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El SAS no tiene geriatras entre sus profesionales

El Servicio Andaluz de Salud no cuenta con geriatras entre sus profesionales. Así lo confirma la Consejería, que considera que la atención de las personas mayores está garantizada por el médico de Familia que las ve en su centro de salud y después, cuando es preciso, por los especialistas. El SAS remite al denominado Plan Andaluz de Atención Integrada a Pacientes con Enfermedades Crónicas, que está pensado para garantizar esa atención integral a enfermos pluripatológicos, que, en su gran mayoría, son personas mayores.

Sin embargo, las fuentes médicas consultadas por IDEAL opinan que en la práctica el anciano que va de un especialista a otro, cuando presenta problemas cardíacos, neurológicos o reumatológicos o depresivos, por citar algunos ejemplos, no tiene la atención necesaria garantizada, ni hay un seguimiento ni rehabilitación ni conocimiento de otros problemas sociales que tienen los mayores ni mucho menos los cuidadores que lo tienen a su cargo y que siempre se tiene en un segundo plano a pesar de su importancia y la labor que hacen, informa Amalia F. Lérida.

«Eso -dice el profesor titular de Medicina Interna y Geriatría Carlos Martínez Manzanares- solo puede hacerlo un geriatra porque quien diagnostica los trastornos neurológicos es, por supuesto, un neurólogo, pero en Andalucía tiene una larga lista de espera. Solo un geriatra puede abordar los múltiples problemas de salud que sufren los mayores».

Según sus datos, el número de especialistas en Geriatría que necesitamos no es muy elevado ya que la media en Europa está en 5 por cada 100.000 mayores de 65 años y, en Andalucía, con un millón de mayores, corresponderían 65. Para el presidente de la Sociedad Andaluza de Geriatría (SAG), José Manuel Marín Carmona, lo normal sería que hubiera equipos hospitalarios de apoyo a las residencias de ancianos y a los médicos de Familia de los centros de salud, todos ellos coordinados para atender a los mayores más vulnerables que son los pluripatológicos.

«En Andalucía – dice– hay 60 geriatras titulados. De ellos 20 trabajan en el SAS adscritos a servicios de Medicina Interna, no como tales; y, el resto, en residencias y en la sanidad privada». País Vasco y Andalucía son las únicas comunidades que no ofertan la Geriatría en su cartera de servicios.

«Varios ejercen en otras comunidades autónomas y el resto está aquí en residencias o contratados como generalistas en el SAS, un sistema que en 2004, cuando pasó a las autonomías la financiación del sistema MIR, decidió no financiar plazas de Geriatría», lamenta Martínez Manzanares, quien recuerda que el propio Estatuto de Autonomía de Andalucía reconoce el derecho de los mayores a una asistencia geriátrica especializada.