Partamos de una premisa. Los más entusiastas seguidores de las películas de superhéroes somos los mismos que, de críos, devorábamos sus cómics e imaginábamos un mundo en peligro, donde cualquier alcoba podía transformarse en una Manhattan en pie de guerra y la plastilina hacia las veces de sustancia paralizante para nuestros afamados ídolos. Pero crecimos. Envejecemos. Y nos hemos hartado de ver recreaciones de aquellos momentos de fantasía, trasladadas desde los tebeos, en apuestas de enorme presupuesto y pirotecnia. Ni el mayor bodrio evitará que repitamos con el siguiente personaje que expongan. Siempre iremos, con el miedo eterno de que nos hundan la historia y la ilusión latente a la vez de que trasladen a la gran pantalla nuestros sueños. Pero aquello queda lejos. Te haces mayor y buscas algo más, agotado de ver tantas tramas que buscan nuestra sorpresa, hasta agotarnos.
Es en este punto cuando te topas con una película como The Amazing Spiderman. Te entretienes pero te quedas a medias. Porque el metraje tiene sus puntos de enganche, la acción ha mejorado en este lavado de cara de la franquicia y hasta el protagonista, algo sobreactuado, eleva aún así la interpretación lograda por el insulso Tobby Maguire. Pero a pesar de todos los esfuerzos, de los buenos secundarios que acompañan incluso, se queda corta.
Porque Spiderman ha rejuvenecido pero nosotros nos hacemos mayores. Ya no tragamos con malos malísimos y buenos edulcorados. Nos agrada ver aquello que leímos o que vimos en dibujos animados, pero al mismo tiempo aburre que la historia no de un giro inesperado que nos sobrecoja. Hasta empalaga esa fase 'Crepúsculo' con la que consolidan la relación amorosa entre Peter Parker y Gwen Stacy, cuyos actores, para más morbo y recuerdo vampírico, son pareja en la vida real. Seguramente le ha hecho mucho daño a estas superproducciones el hecho de que broten apuestas más adultas, como el Batman de Nolan, o las que han explorado el poder de sus interpretes para moldear roles genuinos, como el Ironman de Robert Downey Jr, todo sarcasmo y carisma, cuya presencia engrandece a Los Vengadores.
Spiderman divertirá a muchos, satisfará a los que no hayan visto la anterior trilogía, en cuya comparativa sale bastante bien parada en la mayoría de aspectos, pero dejará insatisfecho a los que desean ver algo más que la típica americanada enmascarada, llevar lo que devoramos de pequeños a una esfera más compleja y apasionante. Eso sí, el cameo del genio Stan Lee es una auténtica maravilla. Permanezca atentos para verlo, mientras viajan de rascacielo en rascacielo, trepando o enganchados a una pegajosa red. Lo que siempre ansiaron, cuando no sabían que algún día habría que pagar el alquiler o la hipoteca.