ideal.es
Miércoles, 22 octubre 2014
sol
Hoy 7 / 12 || Mañana 5 / 9 |
más información sobre el tiempo
Estás en: > > >
En el Madoc de Granada se diseñan las herramientas para facilitar la instrucción virtual de Ejército

granada

En el Madoc de Granada se diseñan las herramientas para facilitar la instrucción virtual de Ejército

El adiestramiento con las nuevas tecnologías supone un ahorro importante, ya que no hay gastos de pólvora ni de combustible

24.02.12 - 10:07 -
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
El capitán Herreros, en el despacho desde el que se diseñan las herramientas para la instrucción virtual. :: RAMÓN L. PÉREZ
Esto no es lo que era. Ya no hay garitas en donde se hacen las guardias, la mili obligatoria no existe y las instrucción se hace con ordenadores. La guerra no es un juego, pero a veces lo parece, sobre todo cuando un joven se pone delante de una pantalla y simula que va dentro de un tanque o carro de combate desde el que se puede disparar y atacar al enemigo. El Ejército se renueva constantemente y ahora las nuevas tecnologías se utilizan para la instrucción. Con ello se logra que los soldados salgan mejor preparados, que el adiestramiento resulte mucho más barato (ni se gasta en balas ni combustible) y, encima, que haya menos peligro real. «Por ahorrar, hasta nos ahorramos los constipados de los soldados cuando salen de maniobras», dice Marcelino Ballesta, teniente coronel destinado al área de Simulación en el Ejército de Tierra del Madoc (Mando de Adiestramiento y Doctrina) existente en Granada.
Este centro de simulación está ubicado en el edificio del antiguo Gobierno Militar, donde miles de soldados de toda España hicieron su servicio militar. Ahora allí todo es diferente. Aquel edificio, que fuera en el siglo XVI un convento –con un claustro de 36 arcos y una escalera con cúpula barroca, de enormes paredes que han visto pasar los años y los siglos–, alberga ahora la más moderna tecnología. Es un ejemplo de que el pasado se puede llevar bien con el futuro.
Tres tipos de simulación
Apilados, varios ordenadores esperan ser instalados para un aula de instrucción y en uno de los despachos, tres militares (el teniente coronel Ballesta y los capitanes Eduardo Herrero y Eulogio Valle) trabajan en diseñar las herramientas para facilitar la instrucción virtual de todo el Ejército de Tierra. Allí no hay tanques, pero se puede aprende a conducir uno y se puede tirar tiros sin gastar ni un euro en la pólvora. Además, como dice el teniente coronel Ballesta, a no ser que haya una corriente de aire en el aula, los soldados no se exponen al frío de las antiguas instrucciones y desplazamientos.
Los simuladores tienen pues como objetivo facilitar y perfeccionar la instrucción y el adiestramiento, así como posibilitar la evaluación de las unidades del Ejército mediante la representación fiel de un escenario, de los medios y de las situaciones derivadas de su funcionamiento y empleo. Allí, nos explican que hay tres tipos de simulación; la virtual (que proporciona representaciones de apariencia real de medios, terreno y situaciones, mediante el uso de la informática), la simulación en vivo (permite las armas reales sobre el terreno pero que tiran con rayos láser) y la simulación constructiva (que permite la representación gráfica de modelos informáticos de unidades, armas, equipos y terrenos para el adiestramiento de mandos y soldados).
Bestias de acero
Uno de los simuladores que se utilizan para el adiestramiento se llama ‘Steel Beast’ (Bestias de acero), en el que Defensa invirtió hace unos años cerca de 300.000 euros en 265 licencias en su versión profesional. Permite la instrucción, tanto individual como de tripulación, del carro de combate Leopardo y del vehículo de combate de Infantería (VCI) Pizarro. En él están simulados los puestos de jefe de carro, tirador y conductor. Debido a la versatilidad y potencia de que dispone, su uso permite instruir unidades y realizar simulaciones constructivas. Pertenece al área de los simuladores virtuales con cierta capacidad de actuar como un simulador de nivel superior. Todo eso nos explican a la vez que nos hacen una demostración. «Tratamos de que todo sea igual, los mandos y hasta el volante. La única diferencia es que los instructores y los alumnos nos van tan apretados como en el interior de un carro de combate. Hasta los mandos se han hecho iguales que en uno real. La munición también pesa igual. La única diferencia es que este no gasta combustible», bromea el teniente Ballesta. De lo que se trata es que lo virtual se asemeje todo lo más posible a lo real. Hay una unidad de seguimiento que es la que hace al final la evaluación y la que dice si el soldado ha fallado o el ejercicio que tiene que repetir. Además de registrar todas las incidencias del ejercicio.
Para el teniente coronel Ballesta, en esta época de crisis se imponen estos ejercicios virtuales. El tiro con pólvora real es carísimo y, además, «también con estos simuladores protegemos el medio ambiente. Un carro de combate, por donde pasa, puede ocasiones prejuicios medioambientales en las instrucciones. Hasta hace unos pocos años el 80% de los ejercicios de entrenamiento militar se hacían por simulador y el 20% restante, de manera real. Esa cifra sobre la simulación ha aumentado hasta más del 90%», comenta.
Otro de los simuladores que se utiliza en la unidad es el VBS-2, al que aún no se le ha sacado todo el partido posible hasta que no se pongan en marcha las aulas. Este simulador, que ya es utilizado en varios ejércitos modernos del mundo, recrea los incidentes reales en zonas de operaciones. Puede recrear cualquier ambiente y cualquier zona de guerra como si fuera real.
Inversión inicial
Gracias a la tecnología, el uso de cascos obliga a mantener las mismas comunicaciones por radio que como si se estuviera en una campo de maniobras real y se requiere la concentración máxima en los soldados. A los instruidos se les puede hacer trabajar con sistemas averiados, con niebla, arena, sin gasolina, contra todo tipo de enemigos y en cualquier parte del mundo. «Podemos hacer programas y reconstruir ciudades o parajes utilizando el google maps o los mapas cartográficos del Ejército, de los que, como se sabe, tenemos muchos. Incluso se puede simular hasta el ruido de la hierba que le da a un soldado en la cara mientras dispara», afirma el teniente coronel Ballesta. Además, explica el capitán Herrero, «hay un seguimiento individual de los resultados, ya que quedan registrados automáticamente por el sistema, los cuales nos sirven también para perfeccionar el programa».
Para el teniente coronel Marcelino Ballesta, el único problema que tiene hoy día la simulación es «que la inversión inicial en aparataje es muy alta, los sistemas son muy caros, aunque al poco tiempo se llega a rentabilizar». Aunque tanto el teniente coronel Ballesta como el capitán Herreros, que han sido carristas, la emoción de lo real solo lo da la realidad. «Cuanto te pasa un proyectil por el lado y puedas entender que te ha podido matar, compruebas lo que es real y lo que no», dicen estos oficiales del Madoc de Granada.
En Tuenti
Descuentos
Ideal.es

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.