¿Tú pareja y tú os habéis sentido observados alguna vez mientras hacíais el amor? ¿O cuándo tomabais el sol en la playa? Esas miradas indiscretas responden a un tipo de individuo: el voyeurista. Y es que esta práctica nunca pasa de moda ya que siempre hay alguien dispuesto, dispuesta, según el caso, a prodigarla.
El término 'voyeurismo' procede del verbo francés 'voir' (ver) y el sufijo 'eur'. Una traducción literal podría llevarnos a 'mirón' pero siempre con una connotación peyorativa. En consecuencia, se utiliza también en otros campos como podría ser el caso del 'voyeurismo del telespectador, del desastre o del Estado'.
Su puesta en escena puede derivar en diversas formas aunque su rasgo principal y, por ende, el que lo define, es que el mirón no interactúa directamente con su objeto de atracción. Es más, en la casi totalidad de las ocasiones, la víctima (o víctimas) no tiene consciencia de que le están espiando. Y un apunte: no es estrictamente necesario que su 'presa' se encuentre necesariamente desnuda o manteniendo sexo. Basta con que representen una circunstancia que el 'voyeurista' tenga por ideal.
En acción
La distancia es el elemento fundamental sobre el que 'trabaja'. Siempre hay que respetar unos metros que le hagan pasar desapercibido o casi imposible de encontrar. Para completar su campo de visión usan prismáticos, cámaras, vídeo cámaras y demás máquinas por el estilo. ¿El objetivo? Tener al alcance de la mano aquello que se está produciendo en la lejanía.
El voyeurismo se caracteriza, como comentábamos antes, por el hecho de que los afectados desconocen que su intimidad está siendo invadida. Al mismo tiempo es éste precisamente el elemento que les diferencia de la mixoscopía (el placer de observar a otros teniendo sexo), y a su vez supone un 'plus' que le puede sobreexcitar, en tanto que en su mente figura la posibilidad de ser descubierto. Incluso puede proceder a masturbarse en el momento, o retener esas imágenes para hacerlo con posteridad.
Consideración y comercialización
Según la clasificación del DSM-IV, el voyeurismo es un tipo de parafilia. Como intrusión en algunas culturas no se tolera y se considera como perversión y delito. La mayoría de las veces son los hombres quienes los practican aunque la inclusión de las mujeres en esta categoría es cada vez mayor.
Con la irrupción de la tecnología móvil, los 'voyeuristas' han encontrado un filón para llevar a cabo sus cometidos. La expansión de la industria del sexo en Internet ha contribuido también a crear un espacio 'amateur' para quien ejerce esta práctica. Basta con un terminal que grabe y reproduzca imágenes de calidad. En consecuencia han sido bastantes las personas que se han reconocido en Internet como involuntarios protagonistas de escenas que protagonizaron en total intimidad. ¿Ha sido tu caso? ¿Sabes de alguien a quien le haya sucedido algo semejante? ¿Te has encontrado con algún 'voyeurista en acción?
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