferentes.

La conexión con Madrid ha perdido en este último año un 61% de viajeros y alcanza una caída del 82% en el caso del enlace con Barcelona.

En ambos destinos, el viaje se inicia por carretera con un autobús desde Granada a Antequera, donde los viajeros se montan en un AVE. De esta forma, el viaje a la capital madrileña se puede hacer en tres horas y 55 minutos. Y el trayecto a la Ciudad Condal se cubre en algo menos de ocho horas, cuatro menos que en el tren hotel. Sin embargo, los viajeros han mostrado su disconformidad con la nueva modalidad, entre otras cosas porque el billete que se paga es a precios 'AVE', a pesar del tramo en autobús. Por ejemplo, el viaje en tren hotel tenía un precio medio de 87 euros, mientras que la nueva combinación no baja de los 116 euros.

En este tiempo, ha ido creciendo el fenómeno de la Marea Amarilla, una plataforma que aglutina a vecinos de toda la ciudad, sindicatos, partidos políticos o empresarios, que reclaman que se aborde el soterramiento del tren por la Chana, un asunto que ni siquiera está en los planes del Gobierno, que lleva en funciones más de tres meses.