Marie Colvin, periodista, y Remi Ochlik, fotógrafo, han muerto en Siria, tras los bombardeos de la noche. Ambos se encontraban en una casa en el distrito de Baba Amro, uno de los más atacados, cuando un cohete les alcanzó, derrumbando toda posibilidad de escape. Ella, Marie Colvin, que trabajaba en el periódico británico 'The Sunday Times', tenía una enorme experiencia como corresponsal de guerra en Oriente Próximo y otro puntos calientes. Además, durante un trabajo en Sri Lanka perdió un ojo y, desde entonces, llevaba un parche en el ojo.
Por su parte, Ochlik nació en Francia en 1983 y cubrió por primera vez un conflicto en Haití con solo 20 años. Más recientemente, trabajó como reportero en las revueltas en Túnez, Egipto y Libia.
Las imágenes de vídeo desde Homs muestran los cuerpos en medio de los escombros, uno de ellos con las piernas amputadas por las esquirlas. Los activistas en esta ciudad han informado de que al menos otros dos periodistas extranjeros han resultado heridos. Uno de ellos ha sido identificado como el fotógrafo británico Paul Conroy, mientras que la segunda, una periodista estadounidense de la que por ahora no se conoce la identidad, se encuentra muy grave.
"Hasta ahora tenemos dos muertos. Siguen aún bajo los escombros porque los bombardeos no han cesado", ha explicado un activista llamado Omar desde Homs a Reuters, que informaron del trágico suceso de Marie Colvin y Remi Ochlik. "Nadie puede acercarse a la casa", ha precisado. "Hay otra periodistas estadounidense que está en una condición realmente seria, necesita verdaderamente atención urgente", ha advertido Omar, que ha puntualizado que la casa recibió el impacto de más de diez cohetes.
El francés Gilles Jacquier fue el 11 de enero el primer periodista occidental muerto en Siria desde el comienzo de la revuelta popular contra el régimen de Bashar al Asad hace diez meses. Jacquier murió en Homs durante un viaje autorizado por el régimen que restringe drásticamente los movimientos de los periodista en el país. Ningún testigo en el lugar pudo establecer si el obús que lo mató había sido disparado por los rebeldes o por el ejército sirio.