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Cae la banda dedicada al robo de las máquinas de tabaco en gasolineras

Momento en el que los arrestados vuelven a los calabozos en el coche policial tras finalizar el registro en Casería de Montijo.
Momento en el que los arrestados vuelven a los calabozos en el coche policial tras finalizar el registro en Casería de Montijo. / IDEAL
  • La Guardia Civil detuvo la madrugada del viernes a cuatro personas tras ser sorprendidas cuando trataban de robar en otro establecimiento

La policía judicial de la Guardia Civil ha detenido a cuatro personas, tres hombres y una mujer, acusadas de los robos de máquinas de tabaco en bares y gasolineras de la provincia de Granada, principalmente, del Cinturón de Granada. Dos de los arrestados tienen su domicilio en Granada y los otros dos en Armilla.

Los arrestos se llevaron a cabo la pasada madrugada después de que fueran sorprendidos en uno de los robos. Desde el pasado mes de diciembre, la Guardia Civil los tenía enfilados y sólo faltaba echarles el guante. Tarde o temprano iban a caer y así ha sido. Entre tanto, presuntamente han consumado más de una veintena de robos, tal y como ha ido publicando este periódico. Robos que se remontan a principios del pasado otoño y siempre tenían el mismo 'modus operandi': forzaban la entrada a la tienda de la gasolinera por la noche y una vez dentro arrancaban la máquina del tabaco, la cargaban en un vehículo, la reventaban posteriormente para extraerle el dinero y el tabaco, y después la dejaban tirada en un descampado.

Así lo hicieron con la máquina de una gasolinera próxima al polígono de Asegra, otra en Maracena, una de un bar de Dúrcal, Deifontes y una más en la capital granadina, entre otras. La mayoría de las veces no robaban nada más del establecimiento, salvo la máquina del tabaco. A este periódico le consta que sólo en el robo de un bar de Dúrcal decidieron llevarse la máquina registradora junto con la máquina expendedora, si finalmente se demuestra que este robo también fue cosa de esta banda.

La Guardia Civil llevó este viernes a cabo dos registros, uno en Casería de Montijo y otro en Armilla en presencia de los cuatro arrestados en esta operación. Ambos se efectuaron en torno al mediodía y la tarde.

Gran despliegue policial

La Guardia Civil desplegó más de una decena de efectivos en Casería de Montijo para acordonar el edificio donde se encontraba la vivienda en la que los agentes de la policía judicial hicieron el registro en busca de pruebas. Uno de los detenidos, de gran corpulencia, vestía pantalón de chándal, camiseta y zapatillas de deporte cuando entró esposado al domicilio. El otro arrestado decidió taparse con la capucha de su abrigo. Llevaba la misma vestimenta con la que fue identificado en el momento de ser arrestado, en la madrugada del viernes. También entró al registro con los grilletes inmovilizándole las muñecas. Dentro de la vivienda se encontraba la secretaria judicial quien levantó acta de lo allí encontrado durante las dos horas que duró el registro. Fuera, en la calle, se congregaron una veintena de personas entre conocidos y familiares que esperaron hasta el final del registro, alguno de ellos para tratar de comunicarse con los detenidos, aunque sólo lo pudieron hacer a través de gestos. Una vez terminado el registro domiciliario, los dos arrestados volvieron a entrar al coche policial y de ahí a los calabozos de la Comandancia de la Guardia Civil de Granada donde permanecerán hasta ser puestos a disposición judicial. Los agentes cargaron en los vehículos policiales una caja de cartón cargada de pruebas, así como varias bolsas llenas de utensilios que seguramente servirán para demostrar la presunta implicación de los arrestados en los delitos de robos con fuerza en los que supuestamente están implicados.

Atrás quedan más de tres meses de pesadilla para muchas gasolineras que sufrían los daños en las puertas forzadas y los efectos de arrancar las máquinas.

Por citar sólo un ejemplo, uno de los últimos robos en una gasolinera de Maracena ha obligado a los propietarios de la estación de servicio a la contratación de un guardia jurado para que vigile en horario nocturno el establecimiento. La pesadilla ha terminado.