Se trata de una adicción de nuevo cuño, la del bronceado, que ha tenido su desarrollo en la pasada década y que hoy en día tiene un fuerte impacto en nuestra sociedad y en especial en la época de verano, cuando se genera y empieza a hacer estragos en quien la sufre. Afecta sobre todo a mujeres de entre 17 y 35 años. Y presenta los mismos patrones que el tabaquismo o la anorexia. Es la tanorexia, término acuñado por dermatólogos estadounidenses para describir a un grupo de pacientes que acudían a sus clínicas con lesiones cutáneas causadas por los rayos ultravioleta y que, a pesar de ello, continuaban con las exposiciones,
Aquellas personas afectadas por la tanorexia producen una liberación de opioides mientras toman el sol que les impulsa a continuar buscando siempre conseguir un color más oscuro en su piel. Los opipoides son cualquier agente que se une a receptores opioides situados principalmente en el sistema nervioso central en el tracto gastrointestinal. Además, hay que añadir que los españoles somos un tanto imprudentes en lo que se refiere a la exposición al astro rey: el 31% reconoce lo toma entre las 12 del mediodía y las 5 de la tarde, la franja horaria de mayor insolación. Ahí es nada.
En el año 2006, pruebas bioquímicas realizadas por un grupo de especialistas detectaron que cuando se cortaba el ciclo de exposiciones al sol, los individuos que lo tomaban con demasiada frecuencia y exposiciones prolongadas presentaban un importante síndrome de abstinencia. Sin embargo, no sucedía lo mismo con aquellos que lo aprovechaban en cantidad moderada.
Síntomas
Se puede dar la alarma si el individuo presenta algunas de estas características:
-Siente su color de piel como injusto, incomparable con el de conocidos suyos por ser más claro y hasta cierto punto lo considera como un fracaso personal. Se autoimpone no rebajar su tonalidad y, por supuesto, seguir oscureciéndola.
-De la misma forma que en la anorexia y la vigorexia, el enfermo no es capaz de apreciar la realidad tal y como es. Está convencido de que su piel es pálida, cuando en realidad es oscura (en algunos casos demasiado).
-Puede que la falta de horas expuesto al sol genere pérdida de apetito. Es el síntoma más extremo. Aquí la ayuda se tercia obligada.
-Con frecuencia la tanorexia se asocia con e trastorno depresivo mayor, la fobia social y laboral, el trastorno obsesivo-compulsivo o, en casos más severos, el trastorno delirante de tipo somático, comenta Juan José Tamayo, especialista de Activa Psicología
- Como comentábamos, para algunos tanoréxicos, dejar de recibir su dosis de radiación puede producir síntomas similares a los de la abstinencia de las drogas, según datos de un estudio publicado en 2006 por investigadores del Centro Médico Bautista de la Universidad Wake Forest (EE UU).
-Los que sufren tanorexia, en sí, no reconocen su adicción ni visitan al dermatólogo por ello sino por alteraciones en la piel como manchas, arrugas o cambios en el tamaño o forma de los lunares.
Consecuencias
-Cáncer de piel. Se trata del más común en Estados Unidos y en España lo sufren 2 de cada 1.000 habitantes, creciendo un 7% anual su incidencia media en la población y siendo el cáncer que más padece el grupo de edad que abarca entre los 25 y los 29 años. Y es que la exposición a los rayos ultravioletas es bestial y sus efectos demoledores. Esta es su incubación: el sol que se recibe sobre la piel se va acumulando año tras año y termina causando mutaciones del ADN de las células. Es un proceso lento y silencioso y resulta una enfermedad que ataca preferentemente a personas de piel blanca que se exponen a los rayos sin prestar atención a las recomendaciones.
-La cantidad de melanomas en España ha multiplicado por diez y, según un estudio de la Academia Española de Dermatología y Venereología, seis de cada diez españoles no saben cuál es su fototipo. De hecho, el melanoma avanzado, el tipo de cáncer de piel más mortífero, un 237 por ciento, según señalaron en 2010 varios expertos con motivo de la celebración del 46 Congreso Anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica. Eso sí, hay que tener presente que cuando el cáncer cutáneo se detecta en las fases iniciales, la probabilidad de curación ronda el 90%.
Precauciones
-Hay que administrar siempre una protección adecuada al fototipo de la piel y seguir ciertas pautas antes y después de la exposición. Ricardo Ortigosa, del equipo de marketing de Nivea Sun, explica que “conviene aplicar la crema solar antes de salir de casa, aunque utilicemos productos que ofrecen protección inmediata. También es recomendable aplicarla de nuevo cada vez que nos mojamos y nos secamos con la toalla”.
-Es necesaria una buena nutrición para luchar contra la sequedad, siendo “aconsejable el uso de una loción que nos asegure que la piel recupera su nivel normal de hidratación, para que no quede tirante y reseca. Las lociones para después del sol, con ingredientes como el aloe vera o el aceite de aguacate, calman y refrescan a la vez que hidratan intensamente. Esto asegura el bronceado durante más tiempo”, añade Ortigosa.
Cuando no es verano
-La estética mundial dispone que el tono bronceado es el digno de admiración por lo que aquellos enfermos tanoréxicos deben de buscar su 'chute' al finalizar el verano. Recurren por tanto a las cabinas de rayos UVA y solariums, negocios de creciente interés en la actualidad. Utilizados adecuadamente son una excepcional fuente de belleza, pero la obsesión por estar cada día más moreno ha llevado a la mal administración de estos instrumentos que en su momento se crearon como complemento. Es más, llegaron a ser factores decisivos en el aumento de cánceres de piel.
Solución
-Al igual que sucede con la anorexia, la autoestima, el trabajo y la vida social se ven duramente mermados por lo que recurrir al psicólogo y a un especialista es obligado para combinar de esta forma la terapia psicológica con el tratamiento dermatológico, añadiendo en algunos casos el uso de fármacos. Juan José Tamayo observa que “la intervención psicológica pasa por restringir los comportamientos de exposición a los rayos ultravioleta, corregir la distorsión en la percepción corporal y cuestionar la importancia del aspecto físico en la valoración personal. La frecuencia de las sesiones de terapia depende de las características y gravedad del problema, aunque suele ser semanal, y se puede reducir conforme el paciente mejora”.
Ahora que el verano está a la vuelta de la esquina conviene andarse con cuidado y hacer buen uso de todas las advertencias médicas que florecen en especial sobre estas fechas. Cualquier precaución es poco cuando en juego está la salud de uno.
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