El entierro de la abogada asesinada a hachazos en Granada se convierte en un homenaje "a una luchadora"

Familares, amigos y compañeras abogadas despiden a Rosa Cobo en su entierro entre lágrimas y preguntas sin respuesta

JAVIER F. BARRERAGRANADA
Familiares y amigos despiden a Rosa en el cementerio de Granada :: G. MOLERO/
Familiares y amigos despiden a Rosa en el cementerio de Granada :: G. MOLERO

El alma está rota cuando la cara es su espejo y se presenta, en esta mañana de un otoño recién estrenado, anegada de dolor, sufrimiento, lágrimas y lo que es peor, ausencias, incomprensión, dudas. Es el rostro compungido y derrotado de la hija mayor de Rosa Cobo Román, la abogada presuntamente asesinada por un cliente en un crimen atroz, sombrío y oscuro.

La hija de la letrada, que estudia Magisterio en Granada, recibe con hambre de madre los abrazos de los familiares, de los amigos de su madre, de las compañeras abogadas. Los abrazos son intensos, largos y doloridos. Son abrazos en los que todos cierran los ojos, para ver de cerca a Rosa o para impedir que estallen las lágrimas. Ambas cosas parecen imposibles.

Un centenar de personas se ha reunido para acompañar a los familiares en el entierro de Rosa Cobo Román. Desde primera hora de la mañana el cementerio de San José de Granada se convirtió en una sucursal del Colegio de Abogados y muchos colegas presentaron sus condolencias a la familia. A las once y media se celebró el entierro y se formó la columna que acompaña el féretro de Rosa Cobo Román.

El silencio solo se rompía con los comentarios sobre la fallecida, sobre su vida, su pasión por la abogacía y por sus dos hijos. Era una luchadora, recordaron sus antiguas compañeras de despacho profesional, que convirtieron su despedida en un acto de reconocimiento hacia la figura personal de su amiga, y a la profesional de su compañera.

El presunto asesino fue encontrado por una patrulla de la Guardia Civi en un acceso a Purullena, en la inmediaciones del río Fardes y en el entorno de la autovía A-92, y ante el estado en que se encontraba decidieron trasladarlo hasta un centro sanitario.

Según informaron fuentes de la investigación, el hombre, de 37 años y que estaba somnoliento, fue trasladado al hospital de Guadix, donde permaneció custodiado hasta poco antes de las 18:30 horas de ayer, viernes. Minutos más tarde, agentes de la Policía Nacional llevaron al detenido al hospital Ruiz de Alda de la capital, donde ingresó a las 19:15. Las fuentes han apuntado la posibilidad de que el arrestado hubiera podido ingerir "algún tipo de sustancia" que explicaría el estado de semiinconsciencia y somnolencia que presentaba.

Una vez que desde el centro hospitalario sea atendido y se le dé el alta, quedará a disposición del Cuerpo Nacional de Policía, que se encarga de la investigación y que continúa con la práctica de diferentes diligencias.

Fotos

Vídeos