
Eduardo Galeano, en la presentación granadina del libro 'Hijos de los días' :: G. MOLERO
Eduardo Galeano presenta durante estos días en España, una gira al más puro estilo de un star rock a tenor de sus conferencias masivas, su nuevo libro ‘Los hijos de los días’. 366 textos contados en distintos momentos del tiempo y en diferentes lugares del mapa. “Son historias contadas con la menor cantidad de palabras para decir la mayor cantidad de cosas”, comenta el escritor, un auténtico enemigo de la inflación de la palabra, a la que considera mucho más peligrosa que la monetaria.
Juegos de palabras, historias verídicas, hechos, pasajes, episodios, que contienen un punto de reflexión a través de una literatura cercana a un haiku narrativo. «Escribí 'Los hijos de los días' a partir de un testimonio que recogí, de bocas mayas, en Guatemala, hace ya unos cuantos años, y que ahora da título al libro: creen los mayas que somos hijos de los días, hijos del tiempo, y se me ocurrió que de cada día nacería una historia, porque nosotros, los humanitos, estamos hechos de átomos pero también de historias», comentó el escritor.
El nuevo libro contiene excelentes historias, algunas de ellas de la misma historia y todas ellas dejan el regusto de la reflexión, el rastro de su calado en la conciencia. Es de esos libros que uno puede tomar al azar, degustar como si fueran pequeños ‘snacks’ literarios, pero que contienen pildorazos cargados de contenido y esencia. Hay relatos como ‘La memoria andante’ que narra la historia de un incansable viajero que llevaba su biblioteca consigo, o el de ‘La urgencia de llegar’, en la que uno de los más grandes violinistas toca en el metro de Washington sin que nadie se detenga a escucharle, que lleva por título ‘¿Tiene usted tiempo para la belleza?’; la historia del almirante Blas de Lezo, apodado Mediohombre que perdió en batallas la mitad de su cuerpo; la negativa que sufren en ‘No’, los Beatles, cuando una compañía musical dice que no les gusta su sonido y que las bandas de guitarras desaparecerán; la historia emocionante que cuenta la reacción de Miguel Ángel ante la muerte de su ayudante Francesco; la descripción del entierro de Marx; la fabricación de los muñecos quitapenas, en Guatemala, que duermen en la cabecera de la cama para llevarse nuestras penas por la noche; el testamento de Van Gogh, titulado ‘Que sean mis cuadros los que digan’; una reflexión sobre Salgari, un hombre que escribió sobre lugares remotos que nunca visitó.
Y hay muchos otros en los que no olvida las acciones de políticos y banqueros y ensalzar movimientos como el de los Indignados. Ya saben, poco a poco, y menos es más. Palabras de precisión.
Ficha
Título: ‘Hijos de los días’.
Autor: Eduardo Galeano.
Editorial: Siglo XXI Ediciones.
Páginas: 440.
Precio: 20 euros.