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"Estamos desbordados, como cada día 9, aunque con un repunte especial"

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Cola para visitar la cripta, este martes. / Alfredo Aguilar
  • Miles de fieles recuerdan a fray Leopoldo en el 60 aniversario de su muerte

La conmemoración este martes del 60 aniversario de la muerte de fray Leopoldo de Alpandeire, beatificado en 2010, ha atraído desde primera hora de la mañana a miles de fieles que visitan la cripta de Granada capital donde descansan sus restos.

Las largas colas de peregrinos llegados desde todas las provincias andaluzas que se conforman cada día 9 en los alrededores de los céntricos Jardines del Triunfo de Granada se han repetido desde primera hora de este martes para recordar el 60 aniversario de la muerte de fray Leopoldo de Alpandeire.

"Estamos desbordados, como cada día 9, aunque con un repunte especial por el aniversario", ha explicado fray Fernando Linares, capuchino como el beato y destinado en la parroquia en la que descansan sus restos.

Desde primera hora de la mañana, el templo donde se encuentra la cripta de fray Leopoldo celebrará varias eucaristías, la última prevista para las siete de la tarde, y permanecerá abierta hasta las 21:00 horas para que puedan entrar los fieles y peregrinos a rezar y visitarla.

"Aunque hemos intentado poner un medidor de visitantes, resulta imposible porque los peregrinos avanzan y regresan, aunque son miles como cada año", ha detallado Linares, que ha visto a una "multitud incontable" durante la hora en la que se ha encargado de vigilar la cripta.

Este aniversario tiene lugar seis años después de que, el 12 de septiembre de 2010, se celebrara la beatificación de fray Leopoldo de Alpandeire, que fue presidida por Angelo Amato, prefecto de la congregación de las causas de los santos y delegado pontificio para la celebración.

El conocido como fraile limosnero, Francisco Tomás Sánchez Márquez, nació en la localidad malagueña de Alpandeire en 1864 y tomó el hábito capuchino en el convento de Sevilla en 1899, momento en el que cambió su nombre por el de Leopoldo.

En 1904 llegó a Granada, donde se quedó definitivamente, ciudad en la que se hizo muy popular por su oficio de fraile limosnero, que mantuvo hasta su muerte en esta ciudad a los 92 años el 9 de febrero de 1956.