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«Mi ilusión es montar el lío»

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«Mi ilusión es montar el lío»

"El Berenjeno" fue boxeador, atleta, diestro y ya es octogenario, pero sigue viviendo como un rayo incesante, ahora tiene entre manos reactivar la plaza de toros de Motril, donde le rinden homenaje el próximo 9 de agosto

29.04.14 - 15:42 -
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Los toros vuelven a la Feria de Motril el próximo 9 de agosto con un cartel de lujo encabezado por "el Fandi" y "el Cordobés". Junto a esos maestros saldrá al ruedo el joven José Luis Torres, en una fiesta que se celebra de la mano del empresario Curro Escarcena. La cita servirá también para rendir homenaje al matador motrileño José Rodríguez "el Berenjeno", leyenda viva de la tauromaquia local, que ha llevado siempre el nombre de su pueblo por bandera. Y en eso anda este antiguo corredor de maratones, boxeador y diestro, en recibir homenajes y recuperarse de una lesión de mandíbula que lo ha tenido varios meses «con la boca cerrada», de ahí ciertos problemas de anemia que está dejando atrás.

Lo de "ex" es un apelativo que no le hace ni pizca de gracia a este octogenario que llegó a vivir del toreo y montó «negocios de construcción». Sigue en la brecha y su reto inmediato es colgar el cartel de "No hay billetes" el día de la corrida motrileña. «Quiero explotar los años que tengo, a mí lo que me gusta es ser figura del toreo, mi ilusión es formar el lío». Con esa declaración de intenciones cualquiera no le pregunta cuál es el secreto de su ímpetu: «Hombre, he corrido mucho, he hecho boxeo y me baño en la playa en invierno, esa es la madre del cordero».

Tiene el brío propio de alguien exclusivo como él mismo, ha estado presente en numerosos medios de comunicación de este país, en espacios de curiosidades como el "Celtiberia Show" de Luis Carandell o en el programa de TVE "Vidas paralelas". Con 68 años, reapareció en los ruedos en Benalmádena después de un tiempo de calma. «Luego en 2001 (con 70 años) toreé en Adra, pero un astado me dio una voltereta y -aunque en un principio pensé que no era nada- al final me tuvieron que operar».

No es fácil sacarlo de la conversación taurina, con una seguridad al aportar fechas del pasado que aturde. Luego, el rigor periodístico hace que uno contraste los datos con la hemeroteca. Y entonces se descubre que la edad no pasa en balde para nadie, aunque "el Berenjeno" sea uno de esos individuos que parece haber sellado un pacto con el diablo.

Un hijo murió

De lo poco que cuenta de su intimidad es que vive cerca del puerto de Motril, que pasea por las playas cercanas, que tiene tres hijos porque el cuarto murió en un accidente de motocicleta en Valencia y que está separado de la madre de su prole. Su exmujer y sus descendientes residen en Nerja, pero vendrán a ver a su padre si cumple su sueño de volver a pisar el albero. «Quiero que estén ahí, en la barrera, disfrutando de los toros conmigo. ¿Hay algo más bonito?».

Con este deportista nato nunca se sabe, porque la última vez que corrió una media maratón fue hace solo cinco años. Su moral alta ha sido su mejor compañera de viaje. Decir que es un ilusionado - o ilusionista- es quedarse corto. Da un titular por segundo, ahora y antes, y en su carta de presentación siembre se han oído frases del tipo «quiero liar el cirio; que arda Troya; o lo que el viento se llevó».

No obstante reconoce que está en un momento bajo, después de la infección de la mandíbula. «Llevo tres o cuatro meses fastidiado con el implante que me hicieron y con vértigos, me he venido un poco abajo». Para él estar fastidiado con más de ocho décadas a sus espaldas es hacer fotocopias, ir al Ayuntamiento a despachar asuntos de la corrida de la feria perfectamente encorbatado o responder con caballerosidad e hidalguía la entrevista de la arriba firmante.

«Si yo lo sé, lo mío es un caso único», reconoce.

Y volvemos al pasado. Tomó la alternativa el 25 de julio de 1971, de manos de Victoriano Valencia, «el suegro de Enrique Ponce». Antes, había lidiado numerosas novilladas en media España. Se presentó con picadores en 1963, cuando se clavó una banderilla en el empeine que le mantuvo retirado de los ruedos tres años. Más tarde, en Torremolinos, el pitón del animal le partió la clavícula y le obligó a retirarse otro tiempo. Esas heridas curten a nuestro guerrero, que durante cuatro años vivió del oficio de profesor de boxeo en un gimnasio que montó en Motril.

Con gloria recuerda el año 1967, cuando en San Sebastián de los Reyes (Madrid) cortó «tres orejas en un mano a mano con "el Bala"». Aquel día, según José, fue su momento álgido. «Cantaba Rafael Farina en la plaza de Motril y yo lidiaba en Madrid», se ríe. "El Bala", su compañero en aquella hazaña taurina, fue hallado muerto en su domicilio en Sevilla a consecuencia de una caída casual en el año 1983. En aquella corrida que compartió con "el Berenjeno" 16 años antes había sufrido una gravísima cogida que tuvo como consecuencia la amputación de una pierna.

«Yo me arrimaba mucho al toro, era exagerado de bueno y claro que he temido por mi vida en ocasiones», confiesa el protagonista.

Y se despide en su Motril, donde asegura que hay más ambiente taurino que en Las Ventas. Suerte, maestro.

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