Ideal

La madre de todas las plazas

La plaza del Padre Suárez contiene todos los ingredientes para poder ser considerada, probablemente, la más bonita del mundo.
La plaza del Padre Suárez contiene todos los ingredientes para poder ser considerada, probablemente, la más bonita del mundo. / JAVIER F. BARRERA
  • mil calles llevan hacia ti

  • Recoleta, jugosa y coqueta, la Plaza del Padre Suárez, en el Realejo, contiene toda la esencia de la mejor Granada, acumula siglos de historia y toda la potencia intelectual de pensadores y artistas

Es difícil hasta por dónde empezar. La Alacena de las Monjas, ahora un restaurante, guarda recuerdos de generaciones de granadinos entre sus muros. Capitanía, actual Madoc, con su portón para que entre el parque móvil y el acceso, escaleras arriba, a la cantina. El poder militar, pero también la estrategia y los nuevos tiempos «Vis pacem, Para bellum (si quieres la paz, prepárate para la guerra)». Flanqueada por la calle Pavaneras con la Casa de los Tiros y la placa que se encontró justo al fin del siglo pasado y que ahora luce en su fachada y reza: «En esta casa nació el V de enero de MDXLVIII el V. P. Francisco Suárez. Insigne comentador de Aristóteles y de Santo Tomás. Clarísimo filósofo. Teólogo profundo. Jurisconsulto notable. Defensor tan elocuente de la Fe Católica que mereció ser llamado por la Santa Sede 'Doctor Eximio'. Gloria de la Iglesia. Lustre de la Compañía de Jesús. Honor de España y uno de los más esclarecidos hijos de esta ciudad. El Excelentísimo Ayuntamiento acordó la dedicación de esta lápida a tan preclaro granadino. 1896».

El colegio de las Mercedarias y el pilón blasonado de los dos caños. En el centro, rodeado de flores moradas, preciosas, vívidas y frescas, el monolito que recuerda a Isidoro Máizquez, fallecido en Granada un 18 de marzo de 1820, actor español a caballo entre el siglo XVIII y el XIX, considerado uno de los mejores de su época, pero también hombre ilustrado, comprometido con la causa liberal y retratado por Goya.

Todas las Granadas del mundo y de la propia ciudad en un entorno recoleto, jugoso y coqueto, que más bien parece diseñado para la evasión, para sucumbir a los deseos del alma. Al fondo la «Alacena de las Monjas, que te dan gloria bendita, pastelillos de toronja y dulce de leche frita.». que cantaba su copla de Carlos Cano a la Alacena de las Monjas allá en 1987. La plaza del Padre Suárez, la madre de todas las plazas, y, probablemente, la más bella.