
Juan Vallejo y Melchor Saíz-Pardo en el Teatro CajaGranada el pasado martes :: IDEAL
A Juan Vallejo la pasión por el montañismo le viene de familia porque su padre en los años 60 y 70 era escalador. Ha hecho nueve ochomiles, pero no le preocupa hacer los 14 ochomiles. Su objetivo es hacer rutas por las que no haya pasado nadie, aunque no lleguen a 8.000 metros, porque busca la originalidad. Asegura que hay travesías que son tan bonitas como un ‘ochomil’.
El pasado martes 19 de junio, Juan Vallejo dio una conferencia, dentro del Aula de Cultura de IDEAL, en el teatro CajaGranada para contar su aventura de atravesar la Antártida pasando por el Polo Sur: 3.400 kilómetros y también puso un vídeo para hablar de su hazaña para coronar el Broak Peak en Pakistán.
Juan Vallejo y sus dos compañeros, Alberto Iñurrategui y Mikel Zabalza, tardaron 57 días en cruzar la Antártida de mar a mar, pasando por el Polo Sur. Solo ocho personas del planeta la han hecho. Ya habían hecho Groenlandia (2.200 km) pero esta es más larga. Vallejo confesó que la expedición fue “un auténtico suplicio, debido sobre todo a las dificilísimas condiciones del terreno, además del frío, 40 grados bajo cero, y los profundos surcos que el viento cavaba en la superficie del hielo, no nos permitió ni un día de disfrute”.
Con todas estas dificultades, se vieron obligados a ponerse los crampones porque no podían andar de otra manera por la nieve y tuvieron que utilizar las cometas de tracción para avanzar más con la ayuda del viento y hacer más kilómetros. “Sin esas cometas es practicamente imposible hacer la travesía”, comentó. Tuvieron que ir a Noruega para aprender a manejarlas.
El mayor problema es que avanzaban muy poco, en un día unos diez kilómetros, y tenían que hacer en total 3.400. “Lo peor era tirar los trineos, cada persona llevaba un trineo que pesaba 160 kilos de carga”, aseguró Juan.
Juan Vallejo también habló de su ascensión al Broak Peak, bautizado como K3, que significa tercer pico del Karakórum, en la frontera entre China y Pakistán. El Broad Peak (8.047 metros) es el Pico Ancho, se llama así porque tiene tres cimas. Dos de ellas, superan los ocho mil metros de altura. Además la cumbre principal tiene también una antecima que ha llevado a engaño a algunas expediciones y les ha obligado a repetir ascensión.
Casi todas las subidas al Broad Peak se realizan por vía normal, que abrieron los austriacos en el 1957 y que se encontraron con este problema de confusión de cimas que les obligó a repetir a los pocos días. Pero Juan Vallejo busca la originalidad en sus travesías, ir por rutas nuevas que no ha ido nadie, y tienen que afrontar más dificultades porque no hay huellas, desgasta no saber lo que se van a encontrar, no hay campos donde acampar y tienen que llevar más material y mejor equipados. El que va primero es el que más sufre porque va abriendo paso, y se van turnando. Y es muy importante reducir el peso, como por ejemplo: una tienda de monocapa que pesa menos.
Contratan a porteadores para que les lleven el material. Llevan 30 kilos durante seis horas aproximadamente. Las montañas se suelen escalar en verano, los primeros metros hace mucho calor. “Este año había mucha nieve, un tanto inusual para esta época, los porteadores sufrían mucho más y necesitamos un día más de lo normal”, añadió Juan Vallejo que comparó Nepal con Pakistán y señaló que en Nepal hay poblados y es más agradable, pero “es espectacular hacer trekking por Pakistán”.
Su objetivo era hacer las tres cumbres del Broad Peak pero por una ruta nueva, distinta a la que hacen todos los alpinistas, que estudian previamente. Cuando se sube a temperaturas extremas hay que hacer una buena aclimatación. Juan Vallejo ve positivo dormir a 6.000 o 7.000 metros para aclimatarse mejor. Estuvieron tres noches durmiendo a unos 6.000 metros y luego bajaron al campamento base, preparándose para la ascensión. “Se madruga mucho, los días se hacen muy pesados porque son muy largos ya que tienes que estar el mayor tiempo posible sobre la nieve en buen estado, luego hace más calor y la nieve pierde dureza”, dijo el montañero alavés.
Hacen una noche durante el camino antes de llegar a la cumbre más baja y en el segundo día la coronan. La del miedo la ascienden en el tercer día, tuvieron que abandonar casi todo el material para aligerar peso y lo pasaron fatal. Llegaron a las cuatro de la tarde a la cumbre central y volvieron al campo tres por la ruta normal (por la que suben todos) ya que no llevaban tienda para poder pasar la noche. Y en el cuarto día, tan solo uno consiguió hacer la cumbre principal, que es la más alta, porque los otros no estaban con fuerzas. Perdieron 4 o 5 kilos en dos días porque el desgaste físico es brutal.
Juan recomienda que es muy importante estar el mínimo tiempo posible en altura, en la cumbre, para no poner en riesgo la salud. No usa oxígeno: “subir con oxígeno es falsear las sensaciones de esa altura (los 8.000 metros) y por lo tanto no es real, es como doparse. Aún así respeto la decisión de cada uno”, explicó.
Subir a un ochomil cuesta 6.000 o 7.000 euros por persona y “se sufre mucho pero la satisfacción es máxima”.